Tribunales / Caso Romina

Un ambiente muy «nocivo» marcado por las drogas

16/07/2019

El entorno más próximo de Raúl Díaz Cachón, el acusado de haber acabado con la vida de su esposa en la Nochevieja de 2018, coincidió en señalar que su día a día estaba totalmente condicionado por el abuso de las drogas. «Se metió en un mundo nocivo», sostuvo un familiar suyo cuando fue a declarar al juzgado.

Este ingeniero industrial especializado en tecnologías de energía, de 45 años, divorciado, padre de dos hijas y empleado de Endesa, contó a un familiar el día 3 de enero, dos después de haber incinerado a Romina Celeste, «que había tenido una discusión con ella y que se había ido de la casa. Lo notaba raro, abatido y tenía un comportamiento extraño» y lo achacó a que «me había contado» que en Nochevieja «habían estado consumiendo grandes cantidades de drogas, alcohol y pastillas» y luego «tuvieron una discusión por un tema económico» que desembocó en que «ella se fue del domicilio», dijo el testigo que le había contado Raúl Díaz. Este declarante sostuvo que «el comportamiento de Raúl cambió desde que estuvo con Romina ya que se metió en un mundo nocivo. Luego estuvo bien cuando se metió en un centro de desintoxicación pero volvió a perderse cuando regresó con ella en octubre. Su relación era intermitente y la habían dejado» en varias ocasiones para que ella trabajara en clubes «en la península. La familia le dijo que la relación era tóxica y debía romperla».

Otro amigo del acusado insistió en que a Raúl «le sentaba mal la cocaína, se ponía alterado y medio celoso. La cocaína le sentaba mal después de tanto consumo y llegaba al punto de ser otro Raúl, buscaba un punto de colocón chungo». Dijo que cuando el acusado estuvo bajo el control de su padre consumía «otras drogas como cristal y éxtasis, hasta que recayó en la cocaína».

Un vídeo y el mensaje: «Con cocaína, feliz 2018».

Según varios testigos que han ido pasando por la sede judicial en esta fase de instrucción, la adicción de Raúl Díaz a la droga era tal que «había perdido la noción de la realidad», sostuvo uno de ellos.

La adicción a la cocaína marcó la vida en Lanzarote del acusado. Llegó a estar en desintoxicación

El mismo contó a la magistrada como un día se encontró a Raúl durmiendo en un aparcamiento «por agosto o septiembre del 2018 en la Marina de Arrecife» y después se enteró que lo habían «sancionado 15 o 16 días sin empleo ni sueldo» en su empresa. Raúl, que no dijo al declarante y sus amigos que se había casado, volvió al tiempo a dar señales de vida cuando envió un «un mensaje en el grupo de WhatsApp de amigos que sentó muy mal». En el mismo «envió un vídeo y puso ‘Con cocaína, feliz 2018’ y se veía a él esnifándola y al minuto ya había acabado con toda», manifestó este testigo. Ese vídeo les «llamó la atención» y así «se dieron cuenta que a Raúl le estaba pasando algo, que eso no era normal». Ese último año, el acusado «comentaba su consumo y que iba con señoritas de compañía como una hazaña, que quizás pensara que eso era lo normal». Además, le «contaba a cualquier persona lo que le pasó en el Gran Hotel», en referencia al episodio de violencia de género en el que agredió a la fallecida y ahí «perdió la noción de la realidad de tanto consumir cocaína, eso fue lo que a él le mató», declaró.

«Raúl estaba en un mundo lleno de vicios, de drogas, de señoritas de compañía, de excesivo alcohol» y comentó un día a este testigo «que le habían hecho un chequeo médico y que le dijeron que tenía un problema en el corazón y le recomendé cardiólogos», expuso.

Nunca dijo «que la mató».

Uno de los familiares de Raúl Díaz que colaboró en la investigación al ser agente de la Policía Nacional detalló ante la magistrada instructora que «Raúl nunca me ha dicho que ha matado a Romina», aunque sí fue al primero que le confesó que había quemado su cuerpo, lo troceó y luego lo tiró al mar. «Me contó que estuvieron gran parte del día 31 consumiendo todo tipo de drogas como cocaína y pastillas relajantes que le habían quitado a su madre, que habían bebido mucho alcohol y que comenzaron a discutir», declaró. Añadió que «había abandonado el domicilio para no tener problemas con ella por el tema de los malos tratos» y que «había vuelto a las seis horas y ella no estaba», versión que luego cambió diciendo que «se fue de la casa, se fumó unos cigarros y que volvió sobre una hora» más tarde y, «cuando llegó a la vivienda se la encontró muerta», detalló el familiar de Raúl Díaz. Cuando lo detuvieron, «se puso a llorar, se derrumbó por la que había liado con las drogas».