El militar que mató a Lorena: «El juego se me fue de las manos»

23/04/2019

Félix D. C., acusado de haber estrangulado a una prostituta en Fuerteventura, admitió ayer que la mató, pero alegó que fue por accidente, durante un juego sexual en la ducha. «Ella me dijo que le gustaba que la asfixiara y lo hice, pero todo fue muy rápido y a los minutos cayó al suelo», relató.

Félix D. C., el militar acusado de haber acabado con la vida de la argentina Lorena Mazzeo en octubre de 2016, reconoció ayer en la primera sesión del juicio que la estranguló en la ducha después de haber mantenido relaciones sexuales con ella tras contratarla como prostituta, pero lo hizo porque la víctima se lo había pedido dentro de un juego de carácter sadomasoquista que se le «fue de las manos».

El acusado, que se enfrenta a la petición del fiscal Tomás Fernández de Páiz de 21 años y seis meses de cárcel por asesinato y hurto, negó en todo momento haber acabado con la vida de la joven de forma voluntaria y consciente en unos hechos que ocurrieron en Puerto del Rosario: «Consumía alcohol y cocaína y contrataba prostitución de forma habitual alguna vez al mes. Por eso contacté mediante un anuncio con Lorena y quedé con ella el domingo 23 de octubre de 2016», relató el militar. «Cuando llegué a su casa, acordamos que le iba a pagar 60 euros y mantuvimos relaciones sexuales con preservativo en la habitación», añadió.

Pero minutos después y cuando Félix D. C. se fue a bañar, contó que «ella vino al baño y se metió en la ducha y me dijo que le gustaba cierto tipo de juegos como que le cogiese por el cuello y le apretara fuerte. Por eso –detalló– como yo era nuevo en esas cosas, se puso de frente mía y cogió la manguera de la ducha y se la enrolló en el cuello, se dio la vuelta y me dijo que apretara mientras hacía como si la estuviera penetrando aunque no lo hice», respondió a preguntas del fiscal. «A ella le gustaba que la asfixiara y el golpe mío contra su cadera pero todo fue muy rápido y a los minutos cayó al suelo y vi que no tenía pulso. Me quedé paralizado porque se me había ido de las manos. No hizo gestos ni pidió auxilio y, cuando yo aflojaba, me decía que apretara más y por eso nunca pensé que fuese a pasar nada grave hasta que cayó a plomo», manifestó el militar.

Negó en su declaración, que varió en algunos datos con respecto a la que prestó en fase de instrucción, que la mujer sufriese una muerte lenta como así aseveró el fiscal tras la lectura de parte de las conclusiones del informe forense: «Ellos dicen que una persona nunca podría morir de pie y así, de repente como usted asegura», preguntó Tomás Fernández de Páiz, a lo que respondió el acusado con un simple «no sé ya que no soy médico. Ella cayó dentro de la ducha y al ver que no tenía pulso, me bloqueé. Salí de la habitación, recogí las sábanas de la cama por miedo a que me descubrieran y para evitar males mayores y cogí los dos móviles que ella tenía y un iPad y me los llevé para venderlos y poder seguir consumiendo cocaína», aseveró.

A su vez, el representante del Ministerio Público insistió en el hecho de que no auxilió a la mujer a pesar de que, dada su condición de militar, tenía formación en primeros auxilios: «¿Podía haberla reanimado? Sí, es verdad, pero me quedé bloqueado y no pude hacer nada. Me asusté», recalcó.

Tampoco reconoció que confesó haber matado a la prostituta como afirmó en fase de instrucción un testigo: «¿No es cierto que usted le dijo a un amigo cuando pasaron por delante de la casa de la víctima ‘Eso lo hice yo, la maté porque quise. Era una puta y no se va a reír más de mí’?», a lo que contestó el militar negándolo todo. «Pasamos delante de la casa y me sentí mal y le conté a mi amigo lo que había pasado y me dio su apoyo. Luego al decir eso actuó con maldad, rencor y para hacerme daño», respondió.