Imagen de archivo de la erupción del Tajogaite tomada el pasado 29 de octubre. / ACFI

Una tomografía sísmica desvela por primera vez la magnitud de la cámara magmática de La Palma

En las próximas semanas el Involcan desvelará la naturaleza de las entrañas de Gran Canaria a través de esta novedosa técnica

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) ha calibrado la reserva de magma que alberga el subsuelo de La Palma identificando una bolsa magmática de unos 400 kilómetros cúbicos. Un arsenal de material que, según Luca D'Auria, investigador principal de este trabajo publicado en la revista 'Scientific Reports', «evidencia que, por lo menos por la isla de La Palma, el tamaño de la cámara magmática parece indicar que se trata de una estructura geológica persistente, que ha sido fuente de erupciones pasadas, de la del 2021 y posiblemente de erupciones futuras».

«Esta cámara -abunda el científico- se alimenta periódicamente por magma proveniente desde profundidades superiores a los 20 kilómetros y, cuando alcanza una sobrepresión excesiva, su magma empieza a romper la corteza hasta encontrar un camino hacia la superficie. En la última erupción, este proceso probablemente empezó el 11 de septiembre de 2021, acabando con una erupción después de solo 8 días».

Además, el trabajo, en el que participaron investigadores de la Universidad de Granada y del Instituto Trofimuk de Geología del Petróleo y Geofísica de la Real Academia de Ciencias de Rusia, ha cambiado la forma en que se concebía hasta ahora la estructura y dinámica geológica de Canarias. «En estudios anteriores se planteaba un modelo según el cual antes de las erupciones efusivas se iba acumulando magma bajo una isla hasta que su volumen fuera suficiente para generar una erupción», afirma.

Sin embargo, en esta ocasión, se ha vislumbrado una gran bolsa permanente, con un volumen similar al del lago Erie, uno de los grandes lagos situado entre Estados Unidos y Canadá, un tamaño algo inferior al «del asteroide que impactó con nuestro planeta hace unos 65 millones de años y que causó la extinción de la mayor parte de las especies vivientes», ilustra D'Auria.

Para calcular este volumen, constituido no solo por magma sino por rocas parcialmente fundidas, Involcan empleó « una técnica conocida como tomografía sísmica que se parece a la tomografía médica. Sin embargo, en la tomografía médica se utilizan rayos X para 'fotografiar' el interior de un paciente. Mientras que, en el caso de la tomografía sísmica de La Palma, se han utilizado las ondas sísmicas generadas por los miles de terremotos registrados antes y durante la erupción», indica el investigador.

El análisis de las variaciones de la velocidad de la llegada de las ondas sísmicas en el interior de la Tierra les permitió detectar anomalías «correspondientes a estructuras geológicas del subsuelo de la isla y entre ellas una bolsa de magma o, mejor dicho, una cámara magmática».

«Su tamaño se ha estimado calculando el volumen de una zona donde la velocidad de las ondas sísmicas era tan baja para indicar la presencia de un porcentaje de rocas fundidas», aclara.

Este procedimiento revelará la estructura del subsuelo de Gran Canaria con un estudio que el Involcan divulgará en las próximas semanas. Además, dentro de unos meses, también se prevé publicar un estudio con la tomografía sísmica de Tenerife. «Dichos estudios aportarán informaciones relevantes y novedosas sobre la estructura interior de estas dos islas», anuncia D'Auria.

La producción científica del instituto sobre la erupción de La Palma prosigue con diferentes estudios sobre geoquímica, geofísica, vulcanología y petrología. «Ya hemos publicado ocho artículos relacionados con la erupción de Tajogaite en revistas científicas internacionales, y en los próximos meses saldrán muchas más», asegura el científico.