Imágen de las Tablas de Daimiel en la actualidad. / Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel

Trasvase de urgencia para salvar Las Tablas de Daimiel

Comienza a llegar agua del trasvase Tajo-Segura para evitar la desecación de este parque nacional

J.M.L. Ciudad Real

El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real) ha comenzado a recibir agua del trasvase Tajo-Segura para intentar salvarlo después de muchos meses de sequía. A este paraje único en la Península Ibérica está llegando un caudal de auxilio de 300 litros por segundo gracias a la infraestructura de la Tubería de la Llanura Manchega que también se abastece del acueducto Tajo-Segura.

El objetivo es evitar su desecación a corto plazo ya que sólo tiene encharcadas 50 de sus casi 1.800 hectáreas -lo habitual en verano es que haya unas 300 hectáreas encharcadas- y actualmente sólo cuenta con una escasa lámina de agua en su parte más baja, a la salida del río Guadiana, mientras que en la zona visitable ya no era posible observar la presencia de agua. «Con la llegada de este agua se da un gran paso para la conservación del parque nacional», ha indicado el consejero de Agricultura y Agua de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo, quien ha aclarado que «este caudal de 300 litros por segundo »puede variar por las pruebas que está realizando la Confederación Hidrográfica del Guadiana a través del sistema de abastecimiento a la Llanura Manchega«.

De hecho, este envío de agua -tres hectómetros cúbicos para el parque nacional- forma parte de un ensayo para probar la Tubería de la Llanura Manchega que también servirá para garantizar el abastecimiento de agua potable a medio centenar de municipios de la comarca de La Mancha, sobre todo de la provincia de Ciudad Real.

Imágen de las Tablas de Daimiel hace unos años. / Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel

Otro trasvase

Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo con que la salvación de Las Tablas de Daimiel pase por utilizar agua del trasvase Tajo-Segura. La organización Ecologistas en Acción, que siempre se ha mostrado crítica con este tipo de soluciones, apunta a la sobreexplotación de los acuíferos de la zona para regadíos como la auténtica causa de la desecación de este parque nacional, más que la prolongada sequía. Los ecologistas afirman que estos regadíos han ido en aumento en los últimos años y que otros ensayos, como abrir pozos de emergencia para bombear agua a Las Tablas, son un simple parche para un problema que sólo se resolverá racionalizando y reduciendo el uso de agua subterránea para los cultivos cercanos.

En contra de este argumento se sitúan quienes sostienen que tanto los pozos de emergencia como los trasvases de auxilio también evitan que arda la turba del subsuelo del parque, como ocurrió en el otoño de 2009 como consecuencia de un proceso natural de autocombustión. En medio de este debate, languidece este parque nacional, un humedal único en Europa y último representante de las «tablas fluviales« de la Península Ibérica, un complejo ecosistema que se beneficia de los desbordamientos de los ríos Guadiana y Gigüela y de la descarga de aguas subterráneas procedentes de un gran acuífero. Un paraje que alberga una gran variedad de aves y plantas acuáticas y que fue declarado Parque Nacional en 1973.