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Trabajadores del recinto realizaron labores de limpieza y restauración de la zona donde se produjo el accidente. Cober
Accidente en San Telmo

«Gracias a Dios que no me tocó»

La estación de San Telmo recuperó su funcionamiento habitual tres horas y media después del accidente que se produjo en uno de los andenes del recinto

Sara Toj

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 15 de mayo 2024

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Para Esther la jornada de este miércoles fue una de esas en las que la vida te demuestra que el destino te reserva sus días. «Los lunes y miércoles vengo a comer aquí porque tengo un familiar que trabaja en la estación. Mi marido me llamó para preguntarme si yo estaba por aquí, pero no, gracias a Dios no me tocó», contó la pasajera. Ya habían pasado tres horas y media en la estación de San Telmo, en Las Palmas de Gran Canaria, desde que la normalidad se vio alterada tras el choque de una guagua de la línea 229 de la compañía Global, la que se dirige a Teror, contra una de las paredes de la estación. Al invadir la zona peatonal, un hombre resultó herido como consecuencia del impacto y evoluciona de manera favorable. Mientras, otra mujer que estaba sentada en la parte delantera del vehículo cayó por la zona de la escalera, quedando atrapada.

La guagua se encontraba en su andén cargando pasajeros como cualquier día y, como consecuencia del incidente, algunos de los que ya estaban en el interior también tuvieron que precisar de asistencia médica. Es el caso de la tía de Fran: «Ahora mismo está ingresada. Desde la compañía me avisaron sobre las dos de la tarde, pero todavía no he podido hablar con ella».

El trasiego de gente en el recinto era el habitual de un miércoles. Sin embargo, todas las miradas apuntaban al lugar donde ocurrieron los hechos, ya que sobre las 16.00 horas la guagua que había sufrido el siniestro aún permanecía en el recinto. Numerosos operarios, bomberos y guardias de seguridad realizaban labores de limpieza y coordinación de la zona para recuperar poco a poco el orden.

En la entrada a la estación, desde el parque de San Telmo, un cordón reducía el espacio y los pasajeros tenían que acceder en fila de uno a la zona trasera del recinto, donde se encuentran los andenes desde los que salen los vehículos hacia lugares como Arucas, Gáldar o Santa Brígida. Este era el único emplazamiento que se encontraba operativo en aquellos momentos. Como el funcionamiento del lugar no era el de siempre, empleados del servicio de transportes, ataviados con un chaleco en el que se podía leer la palabra «información», intentaban dar equilibrio al caos que se producía en la estación.

«La verdad es que no tengo ninguna queja sobre los trabajadores, han hecho todo lo posible por informarnos de hacia dónde teníamos que coger la guagua», explica Esther. Y es que como la disposición se había visto alterada, cada vez que una guagua llegaba y veía un andén libre, lo ocupaba para recoger a los pasajeros y partir hacia su destino, sin importar si ese era el que le correspondía.

Los guagüeros tenían que seguir con su trabajo, y el agobio se podía percibir entre algunos de ellos. «Normalmente disponemos de casi 20 andenes, y ahora nos hemos quedado con 10 o así, pero en la medida de lo posible estamos intentando cumplir con los horarios», lamentó uno de los chóferes, que se vio interrumpido por uno de los pasajeros que quiso preguntarle a dónde se tenía que dirigir para coger la 75. «Por este lado de aquí», indicó.

Entre las personas que acudieron en la tarde de este miércoles al recinto se podía ver caras de sorpresa e impresión. A los más curiosos parecía no importarles perder la guagua para enterarse bien de lo que había pasado y de lo que iba a ocurrir con el vehículo siniestrado. «Vámonos ya, Raúl», comentó un padre de familia a su hijo. «No, prefiero ver esto antes que ir al parque», respondió el niño con inocencia.

«Es fortísimo, eh. Pues sí que fue un buen golpe, mira eso», se escuchó comentar entre un grupo de amigos. Y, como estos jóvenes, la tónica se repetía entre las decenas de pasajeros que esperaban por su guagua. Estos no tardaban ni un segundo en sacar sus teléfonos móviles de los bolsillos para compartir las imágenes del suceso a través de sus redes sociales y grupos de WhatsApp. Entre ellos también había algunos turistas que miraban extrañados hacia la zona.

El reloj marcaba las 16.50 horas cuando una gran grúa amarilla se llevó la guagua accidentada de la estación. En ese momento, los operarios siguieron retirando los escombros que quedaban en el lugar. Así, la mitad del recinto, que había quedado precintada, volvió a abrirse, incluyendo el andén ubicado junto al espacio donde se produjo el incidente.

Los andenes de las guaguas que se dirigen hacía Telde o al aeropuerto volvían a ser ocupados por los vehículos. Las características colas de pasajeros con sus maletas de viaje retomaban su espacio natural. Y, del despliegue de medios de comunicación que había en la zona horas antes, apenas quedaban dos periodistas que se preparaban para entrar en directo en sus respectivas cadenas de televisión. De fondo, el sonido de las herramientas eléctricas de los operarios acompañaba a la cotidianidad de la estación, aquella que se había visto interrumpida horas antes.

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