¿Qué es mejor mermelada o confitura? Alimentos que se parecen pero solo en apariencia

La diferencia de sus ingredientes hacen a unos más saludables

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

Mermeladas y confituras

La cantidad de fruta y azúcar marca la diferencia

Sus ingredientes principales, azúcar y fruta, son similares, pero la proporción en la que están presentes y la forma (en trozos, triturada, puré...) es lo que las hace diferentes y más o menos saludables. Una advertencia: no sustituyen a la fruta y, en general, en todas, la mitad del producto es azúcar.

Mermelada

Es cocción de frutas enteras o troceadas, pero siempre conservando la piel y otras estructuras, a la que se han incorporado azúcares hasta conseguir una textura semilíquida o espesa. «La cantidad de fruta utilizada para la fabricación de 1.000 gramos de mermelada 'extra' no puede ser inferior a 500 gramos. La que no es 'extra' lleva 300 gramos de fruta por 1.000 de preparado final. Se parecen, pero un buen 'apellido' cambia las cosas», resume la farmacéutica Gemma del Caño, autora del blog 'farmagema'.

Confitura

La confitura 'extra' es una mezcla con consistencia gelificada de azúcares y de pulpa o puré de fruta. Se separa la piel y las partes duras y se utiliza solo la pulpa como ingrediente, que se cocerá después en agua y azúcar. La proporción es de 450 gramos de fruta por 1.000 de producto. En la confitura que no es 'extra' son 350.

Las confituras llevan más azúcar. En la mermelada es, normalmente, del 45% al 55% del producto, mientras que en las confituras suele ser del 60%, según detalla un análisis realizado por Consumer. El informe aclara que «el brillo o un intenso color rojo no implica mayor calidad», y tampoco la presencia de trozos de fresas se corresponde con más cantidad de fruta. «No hay que dejarse engañar por envases con apariencia 'casera' o 'artesanal' porque tampoco implica que ofrezcan un valor nutricional más alto».

Zumos y néctares

Unos no llevan azúcares añadidos, los otros sí

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)aconseja leer y fijarse bien en los ingredientes de estas bebidas para conocer la cantidad de fruta y si llevan azúcar.

Zumo

Los zumos deben ser un 100% provenientes de la fruta, no pueden contener azúcares ni edulcorantes añadidos. «Un zumo industrial, nutricionalmente, es como un zumo exprimido en casa», aseguran desde la compañía AMC Group, dedicada a la comercialización de bebidas naturales. La diferencia es que al zumo industrial «se le somete a un tratamiento ultra ligero» para garantizar su seguridad alimentaria.

La OCUdetalla que los zumos con la etiqueta '100% exprimido' son la opción más parecida al natural. Hay otros que se obtienen a partir de concentrados de frutas, a los que se les aplica un proceso de eliminación del agua. Esta técnica se emplea para transportar ese concentrado a una fábrica en otro destino, donde se le vuelve a añadir el agua. En todo caso, los nutricionistas insisten en que se coma la fruta entera.

Néctar

Se elabora a partir del puré de frutas, ya sea normal, concentrado o una mezcla de ambos. Para ello, se le añade agua, azúcar, miel o edulcorantes –cuidado que, en este último caso, podemos leer en el envase 'sin azúcares añadidos' y nos conduce a error–, así como el aroma. Los néctares (o jugo de néctar) contienen un porcentaje variable de fruta, que nunca es del 100%, azúcares o edulcorantes y, además, pueden incluir otros aditivos. Un vaso de néctar puede tener hasta 30 gramos de azúcar, para que el consumidor se haga una idea clara de cuánto es: son seis azucarillos.

Mantequilla y margarina

Con grasa animal o vegetal

La oferta de mantequillas y margarinas, con sus versiones 'light' y otras denominaciones, es enorme y complican la elección.

Mantequilla

La mantequilla es grasa láctea, normalmente de leche de la vaca. Se obtiene directamente de la leche o de la nata –para conseguir un kilo de mantequilla se necesitan 25 litros de leche entera–. En cualquier caso, contiene entre un 80% y un 90% de grasa de origen animal, explica la nutricionista Beatriz Robles. El resto es agua –un máximo del 16%– y materia láctea seca no grasa, que representa el 2%.

Las mantequillas pueden llevar 'apellidos', matiza Robles, como el de 'light': significa que su límite de grasa es de un 40%, en su mayoría saturada y animal. Pero se tiene que sustituir por otros ingredientes: agua con emulgentes, que suelen ser «aditivos cuya función es que la margarina no se enrancie, y también agregan algún conservante», detalla Del Caño.

Margarina

Al igual que la mantequilla, la margarina es una emulsión de agua en grasa. La diferencia es que las grasas de la margarina son de origen vegetal o combinadas con una pequeña parte de la de origen lácteo, señala Robles.

Pero el que lleve grasas vegetales no la hace más saludable. Depende de su origen. Pueden ser de maíz, de linaza, de colza o de girasol, más saludables, o de baja calidad como la de palma. Y peor aún si son parcialmente hidrogenadas. A las margarinas se les suele añadir vitaminas o calcio para que lleven nutrientes propios de la leche.

La alternativa saludable a cualquiera de estas dos opciones, recuerdan las expertas, es el aceite de oliva virgen extra.