Crisis del coronavirus

Sanidad y la OMS se plantean ahora pedir a toda la población que use mascarillas

05/04/2020

España compra millones de unidades en el extranjero y comienza la producción nacional mientras las farmacias sufren desabastecimiento.

La crisis del coronavirus lo va a cambiar todo; tanto que, cuando acabe el confinamiento, las calles de las ciudades españolas se van a parecer a las de las megaurbes asiáticas. «Tenemos que aprender de sociedades como la japonesa», dijo el viernes el director de emergencias sanitarias, y su mensaje lo corroboró horas después Salvador Illa: el Ministerio de Sanidad se plantea recomendar a toda la población que use mascarilla, una decisión que podría anunciarse en las próximas semanas. La aparición del rey Felipe VI y del presidente del Gobierno con este elemento en sus últimos actos públicos ha servido para visualizar la nueva estrategia.

Todavía la web del ministerio aconseja que la mascarilla sólo se utilice «cuando se tienen síntomas (tos, fiebre, falta de aire) o infección por coronavirus». «Haz un uso responsable y adecuado de las mascarillas para no contribuir al desabastecimiento y para que quienes sí las necesitan puedan utilizarlas», dice Sanidad en este documento fechado el 27 de marzo. Lo mismo recomienda aún la Organización Mundial de la Salud: «Si está usted sano, solo necesita llevar mascarilla si atiende a alguien en quien se sospeche. Lleve también mascarilla si tiene tos o estornudos».

Pero el enfoque, tanto en España como en el resto del mundo, ha cambiado completamente en la última semana. El director general del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades, George Gao, afirmó en una entrevista en la revista Scienc’ que «el gran error en Estados Unidos y Europa es que las personas no usan mascarillas». «El virus se transmite por gotitas, así que tienes que usar una máscara, porque cuando hablas, siempre salen gotas de tu boca. Muchas personas tienen infecciones asintomáticas o presintomáticas y si usan máscarillas, pueden evitar que las gotas que transportan el virus escapen e infecten a otros».

«Tradicionalmente, en Asia se considera de mala educación no cubrirse cuando uno está contagiado y por eso llevan mascarilla, incluso cuando no hay crisis sanitarias como la del coronavirus», asevera Jacob Lorenzo Morales, director del Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias, que se muestra favorable a una extensión del uso de esta protección, pero con matices. «En un mundo ideal, todos deberíamos llevar mascarillas. Pero no estamos en un mundo ideal. No hay mascarillas suficientes, no son infinitas, y mientras esto no cambie, su uso debería estar enfocado a pacientes infectados y a profesionales sanitarios», asegura.

El 24 de marzo, el ministro Salvador Illa anunció una gran compra de material sanitario a China por valor de 432 millones de euros que incluía 550 millones de mascarillas. Pese a las necesidades acuciantes de los hospitales (La Paz, en Madrid, utiliza 30.000 al día), la cifra seguía pareciendo muy alta, salvo que se pretendiera cubrir otro flanco, el de la enorme demanda de los ciudadanos, y empezar a extender su uso también entre las personas asintómaticas y la sociedad en general.

Casi de contrabando

Desde hace semanas, las farmacias están desabastecidas de mascarillas y las pocas que hay se han convertido casi en un producto de contrabando. «A mí me avisaron por la noche de que en la farmacia 24 horas del barrio había llegado un paquete con mascarillas. Salí de casa, atravesé un descampado por si me cruzaba con la Policía, y compré ocho unidades de muy mala calidad a 2,90, cuando su precio antes era de 0,30 céntimos, y sólo se vendían en paquetes», relata una persona que pide guardar el anonimato.

Igual que está ocurriendo con otros materiales sanitarios, el Gobierno también está apostando por la fabricación nacional de mascarillas apoyando varios proyectos. Uno de ellos es el de una empresa del Grupo Mondragón, que prepara maquinaria que permitirá que factorías de Hernani y Burgos dispensar hasta 13 millones de mascarillas al mes.

En cualquier caso, los expertos advierten de que las mascarillas pueden dar una falsa sensación de seguridad. En primer lugar, es necesario colocársela adecuadamente, algo que no siempre sucede. Y después, «tiene que compatibilizarse con otras medidas, como guardar la distancia de seguridad o mantener limpias las superficies de contacto», afirma el doctor Francisco Guillén, director de Medicina Preventiva de la Clínica Universidad de Navarra.