Tribunales

Un amigo lo pilló con porno infantil y lo echó de su casa al grito de «guarro»

01/06/2020

El día 20 de noviembre de 2019, la expareja del investigado compareció en la Jefatura Superior de Policía para llevar a cabo una ampliación de declaración ya que había recordado más detalles acerca del comportamiento presuntamente pedófilo del que aún era legalmente su marido aunque estaban separados desde hacía años. Entre otros detalles, narró a los agentes que en 2006 vivió un hecho junto al que en ese entonces era su novio, también relacionado con la pornografía infantil.

Ella detalló que en una ocasión, cuando el militar estaba destinado en la península, fue a visitarlo al cuartel y al llegar, un compañero suyo de piso le mostró imágenes de pornografía infantil que, presuntamente, se había descargado de internet el acusado.

El compañero estaba muy enfadad y nervioso por tal hallazgo y llamó «guarro y degenerado» al grancanario, al que echó de su casa. Ante tal situación, se defendió diciendo a su novia que eran unas imágenes que se había descargado por error al intentar bajar películas y ella le creyó. El grupo de investigación llegó a la conclusión de que las conductas pedófilas del investigado no eran recientes, sino que –presuntamente– las llevaba llevando a cabo desde, al menos, antes de ese año 2006.

Durante esa época en la que el soldado profesional vivió en tierras peninsulares, también tuvo un incidente relacionado con un posible abuso sexual cometido sobre una menor de edad. El mismo se destapó después de que una persona del entorno cercano de la pareja narrara al ser citada para prestar declaración a los agentes de la Policía Nacional, que su hija le contó como una noche, el investigado le tocó la nalga mientras dormía. Esto ocurrió, presuntamente, cuando el detenido se quedó a dormir en el domicilio de esta mujer, que a raíz del incidente, no dejó que volviera a pernoctar en su domicilio.

Ella se lo contó solo a su madre porque no tenía intención de denunciar los hechos ni tener problemas con la pareja.

Denuncia por violencia machista.

Este caso está residenciado en el Juzgado de Instrucción número 2 de Las Palmas de Gran Canaria, aunque hay otra causa abierta de forma paralela y con los mismos protagonistas en uno de los dos juzgados especializados en Violencia sobre la Mujer que hay en este partido judicial. El mismo se incoó después de que la expareja sentimental del investigado se presentara en la Jefatura Superior de Policía de Las Palmas de Gran Canaria en diciembre del pasado año con la finalidad de denunciarlo por violencia machista.

Tras este incidente, se excusó diciendo que había sido una película que se descargó por error

Declaró a los agentes que, además de los hechos ya conocidos, se había sentido vigilada y espiada por el investigado, que vigilaba y entraba en sus conversaciones de WhatsApp, controlaba sus redes sociales, tenía todas sus claves digitales, la seguía por la calle y no permitía bajo ningún concepto que tuviera relaciones de amistad con hombres, y todo ello tras haber roto su relación sentimental. Lo más grave, según la denunciante, fue que el militar insistía en mantener relaciones sexuales con ella a pesar de sus continuas negativas.

Calificó a su expareja como una persona «muy intimidante, manipuladora, agresiva con las cosas y celoso», aunque de la misma forma detalló que nunca sufrió ningún tipo de agresión física por su parte. Por último, detalló en su denuncia que nunca, después de la separación, le pasó algún tipo de pensión económica.

Sobre el carácter que tenía el investigado, una de las menores amiga de la víctima que fue llamada a declarar para determinar si también había sufrido abusos sexuales o tenía algún tipo de información sobre ellos, detalló que el militar profesional que era «muy estricto» con su hija. Además, narró como una vez se enteró que su hija se dio un beso con un novio, del enfado que cogió le tiró el móvil al suelo, rompiéndolo.