Tribunales / Caso Romina

El marido de Romina, «controlador» hasta con su expareja

17/07/2019

Raúl Díaz, acusado de la muerte y desaparición de Romina Celeste, era una persona «paranoica» y seguía «obsesionada» con su expareja sentimental a pesar de estar saliendo con la paraguaya. Mientras, con la anterior novia y madre de sus dos hijos «nunca tuvo episodios de celos» y el vínculo entre ambos era correcto. Esto se desprende de las declaraciones en el Juzgado de Instrucción número 1 de Arrecife de tres personas del entorno del procesado que detallaron como Carmen, la última novia de Raúl Díaz antes de que comenzara su relación con Romina, lo dejó «porque empezó a consumir drogas», manifestó uno de ellos.

«Raúl llevaba una vida paralela y desde que se separó de Carmen, la relación suya con el grupo de amigos no era tan fluida. Raúl estaba como ido y su vida no era acorde con sus responsabilidades», declaró uno de los testigos que dijo haberse sorprendido por el hecho de que el acusado comenzara una relación sentimental con otra persona cuando «se iba a casar con Carmen en verano de 2018», escasos meses antes del trágico suceso. «Raúl había cambiado, no era el mismo que hacía unos meses y todo fue a peor», añadió. «Él era una persona inteligente, puede ser que fuera una persona fría y calculadora y lo tenía todo muy bien pensado».

También otro de los testigos apuntó a que «nunca supo de episodios de celos con Mamen –la madre de las dos niñas–, aunque con Carmen si que tuvo diferencias hasta el punto de que Raúl me dijo que tuvo una depresión porque no funcionó esta relación».

«Raúl tenía obsesión con Carmen», detalló otro de los declarantes en esta fase de instrucción y que vivió durante dos años con la expareja del procesado. «Cuando cesaron la relación vi varias veces pasar por nuestra casa de Los Lirios el coche de Raúl y por eso me cansé de él». Cuando sostuvo que «tenía obsesión con Carmen» se refiere a que «jugaba con ella psicológicamente, que utilizaba a sus hijas para jugar con ella, le mandaba mensajes diciéndole que era la mujer de su vida y mientras él estaba con otra chica», añadió. «La vigilaba desde el coche en casa de una amiga... Raúl estaba loco, era paranoico y muy inteligente, aunque nada agresivo».

Este testigo reconoció ante la autoridad judicial que «siempre comenté con los amigos que si había una persona capaz de cometer los hechos por los que se está investigando, sería Raúl» ya que «era calculador, frío, metódico y celoso».

El testigo comentó que Raúl creía que «Carmen estaba conmigo y ella, una vez que lo nombramos, me dijo ‘él sabrá con quién está, qué hace con su vida...», detalló este testigo de la investigación del caso Romina.

Vivir con sus cuatro hijos juntos en Lanzarote.

Vida juntos. Según declaró uno de los testigos amigos del acusado, Romina le dijo «personalmente que el proyecto de vida conjunta con Raúl era traer a sus dos hijos al domicilio familiar junto con las dos hijas de Raúl y que él estaba de acuerdo porque así lo percibí» y se lo confirmó posteriormente el propio procesado. «Que ese era el proyecto de vida y que el único que no parecía estar de acuerdo era el padre de Raúl, pues pensaba que primero tenía que pasar un tiempo prudencial como pareja ya que le parecía una idea precipitada», manifestó.

Mala relación. Para este testigo, «la relación de Romina con el padre de Raúl al principio era inexistente», y cree que «no había trato» entre ambos. Incluso, apuntó que el padre del acusado «fue testigo de discusiones de la pareja dentro del domicilio delante de las niñas en las que Romina abandonaba la casa». Incluso, un día «me comentaron que Romina y Raúl discutieron y ella se fue en taxi al aeropuerto y estuvo esperando durante toda la noche el primer vuelo con destino a Madrid. Cuando Romina veía una actitud que no le gustaba de Raúl, se iba a Madrid». Finalizó este testigo comentando que «Raúl sufragaba todos los costes de mantenimiento de Romina, incluso los de su familia en Paraguay», matizó.

Todo cambió en 2018.

Uno de los declarantes, amigo del procesado desde que estudiaban Ingeniería juntos en la Universidad Alfonso X, apuntó a que «el comportamiento de Raúl cambió radicalmente en el año 2018 a raíz del consumo de drogas y alcohol y por eso nos distanciamos. Pero antes, mientras estudiábamos juntos, él era educada, metódico, inteligente y amigo de sus amigos. Raúl no era una persona agresiva ni violenta». Cuando le presentó a Romina, percibió «que se trataba de una pareja de enamorados y él le prestaba mucha atención porque ella se medicaba y andaba aturdida y sedada».

Se fue a casar el 7 de julio.

En instrucción, uno de los conocidos de Raúl Díaz manifestó ante el Juzgado de Instrucción número 1 de Arrecife que el procesado «se iba a casar con Carmen el 7 de julio y él se fue a una iglesia a Santander para decirle que era ‘el amor de su vida’. Luego ella no nos dijo nada sobre que fuera borracho, solo que quitó las fotos de Raúl y de sus hijas de su casa», contó. «Raúl estaba muy loco por su comportamiento con Carmen y posteriormente había aumentado su consumo de cocaína. Luego lo pillaron sus padres y estuvo una temporada en desintoxicación, aunque después recayó».