Ojos rejuvenecidos mediante la blefaroplastia

13/08/2018

Hospital Perpetuo Socorro. Los tres factores fundamentales que influyen en el aspecto de los párpados son el exceso de piel, músculo y las bolsas de la zona periocular, explica el doctor Javier Elejabeitia, especialista en Cirugía Estética, Plástica y Reparadora

Evitar el aspecto cansado, incluso triste, que provoca el exceso de piel y las bolsas en los párpados y que puede ser causa el paso del tiempo, el estrés y otras circunstancias, como por ejemplo la herencia genética, es el objetivo de la cirugía palpebral. Con su realización es posible lograr un aspecto más despejado, joven y natural.

«La blefaroplastia o intervención de párpados es una de las operaciones más demandadas en nuestra especialidad. Este tipo de cirugía suele concluirse en un período de entre cuarenta minutos y dos horas dependiendo de si tratamos las cuatro párpados y de cada paciente en particular. Normalmente se realiza de forma aislada aunque se asocia de forma rutinaria a otros procedimientos como el rejuvenecimiento cervico-facial o el lifting para lograr una mejora facial integral», explica el doctor Javier Elejabeitia, especialista en Cirugía Estética, Plástica y Reparadora de Hospital Perpetuo Socorro.

Los tres factores fundamentales que influyen en el aspecto de los párpados son el exceso de piel, músculo y las bolsas de la zona periocular, que corresponden a unos compartimentos grasos localizados en la órbita y que contribuyen en el sustento del globo ocular y en el relleno de la cavidad orbitaria.

Con el paso del tiempo la piel pierde elasticidad y capacidad de retracción con lo que se forman pliegues anómalos y redundancias que pueden llegar a afectar a la visión. «Es como tener una persiana delante, al sobrepasar el borde libre palpebral y las pestañas, sobre todo en la parte externa», detalla el licenciado en Medicina y Cirugía.

Por otro lado, las bolsas grasas están contenidas dentro del marco orbitario por una fina membrana llamada septum. Con el paso del tiempo esta membrana pierde firmeza y hace que las bolsas protruyan hacia fuera, como si se tratara de una hernia.

«Actuando sobre estos tres compartimentos es como conseguimos mejorar esta zona. En cuanto a la piel y el músculo lo que hacemos es retirar el exceso tanto en los párpados superiores como en los inferiores. Siendo un procedimiento sencillo debemos actuar con cautela para evitar resecciones excesivas que puedan causar dificultad del cierre palpebral en el caso de los superiores o retracciones hacia abajo, conocido como ojos de bulldog en los inferiores, o simplemente dejar un aspecto poco natural. Básicamente, ante la duda siempre es preferible quitar de menos, ya que en caso necesario podremos realizar un pequeño retoque posterior y así evitar cualquier complicación por haber resecado en exceso», asegura el especialista.

En el caso de las bolsas grasas se actuará eliminando el exceso o reposicionando las mismas para rellenar un surco muy marcado en los párpados inferiores.

Respecto al tipo de anestesia, depende del procedimiento y del paciente, siendo lo más normal el uso de la local para el caso de los superiores y sedación o general para los inferiores. Asimismo, el ingreso hospitalario dependerá del tipo de paciente y anestesia utilizada, siendo habitual estar sólo unas horas en el hospital.

El postoperatorio suele desarrollarse de forma positiva. Sí es característica la inflamación y la aparición de hematomas, ante lo que se aconseja mantener la cabeza elevada durante unos días respecto al resto del cuerpo, aplicar compresas frías y mantener los cuidados normales de las heridas. Y si se presentase dolor de forma persistente es importante que se comunique lo antes posible para analizar cuál puede ser el motivo y solventarlo.

No obstante, sí entra dentro de lo posible durante las primeras semanas la hipersensibilidad a la luz, por lo que se recomienda el uso de gafas de sol; el lagrimeo excesivo o, por el contrario, cierta sequedad ocular, siendo muy importante seguir las indicaciones de su cirujano, alerta el doctor Elejabeitia.

En esta fase los moratones pueden ya disimularse con el uso de maquillaje, debe evitarse la exposición solar en lo posible y usar hasta transcurrido un mes fotoprotectores de pantalla total.

Precisamente cuatro semanas es el período estándar para que la recuperación sea completa, período en el cual el edema y los hematomas irán disminuyendo hasta desaparecer por completo. Es a partir de este momento cuando únicamente serán necesarias revisiones trimestrales hasta completar un año, en el que el alta es definitiva.

Aunque una intervención quirúrgica, sea de la índole que sea, siempre supone un riesgo, lo cierto es que en el caso de la blefaroplastia las complicaciones son poco habituales. Para minimizarlos, en cualquier caso, es más que conveniente confirmar que se trata de un especialista cualificado el responsable de la intervención y si se requiere de mayor información consultar en la Sociedad Canaria de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Soccper) o en su homóloga a nivel estatal, la Secpre, concluye el especialista de Hospital Perpetuo Socorro.