Odontología

Mitos sobre las muelas del juicio

09/10/2017

Los terceros molares suelen aparecer sobre los 18 años, cuando se supone que la persona ha alcanzado cierta madurez, por eso su nombre. Pero lo que creemos saber sobre ellas no siempre es la realidad.

Los terceros molares, también denominados cordales o muelas del juicio, son motivo de desvelos en un buen número de casos. De hecho, constituyen uno de los problemas de salud bucodental más frecuentes en los adultos. Sin embargo, a otras personas estas piezas dentales les salen sin causar ningún problema. Por último, hay un tercer grupo en el que nunca llegan a erupcionar.

Para entender la función de las muelas del juicio debemos retrotraernos hasta nuestros más remotos ancestros. «Los hombres primitivos tenían, tanto la mandíbula como la musculatura muy desarrolladas, y el espacio que había dentro de las arcadas donde están localizados los dientes era el adecuado para que existiesen estas muelas», explica Ana Suárez, doctora en odontología y profesora de la Universidad Europea de Madrid (España). La especialista añade que, con la masticación, los dientes se van desgastando tanto por la parte por la que masticamos como por la que se halla entre los dientes.

«Las muelas del juicio, al igual que el resto de los dientes, van avanzando para cubrir ese desgaste. Es un rasgo evolutivo ir perdiendo poco a poco las muelas del juicio, puesto que actualmente los huesos maxilares son más pequeños y el desgaste que hacemos con la alimentación no requiere que tengamos que utilizar también esa muela», detalla.

Según indica el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), la extracción de las muelas del juicio es uno de los procedimientos que más frecuentemente se realizan en ese país. «Las muelas del juicio crecen al final de las encías y son las últimas piezas dentales en emerger. La mayoría de la gente tiene cuatro, una en cada esquina, pero no siempre es así. Por lo general, salen cuando se tiene alrededor de 20 años, es decir, a finales de la segunda década de vida o a principios de la tercera. Para entonces, los otros 28 dientes de adulto suelen estar ya en su lugar, por lo que no siempre hay espacio suficiente para que las muelas del juicio crezcan adecuadamente», manifiestan los expertos del NHS. Asimismo, señalan que, debido a la falta de espacio, las muelas del juicio pueden salir torcidas o emerger solo parcialmente. «Si las muelas del juicio causan molestias importantes o dolor severo es necesario concertar una cita con el dentista, que las examinará y aconsejará si hay que extraerlas o no», apuntan.

«El hecho de que la muela no pueda salir con facilidad provoca cierto dolor e hinchazón de la encía, así como riesgo de infecciones y caries al quedar algún espacio entre la encía y la muela que quiere erupcionar», argumenta Mireia Alcaraz, odontóloga de ADE, un grupo de clínicas ubicadas en Italia, España, Portugal y Polonia.

Desde ADE, señalan que entre los falsos mitos relacionados con las muelas del juicio, una de las afirmaciones que más suele confundir a los pacientes es que las muelas del juicio deben extraerse siempre.

Sin embargo, destacan que esto no es así. «Si hay espacio suficiente, no existe riesgo de infección y no perjudican al resto de la boca es mejor no hacer intervenciones y controlar su erupción», aseguran.