Ilustración: Rodrigo Parrado

De vender a regalar lo que no se usa: llega la era del todo gratis

Las plataformas que conectan a usuarios que tienen necesidades con aquellos que quieren deshacerse de cosas fomentan otra forma de consumir, más en auge que nunca

Rocío Mendoza
ROCÍO MENDOZA Madrid

Tiene la certeza de que nunca volverá a necesitar esa cuna de diseño que sus padres le regalaron con tanto esfuerzo hace cinco años. Cuidadosamente envuelta, guarda el sueño de los justos en un canapé. Un preciado espacio para un apartamento de 65 metros; pero vender un recuerdo con carga sentimental es incómodo. Ahora bien: ¿Costaría tanto regalarlo a una persona que necesitase una cuna y no pudiese pagar nada por ella? Pensándolo bien, seguramente no. Hasta apetecería.

Con este planteamiento de base, han nacido varias iniciativas que pretenden dar una paso más allá de la venta de objetos de segunda mano para impulsar una nueva era del intercambio gratuito. No sería el trueque a la antigua, en el que se daba a cambio de algo. Se trata de regalar aquello que ya se usa a quien de verdad lo necesita. La sociedad del consumo imparable de cosas que finalmente no se usan para acabar acumuladas y olvidadas es un modelo mil veces puesto en entredicho. Y ahora, con crisis como la del coronavirus que nos hace vivir solo con lo esencial, es más cuestionado que nunca

Para entrar en una nueva era de economía circular con otros valores, han nacido estas plataformas en las que unos lanzan deseos (o necesidades) y otros ofrecen regalos. Algunas están alojadas en la web, como 'teloregalo.com' o la estadounidense 'freecyrcle.org'. Pero lo más nuevo es el universo 'app' móvil. En este terreno se mueve Gratix, la iniciativa más completa y consolidada que por ahora existe en España.

Muchas familias y regalos sorprendentes

José María García es su fundador. Exdirectivo de Google, explica que lanzar esta plataforma respondió a una preocupación personal que, a a la vez, ve como un problema social real. «Hemos pasado de la sociedad de la supervivencia a la de la acumulación. Estamos almacenando y comprando cosas que ni necesitamos ni a veces llegamos a usar. En paralelo, esto nos desconecta de nuestros valores y de las cosas que realmente son importantes para nosotros», reflexiona mientras apunta la idea en la que se basa de su 'app': «¿No le darías algo de eso que guardas a alguien que lo necesita? A todos nos gusta regalar. A la gente le encanta dar a quien valore lo que ofreces», afirma. Con esa creencia nació Gratix. Y con el objetivo romper la dinámica del consumo irresponsalbe sigue adelante. Cuenta con algo más de 40.000 usuarios a pesar de tener cinco meses escasos de vida.

En este tiempo, sus gestores han tenido ocasión de comprobar que este modelo encaja a todo tipo de clases sociales y en un variado abanico de situaciones. Cuentan con gente que pasa necesidad y con usuarios que no la conocen. Y han visto que hay gente anónima a la que realmente le gusta reconfortar a otros con regalos. No son la tónica, pero son encuentros muy felices que se dan en las historias que atesora Gratix.

Es el caso de un escritor joven con ganas de tener una máquina de escribir antigua: un matrimonio anciano se la regaló hace poco para cumplir con su deseo. «Nuestro objetivo es que se reglan objetos con cierto valor, aunque sea sentimental». Según García, todas las semanas se regalan bicicletas, por ejemplo, y el intercambio entre familias de mobiliario y utensilios destinados a la crianza son quizá el perfil de usuarios más activos que se pueden encontrar en la 'app'. También todo lo relacionado con las aficiones (música, deportes, etc.) Como excepción, un día se llegó a regalar un coche. Y un telescopio. ¡Y una cabina de rayos UVA! Sorpresas han tenido unas cuantas.

Más karma que dinero

En este sistema no es necesario tener dinero, sino buen karma. Es lo que diferencia a Gratix de las otras webs donde únicamente hace falta registrarse para comenzar a operar. Si haces cosas buenas, como en la filosofía budista, tu karma crece. «Entendemos por cosas buenas invitar a amigos, regalar, interactuar, hacer comunidad...», explica el CEO de la aplicación.

A más karma, más visibilidad de tus peticiones, por ejemplo. Son formas de evitar la picaresca, entienden sus creadores. Para algunos usuarios esto ha resultado ser una limitación Es el caso de Mar Gonzalo. Llegó atraída por el concepto del consumo responsable, la idea del karma le «encanta», pero finalmente la propia dinámica de la aplicación le ha «impedido la visibilidad suficiente» para ver cumplidos sus deseos. Esta usuaria cree que el dinero que se paga, como en otras 'apps' de segunda mano, hace que la gente se lo tome más en serio. Algo que, el CEO de gratis rebate: «Regalar sale a cuenta. Para mucha gente la experiencia a acabado en estar negociando por muy pocos euros y al final da la sensación de que no merece la pena el esfuerzo de comunicación, los desplazamientos, los envíos». Reconoce eso sí, tal y como apunta la citada usuaria, que acertar a la primera es difícil y puede generar frustración. «Los que más tiempo invierten en la 'app' son los que han tenido una mejor experiencia», advierte.

De cualquier modo, el sistema está en constante revisión. Todas las semanas intentan mejorar cosas. «Aprendemos mucho de nuestros usuarios», asegura García, quien lo tiene claro sobre la posible competencia que les puedan hacer otras plataformas. «No nos preocupa que otros fomenten la reutilización. Me preocupan más los que producen a un coste bajísimo en condiciones que, de saberlas, te avergonzarían. Eso sí son competencia».

Claves del sistema

  • Sin dinero En la aplicación Gratix, por ejemplo, hay que tener buen karma para tener más éxito a la hora de recibir regalos. El karma se obtiene haciendo cosas buenas para la comunidad: regalar, invitar a amigos, participar, etc.

  • Valor sentimental No todas las cosas que se regalan tiene valor económico; mucha gente tiene apego a objetos que quieren dejar en buenas manos.

  • Posibilidad de expresar deseos La dinámica de la segunda mano es buscar en un escaparate de cosas que se ofrecen. En estas plataformas gratuitas la idea es que también se puedan lanzar deseos.

  • Sin necesidad de quedar La experiencia de muchos usuarios de Gratix es que se pueden realizar y recibir los regalos sin necesidad de quedar físicamente. Existe la posibilidad de dejar los paquetes en lugares señalados, previamente acordados. Algo positivo en tiempos de distanciamiento social.