Mascarillas para todos: dudas y dificultad de abastecimiento

08/04/2020

La recomendación del uso generalizado sigue sin convencer a los expertos sanitarios y la industria alerta de su imposible cumplimiento por falta de existencias. La OMS pone el acento en la utilización racional de equipos de protección personal

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La recomendación del uso generalizado de mascarillas ante el coronavirus sigue sin ganar adeptos entre los expertos sanitarios y la industria alerta además de su imposible cumplimiento en estos momentos ante las dificultades para abastecer el mercado. Fue el pasado viernes cuando el ministro de Sanidad, Salvador Illa, reveló que no se descartaba aconsejar a toda la población el uso de mascarillas y desde entonces el Gobierno se ha esforzado en dejar claro que no se recomendará mientras no haya unidades suficientes.

A este respecto, la ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, se mostró ayer cautelosa: «Somos conscientes de que la ciudadanía se hace muchas preguntas respecto a cuándo podremos salir, de qué manera, si tendremos que llevar o no mascarilla... Son todas preguntas legítimas, pero para no generar confusión no queremos desarrollar ningún tipo de especulación», subrayó.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva días expresando su escepticismo ante esta medida al considerar que podría derivar en una carencia de medios de protección para quienes más los necesitan: personas con síntomas o con mayor exposición al virus, como los sanitarios. «El uso de mascarillas no se requiere para gente sana», reiteró el portavoz de la OMS, Tarik Jasarevic, recordando que pueden dar una falsa sensación de seguridad a quienes las usan y hacerles olvidar otras medidas de prevención esenciales.

No obstante, la organización reconoce que no hay respuestas definitivas ante el coronavirus y continúa evaluando un uso más amplio de mascarillas, especialmente en países donde, por ejemplo, hay escasez de agua y no es posible el lavado frecuente de manos. El debate se centra en las denominadas mascarillas quirúrgicas, que evitan que la persona que las lleva transmita el virus, pero no la protege, como ocurre con las que tienen sistema de filtrado (FFP1, FFP2 o FFP3).

El pasado 25 de marzo el Gobierno anunció que había cerrado con China un contrato de compra de material sanitario por 432 millones de euros que incluye un acuerdo con tres proveedores para el suministro en ocho semanas de 550 millones de mascarillas quirúrgicas y de protección respiratoria, para profesionales y pacientes. Los esfuerzos se centran ahora en impulsar la producción nacional y el primer gran acuerdo se hizo público el lunes: la cooperativa Bexen Medical, que forma parte de la Corporación Mondragón, fabricará 60 millones de unidades a partir de mediados de abril, a razón de 2,5 millones a la semana.

Al margen de las donaciones de material que están protagonizando grandes empresas, muchas industrias y talleres han apostado también por la reconversión para producir mascarillas. El Ministerio de Industria ha elaborado una guía para la producción «artesanal» con indicaciones sobre modelos y tejidos y con una serie de advertencias: no son productos sanitarios, su propósito es «meramente higiénico» y son de un solo uso. Si finalmente se recomienda su uso generalizado, el Consejo General de Farmacéuticos ha ofrecido al Gobierno la red de 22.000 farmacias para distribuirlas.

54,3 millones. El Gobierno ha repartido, entre el 10 de marzo y el 6 de abril, 54,3 millones de unidades de material de protección, test y dispositivos de ventilación entre las comunidades autónomas, entre las que figuran el millón de pruebas de diagnóstico rápido distribuidas en las últimas 48 horas. A Canarias han llegado 740.506 mascarillas en ese tiempo.