Tres crías de tiburón obligan a izar la bandera roja en Las Burras

12/08/2018

Los marrajos, de apenas un metro de longitud, fueron avistados por un socorrista en la playa de San Bartolomé de Tirajana, lo que obligó a restringir el baño hasta que los peces desaparecieron

Tres crías de tiburón de aleta corta o marrajo común fueron vistos ayer por la mañana cerca de la orilla de la playa de Las Burras, al sur de la isla de Gran Canaria, informaron fuentes del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana.

Un socorrista del servicio de vigilancia y salvamento de la playa avistó a primera hora de la mañana los animales, que no llegaban al metro de longitud, se indica en un comunicado del citado consistorio.

Como medida preventiva, se izó la bandera roja hasta asegurar que estaban fuera de la zona de baño.

Tras varias batidas, y al comprobarse que los marrajos habían abandonado el lugar, a las 11.00 horas, se puso la bandera amarilla en la playa, volviendo a la normalidad los bañistas.

Cruz Roja mantuvo durante todo el día de ayer un dispositivo de vigilancia en la zona por precaución.

El avistamiento atrajo desde el primer momento a decenas de curiosos que se acercaron a esta zona de la costa para seguir de cerca y observar a los animales, que rara vez suelen ser vistos, ya que no suele ser habitual que se acerquen tanto a la costa.

El tiburón mako, marrajo común de aleta corta (Isurus oxyrinchus) es una especie de tiburón que rara vez se acerca a las zonas costeras. Su distribución suele ser muy amplia, ya que se encuentra en el Océano Pacífico, Atlántico, Índico, Mar Mediterráneo y Mar Rojo.

El marrajo pertenece a la misma familia que el gran tiburón blanco (Lamnidae) pero es de inferior tamaño. Aunque hay especialistas que aseguran que su presencia es extraña en aguas someras y cercanas a la costa, los hombres de la mar han constatado que no es tan raro encontrarlos cerca de las orillas.

En Canarias hay unas cincuenta especies de tiburones de las cerca de cuatrocientas que hay en todo el mundo, pero a diferencia de lo que ocurre en otras partes del planeta, aquí casi no se registran ataques de tiburones a personas.

De acuerdo con los datos del Archivo Internacional de Ataques de Tiburones, que tiene su base en el Museo de Historia Natural de Florida, de los 88 casos de ataques registrados en 2017 en todo el mundo, solo uno fue en Canarias. Se trata del joven al que un marrajo le mordió el pie en La Aldea de San Nicolás. El suceso, que no tuvo consecuencias graves para el nadador, fue calificado por las autoridades canarias como un accidente puntual.

De hecho, en los últimos 190 años solo se ha constatado seis ataques de tiburones en Canarias, una cantidad insignificante si se tiene en cuenta el número de bañistas que cada año usa las playas del Archipiélago. El promedio es de un accidente de este tipo cada 32 años.

En los últimos años, no obstante, se rompió esta tendencia porque en 2015 se registró otro ataque, también sin consecuencias, en Arinaga.