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La UE aprueba el cargador único para los dispositivos electrónicos

La medida entrará en vigor a partir de otoño de 2024 y obligará a Apple a cambiar sus conectores

Fernando Morales Rodriguez
FERNANDO MORALES RODRIGUEZ Madrid

La Unión Europea va a dar respuesta a una de las peticiones más solicitadas por parte de los usuarios de móviles, tabletas, consolas y cámaras digitales. Los 27 países de la Unión Europea y los eurodiputados han acordado imponer un cargador universal para estos dispositivos a partir de otoño de 2024 y así evitar que se acumule una media de cuatro cargadores por persona.

De esta forma, el USB tipo C se convertirá en el puerto de carga común para todos los teléfonos, tablets, cámaras digitales, consolas portátiles, auriculares inalámbricos, cascos, altavoces, e-books, teclados, ratones y sistemas de navegación portátiles en la UE.

Este es el tipo de conexión que ya utilizan los terminales Android fabricados en los últimos años. No es el caso de los aparatos de Apple, que se verá obligado a cambiar los conectores Lightning de sus iPhones, por lo que se ha opuesto a la medida. En una segunda fase, los ordenadores portátiles también deberán adaptarse a los requisitos a los 40 meses de la entrada en vigor.

Así, la Unión Europea asegura que estas nuevas obligaciones conducirán a una mayor reutilización de los cargadores y ayudarán a los consumidores a ahorrar hasta 250 millones de euros al año en compras de cargadores. Estiman que los cargadores desechados y sin usar representan alrededor de 11.000 toneladas de desechos electrónicos que se acumulan cada año.

Y es que según un estudio de 2019 elaborado por la Comisión Europea aseguraba que la mitad de los cargadores vendidos con teléfonos móviles tenían un conector USB micro-B, mientras que el 29% tenía un conector USB-C y el 21% un conector Lightning, lo que generaba compras innecesarias y residuos que se podían evitar.

Según ha informado el Parlamento Europeo, la ley en la que estará la medida acordada, y que aún debe ser aprobada de manera definitiva, es parte de un esfuerzo más amplio de la Unión Europea para conseguir que los productos en los países europeos sean más sostenibles y reducir así los desechos electrónicos y facilitar la vida de los consumidores.