¿Cambiamos la hora... o no? Son muchas las voces que reclaman mantener un solo horario, ¿cuál?

Cuatro expertos opinan sobre la conveniencia o no de cambiar la hora, como sucederá en la madrugada del domingo

Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

Oficialmente, la primavera empezó el pasado domingo a las 16.33 horas. Extraoficialmente, arranca mañana, cuando la tarde se alargue una hora más. Esta noche se cambia la hora: a las dos de la madrugada serán ya las tres, así que dormiremos una hora menos. Un peaje que la mayoría paga encantado a cambio de disfrutar del sol (si lo hay) más allá de las siete de la tarde. Con cada cambio de hora –setenta países en el mundo lo aplican–, se reabre el debate sobre la conveniencia o no de mantener un solo horario. En Estados Unidos ya han dado el primer paso para disfrutar todo el año del horario de verano desde 2023. La propuesta necesita aún el beneplácito del Congreso pero, a falta del sí definitivo, la iniciativa a dar pie a debatir sobre la cuestión. Consultamos a cuatro expertos que exponen su opinión, en una demostración de lo que da de sí el debate.

La opinión del... pediatra

«En invierno los niños salen de clase de noche, démosles una hora más de luz»

Jorge Muñoz es vasco de nacimiento y mallorquín de adopción. «Aquí es donde más sufrimos lo del cambio de hora en invierno porque en noviembre anochece prontísimo». Hace unos años este pediatra lideró un movimiento en la isla para mantener todo el año el horario de verano (el que comienza esta madrugada).

«A raíz del confinamiento se empezó a hablar mucho de la vitamina D, que está relacionada con el sol. Pero, ¿qué sucede? Que en invierno, de lunes a viernes los niños salen de clase ya prácticamente de noche. Si mantuviésemos el horario de verano tendrían una hora más de margen para que vieran la luz natural y jugaran en la calle, dándoles así más oportunidad de estar expuestos a una de las principales fuentes de vitamina D».

Por otro lado, el doctor destaca los beneficios en la salud en general: «En Mallorca hablar de oscuridad parece contradictorio porque, afortunadamente, tenemos muchos días de sol al año, pero cuando el sol se esconde en invierno, como es una zona muy húmeda, los diez grados que puede haber por la tarde no son los mismos aquí que en Madrid. Aquí se nota mucho que refresca, pero si alargásemos una hora el tiempo de luz solar se notaría menos y mejorarían los cuadros de bronquitis, laringitis...».

Jorge Muñoz resume su propuesta con una frase que bien vale como eslogan de su planteamiento de horario veraniego: 'Estamos en el sur de Europa, tenemos mucha luz. Aprovechemos el país en el que vivimos'».

La opinión del... experto en sueño

«A la gente le gusta que anochezca a las diez, pero eso roba horas de sueño»

Le toca a Javier Puertas, vicepresidente de la Sociedad Española de Sueño, defender la opción «más impopular». «En las zonas más al oeste del país, con el horario de verano en junio anochece más allá de las diez de la noche y eso roba horas al sueño. Que anocheciera a las nueve o nueve y poco como tarde sería mucho más adecuado», explica el especialista en sueño.

Aunque entiende que «a la gente le gusta salir por la tarde y que siga habiendo luz», desde el punto de vista de nuestra biología, no tiene duda de que el horario adecuado sería el de invierno, es decir, el que tenemos desde finales de octubre hasta finales de marzo. «El horario de invierno se asocia con un periodo de luz que va más acorde con nuestro reloj biológico interno. No genera, por así decirlo, tanto desajuste», insiste.

La opinión de... Greenpeace

«El ahorro energético es del 5%, que es una cantidad importante sí, pero no tanto»

Una de las cuestiones que se alegan para apoyar el sistema de cambio de hora que mantenemos en España es el ahorro energético en que se traduce adelantar una hora las manecillas en octubre y retrasarlas otro tanto en marzo. En Greenpeace aseguran que «medir el impacto sobre el ahorro energético es complejo» y remiten a las investigaciones que cifran «en torno a un 5%» ese ahorro –algunos estudios hablan de menos–, fundamentalmente de energía eléctrica. «Cada ahorro energético es importantísimo, pero cada vez la iluminación es más eficiente, así que ese porcentaje se irá reduciendo con el tiempo», advierte Sara Pizzinato, coordinadora de la campaña de transición energética de Greenpeace.

Aunque no niega que en aspectos tangibles como el alumbrado público, el cambio de hora sí implica una reducción del consumo y que, desde mañana, probablemente tengamos que poner menos la calefacción al tener una hora más de sol para 'calentar' la casa, en Greenpeace consideran que este ahorro no es tan relevante y no toman postura sobre el cambio de hora. «Un 50% de la energía que usamos la estamos desperdiciando: casas mal aisladas por las que se va el calor, sistemas de calefacción ineficientes, un modelo de movilidad basado en el uso individual del coche frente al vehículo compartido... Así que si queremos hablar en serio de ahorro energético, hablemos de esto, no tanto de ese 5% que se evita cambiando la hora», insiste.

La opinión de... la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles

«Lo más equilibrado para la salud es mantener el horario de invierno»

«No al cambio de hora». José Luis Casero preside la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) y esgrime varias razones para apoyar un horario único: el de invierno. «Hace tres años, la Unión Europea reconoció que el impacto económico beneficioso de cambiar la hora es residual, mientras que el efecto en la salud es más grande de lo que parecía». A propósito de esto último, en ARHOE aseguran que mantener el horario de 'octubre' «es lo más equilibrado para las personas, la salud, la educación y el sueño».

«Las horas de luz que hay son las que hay. Y si queremos que en diciembre anochezca en Bilbao a las ocho de la tarde tendría que amanecer a las once de la mañana porque en diciembre allí solo hay nueve horas de luz. Es una exageración, obviamente, pero sirve para ilustrar». ¿Y cómo disfrutar entonces de la tarde en invierno? «¿Qué tal si salimos a las cinco de trabajar?».