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21/01/2019

La mujer fue detenida por un robo con violencia por la Policía Nacional tras agredir a uno de los vigilantes del Centro Comercial Las Arenas. Se negó a abrir su bolso tras saltar la alarma de un comercio del que salía.

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron en la tarde del pasado jueves a una mujer, vecina de Las Palmas de Gran Canaria, como presunta autora de un delito de robo con violencia tras agredir a un vigilante de seguridad del Centro Comercial Las Arenas, en la capital grancanaria, según confirmaron ayer fuentes policiales. Los agentes procedieron a dicho arresto tras ser requeridos por los vigilantes de seguridad del citado centro comercial al retener a una mujer, de mediana edad, tras presuntamente cometer un robo en una conocida tienda de ropa irlandesa.

Los hechos se desencadenaron cuando la mujer fue requerida por uno de los agentes apostado en el acceso de la citada tienda para que abriese su bolso tras saltar la alarma antirrobo.

Fue en ese momento cuando se desató un altercado que se prolongó durante varios minutos, en el que la mujer se negó a abrir su bolso para comprobar si había cometido un robo o no, ante la mirada de varias personas que estaban en ese momento en el conocido centro comercial. La mujer se llegó a tirar al suelo y entre gritos y un llanto simulado comenzó a increpar, insultar y amenazar a los dos agentes de seguridad que le habían solicitado que abriese su bolso.

«A mí no me trates así. Me da igual, te voy a pegar, te voy a pegar. Hijo de puta», repetía sin cesar la mujer mientras empujaba a uno de los vigilantes, el mayor de los dos, intentando alejarse de ellos. El personal de seguridad intentó en todo momento calmarla insistiendo en que solo querían ver el contenido de su bolso al haber sonado la alarma a su salida.

La mujer seguía negándose, incrementado su estado de violencia y los gritos e insultos, según se puede apreciar en un vídeo grabado por un testigo. Un estado de alteración con el que pretendía llamar la atención de los testigos -alguno intentó interceder-, mientras llegaba al lugar más personal de seguridad.

Durante el altercado la mujer llegó a abofetear varias veces a un miembro del personal de seguridad. Minutos después, y cuando parecía que la mujer entraba en razón ante el requerimiento del personal de seguridad que la rodeaba, esta cogió un cinturón con una hebilla de metal, se lo puso alrededor de los nudillos y golpeó en la cabeza a uno de los trabajadores, al mismo al que había empujado y agredido desde el primer momento en que fue descubierta.