Tribunales

Procesan a 55 presuntos traficantes que delinquían en cuatro islas

16/12/2019

Un juzgado de La Laguna abre una causa penal formal contra 55 personas que son investigadas por pertenecer supuestamente a una red que traficaba con cocaína y hachís en Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y La Palma. Aprehendieron alijos en sitios como La Aldea o el Puerto de La Luz.

El Juzgado de Instrucción número 3 de La Laguna ha abierto una causa penal formal contra 55 personas que están siendo investigadas por, presuntamente, pertenecer a una red que se dedicaba traficar con grandes cantidades de cocaína y hachís en Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y La Palma. Se trata del resultado de una investigación que inició en junio de 2016 la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Santa Cruz de Tenerife (Udyco) y concluyó en marzo de 2018, periodo en el cual los procesados fueron capturados transportando o vendiendo alijos de droga en operaciones llevadas a cabo en Santa Cruz de Tenerife, en el aeropuerto de La Palma, Castillo del Romeral, La Aldea y el Puerto de La Luz y de Las Palmas.

La magistrada Cristina Calviño Ramón ha relatado en este auto una sucesión de hechos cometidos, supuestamente por estas 55 personas investigadas y que comenzaron sus actividades delictivas cuando una banda de Gran Canaria comenzó a traficar con drogas con otra de Tenerife en 2016. Según la autoridad judicial, la Udyco venía investigando a un grupo afincado en los barrios de Finca España, Barrio La Candelaria y Urbanización Princesa Iballa –todos de La Laguna–, que estarían distribuyendo cocaína a otros traficantes de Tenerife. Los mismos usaban una vivienda de la Urbanización Princesa Iballa como centro de distribución.

Durante la investigación se constató también que un grupo criminal de Gran Canaria, dedicado al tráfico de drogas, extorsiones, uso de armas de fuego, etcétera, se había desplazado a Tenerife para establecer una base de operaciones en la isla con la finalidad de traficar. De la misma forma, otros integrantes de este grupo criminal pero residentes en Tenerife, colaborarían con los anteriores aportando la infraestructura necesaria y encargándose de la venta de la droga a los diferentes compradores de la isla. El líder de este subgrupo –asentado en Añaza– realizó varios viajes y reuniones con miembros del grupo criminal asentado en Las Palmas y otros del grupo de Tenerife y efectuaron entre ellos una transacción de efectivo por valor 264.820 euros. Tras ello, el 10 de noviembre dos miembros viajaron en avión desde Gran Canaria a Tenerife Norte y concretan que al día siguiente se iba a realizar la transacción de droga.

El cabecilla dio instrucciones a un subalterno para que estuviese a las 13.00 en el parking de Híper Trébol y, a las 12.47 de ese día, se detectó a un narco de Gran Canaria conduciendo un vehículo Chevrolet, modelo Kalos hasta donde estaba el receptor. Tras el intercambio entre ambos investigados, la Policía Nacional procedió a la detención in fraganti los dos protagonistas interviniendo en el maletero un barril de color blanco precintado con film transparente, relleno de grasa sólida y en cuyo interior se encontraban ocultos cinco paquetes con el anagrama de la cabeza de un búfalo, conteniendo en su interior cinco kilos de cocaína de una pureza del 67%. También se intervino documentación, dos móviles y 715 euros. Ambos investigados trataron de huir, oponiéndose uno de ellos violentamente a la intervención de los agentes agrediendo a uno de ellos.

Esta captura dio un giro a la investigación que se amplió y favoreció la captura de más de 40 personas más en varias operaciones antidroga realizadas en Gran Canaria, La Palma y Lanzarote.

Se ayudaron de estibadores para traficar en el Puerto.

La investigación, una vez desmantelado el grupo de delincuentes que operaban en Tenerife, se desplazó a Gran Canaria constatando que la principal vía de entrada en el archipiélago era la marítima a través de las empresas que realizaban las labores de la estiba de los buques mercantes procedentes de Sudamérica. Conforme progresaban las pesquisas y se ampliaba el marco de la actuación, los agentes pudieron comprobar la dimensión del fenómeno de tráfico de cocaína a gran escala ejecutado por grupos reducidos de estibadores portuarios, algunos de ellos con un status consolidado a lo largo de años de impunidad.

Este grupo reducido era el que recibía el encargo de un conseguidor, consolidado mediador traficante de cocaína, quien recibía el encargo a su vez del propietario de la droga que la importaba de Sudamérica.

El estibador principal, a su vez, tenía su grupo de operaciones, con un camionero que lo introducía en la zona restringida y le ayudaba a sacar la droga y un gruero que movía el contenedor de su primitiva localización programada a otra de seguridad, entre otros. También formaba parte de la banda un camionero con libre acceso al Puerto y a las instalaciones portuarias, demostrando así la banda tener un mecanismo de funcionamiento sincronizado, estable en el tiempo y consolidado como una auténtica empresa delictiva

Así, como consecuencia de las labores operativas de seguimientos y vigilancia que se venían desarrollando sobre las actividades los investigados, el 6 de julio de 2017, se procedió a la detención de dos presuntos miembros en Puerto de la Luz y Las Palmas que iban a bordo de un camión Mercedes Benz cuando salían de la terminal de Opcsa.

Tras proceder al registro de la cabina del camión, los agentes intervinieron seis mochilas de deporte conteniendo en total 170 kilogramos de cocaína de una riqueza de principios activos del 76,94%, con un valor aproximado en el mercado de más de seis millones de euros.

Fruto de esta operación se sucedieron numerosas detenciones de miembros de esta red de narcotraficantes.