Quiero comer mis propios aguacates. ¿Cómo los planto?

Si hace germinar una semilla, recogerá sus frutos al de 10 años, pero si compra uno injertado los tendrá en unos meses

Isabel Ibáñez
ISABEL IBÁÑEZ

El aguacate lleva un tiempo conviviendo como uno más entre nosotros, metido en ensaladas, sándwiches y hasta en el guacamole mexicano que quien más quien menos ha aprendido a preparar. Y eso que hace 20 años era casi un desconocido. Los españoles comemos una media de un kilo de esta fruta al año y somos, además, los mayores productores de Europa, especialmente en Málaga. Pero la demanda mundial es tal –Europa consumió en 2018 más de 650 millones de kilos, 140 millones más que en 2017 y creciendo– que este producto recibe el nombre de 'oro verde', también 'superalimento' y 'carne vegana' (tiene 1,9 gramos de proteínas por cada 100 gramos).

Lo de 'superalimento' es por razones totalmente justificadas, como explica el doctor Giuseppe Russolillo, presidente de la Academia Española de Nutrición y Dietética. «Dos cosas hacen del aguacate un alimento saludable: las sustancias bioactivas o fitoquímicos vegetales, presentes en el mundo vegetal y que producen las plantas para defenderse de virus, mohos, bacterias, hongos y hasta de situaciones climatológicas adversas, como la falta de agua... Cuando la planta se siente amenazada produce estas sustancias que confieren color, aroma y hemos visto que tienen unos efectos antioxidantes y nos previenen de numerosas patologías. En segundo lugar tenemos las grasas;el aguacate es una fruta pero se clasifica dentro del grupo de alimentos grasos, junto con aceites vegetales como el de oliva o girasol y los frutos secos, porque casi el 50% de su peso es grasa monoinsaturada especialmente, como el aceite de oliva, y poliinsaturada. Estas dos cosas hacen de esta fruta un alimento muy saludable y nutritivo».

Grasa interesante

Por otro lado, señala Russolillo, está el hecho de que, a la vista de las cantidades que consumimos, es un producto que nos gusta mucho: «Es precisamente por ese 50% de grasas que ofrecen la palatabilidad, es decir, lo que hace que sea agradable cuando lo comemos. Los alimentos no grasos son más difíciles a nivel de paladar. Por tanto, eso es lo que lo hace tan rico y sabroso en ensaladas, guacamole o en cualquier preparación».

Su alto contenido calórico (160 kilocalorías por 100 gramos), añade el especialista, lo equiparan al consumo de frutos secos y aceite de oliva, no al de otras frutas como la pera (57), la manzana (52) o incluso el plátano (89).

El problema es que el crecimiento de la producción para satisfacer esta fiebre del aguacate está causando problemas graves en muchos de los países con mayor tradición 'aguacatera':organizaciones ecologistas de Chile y México, dos de los mayores productores a nivel mundial, revelan que «por cada kilo de producto se necesitan unos 2.000 litros de agua, cuatro veces más que las naranjas y diez veces más que los tomates», lo que supone escasez de agua para otros usos, y denuncian la deforestación de sus tierras, lo que agrava la crisis ambiental.

Plantar uno

Por ello, la opción de cultivar nuestros propios aguacates no parece descabellada. Aunque no resulta tan sencillo. Íñigo Segurola, paisajista, ingeniero técnico agrícola y conocido por su sección dentro del programa de televisión 'Bricomanía', explica que a partir de los huesos de aguacate «la planta sale súper bien. El hueso tiene una parte más redonda y otra en punta. Pues la punta debe estar para arriba, puedes ponerlo en un vaso sujeto con tres palillitos para que la parte redonda quede en el agua y empiece a abrirse la semilla, salen las raíces y el tallo tira para arriba. Aunque también se puede hacer como si fuese un huevito, enterrarlo hasta la mitad en una maceta, y saldría sin problemas. Sale en interior, pero es mejor hacerlo germinar en el exterior».

Recomienda el experto esperar a que pase el invierno, «en primavera o verano crecen sin problema, casi sin querer». Él cuenta que echa un montón de semillas en la compostera «y surgen un montón de plantitas». Aunque suele ser propensa a que les entren plagas, «en el balcón les va súper bien con exposición sur, protegidos del frío...».

«En el balcón, con exposición sur y protegido del frío, sale muy bien, pero puede ser planta de interior»

Ahora bien, hay que tener paciencia porque si queremos cosechar de ahí un aguacate «tendremos que esperar unos 10 o 12 años, hasta que empiecen a dar frutos». Si no podemos permitirnos esa espera, Segurola recomienda comprarlos ya injertados. «Los aguacateros los venden ya listos en cualquier centro de jardinería y suelen florecer al final del invierno. Si ha templado pronto, antes incluso; se polinizan las flores y durante el verano se desarrollan los aguacates, que hay que recogerlos cuando están duros. Dan frutos todos los años».

En el caso de que optemos por comprar los aguacates en la tienda, no hace falta tocarlos, pues el color no engaña. Si es verde claro, al tacto está duro y le falta tiempo para ser consumido. Si el verde es oscuro, estará algo duro con alguna parte más blanda, y le faltan un par de días para alcanzar su punto óptimo. Pero si es marrón oscuro, está listo para comer. Lo encontraremos blando, aunque nunca debe ser excesivo.