«Estamos como en una película»

27/01/2018

Los hermanos Quesada Artiles aún digieren el nuevo episodio escrito en la investigación del crimen de sus padres, aunque esta vez con algo de esperanza. Miriam Quesada dice que la reciente detención de un sospechoso les «ayuda mucho» a sobrellevar el impacto, aunque dicen estar viviendo la tragedia «como una película».

El juez Javier García-Sotoca ha ordenado el secreto de actuaciones en la investigación del llamado crimen de Guanarteme, después de que el viernes trascendiera la detención de un sospechoso de los asesinatos. Se trata de un varón de mediana edad, vecino del barrio teldense de Montaña Las Palmas y trabajador de la sucursal bancaria donde el matrimonio tenía sus ahorros. El sospechoso se encargaba de gestionar el patrimonio de la pareja, lo que abre la vía del móvil económico y un intento de ocultar un supuesto desfalco.

Los cinco hijos de Ana María Artiles y Antonio Quesada intentan asimilar las nuevos episodios del caso, aunque, ayer, la hermana pequeña, Miriam, admitía que la detención «nos ayuda mucho».

Sin embargo, la magnitud de los acontecimientos ha sobrepasado a la familia, que dice «no haber pensado jamás en la vida que algo así pudiera ocurrirnos». «Es algo alucinante», dice Miriam Quesada , que asegura estar viviendo la situación «como en una película».

Los hijos del matrimonio quieren «respetar el trabajo de la Policía y del juez» y rehusan comentar datos sobre la identidad de la persona detenida, si era alguien conocido para ellos, dado que ha trascendido la cercanía a sus padres por asesorarles y gestionarles el patrimonio. También se ha sabido que el detenido no ha colaborado en los interrogatorios y se negó a declarar ante los agentes. El juez García-Sotoca, titular del Juzgado de instrucción número 7 de Las Palmas de Gran Canaria podría tomarle declaración mañana lunes o incluso en el día de hoy. A raíz de la detención, la Policía investiga ahora si el supuesto autor de los hechos pudo haber estafado a otros vecinos clientes de la sucursal de Banesto en la que trabajaba, en la plaza del Pilar de Guanarteme, en concreto, el dueño de un conocido restaurante del barrio. Cuando la resolución del caso parece encaminada, los hermanos Quesada agradecen la labor policial y esperan poder «comprender» qué les ocurrió a sus padres y por qué motivo fueron asesinados, tras años de angustiosa incertidumbre.