La tecnología libre en medicina ayuda a los países en desarrollo

27/06/2018

Equipos de trabajo del Namic Proyect Week y del Interreg Macbioldi, liderada por la ULPGC, celebran en la capital grancanaria un encuentro en el que desarrollan programas informáticos para detectar el pie diabético con un teléfono móvil o para entrenar procedimientos quirúrgicos virtuales.

Por primera vez Gran Canaria acoge una edición de la Namic Proyect Week, un evento liderado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard (Boston) que reúne a equipos internacionales de trabajo en tecnología médica de imágenes. Este encuentro, auspiciado por el catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) en Teoría de la Señal y las Comunicaciones, Juan Ruiz Alzola, pone en común el trabajo de investigadores e investigadoras en el desarrollo de tecnología médica de imágenes cuyos resultados se ofrecen gratuitamente.

En paralelo tienen lugar las segundas Jornadas del Proyecto Interreg Tecnología Médica para el Desarrollo Sostenible (Macbioldi), un nodo internacional de tecnología médica aplicada a la cooperación para el desarrollo que reúne a entidades científicas de la Macaronesia y que lidera la ULPGC.

La tecnología libre en medicina ayuda a los países en desarrollo

Uno de los proyectos prácticos incluidos en el Interreg europeo –que aporta dos millones de euros de fondos Feder– y en el que colabora el Instituto Astrofísico de Canarias es el uso de la «radiación natural para monitorizar el pie diabético. Con esta tecnología se podrá hacer una detección precoz y no invasiva», explicó ayer Ruiz Alzola, quien recordó que, si bien en Canarias tenemos unos elevadísimos índices de pacientes diabéticos, se trata de una «pandemia» que también está afectando a los países de nuestro entorno incluyendo distintas regiones africanas.

La finalidad es que se pueda detectar a través de un teléfono móvil, lo que implica un abaratamiento de los costes y su implantación en países en desarrollo a un costo mucho menor que la tecnología médica no abierta. De hecho, añadió Ruiz Alzola, sin contar el presupuesto que hay que dedicar a la formación, la tecnología médica abierta puede en algunos casos dividir por diez el coste.

Otro ejemplo de aplicación es el entrenamiento quirúrgico. Ruiz Alzola explicó que se está trabajando en un simulador, con la misma premisa que los simuladores de vuelos, pero para operaciones como el tumor de mama.

En circunstancias habituales, los países en desarrollo deben comprar la tecnología a empresas o entidades públicas y, además, pagar por su mantenimiento.

En el caso de la tecnología médica abierta, abundó, además de que se abarata la propia tecnología, se auspicia la formación de ingenieros e ingenieras locales para su mantenimiento.

Por otro lado, explicó, «proporcionamos tecnología abierta bajo licencia BSD lo que permite que esos resultados estén también a disposición de otras empresas públicas y privadas y avanzar en el conocimiento».

Tanto las jornadas Macbioldi como el encuentro Namic Project Week se celebran en el campus del Obelisco de la ULPGC. Allí el vicerrector de Internacionalización y Cooperación de la universidad grancanaria, Richard Clouet, resaltó lo «puntero» de las investigaciones que se llevan a cabo y la posibilidad de que al coincidir ambos eventos se potencie la política de internacionalización que fomenta la ULPGC entre América, África y Europa.

Clouet resaltó que la ULPGC participa en estos momentos en un total de 19 proyectos auspiciados por Interreg, de los cuales la universidad pública grancanaria lidera ocho.

Ruiz Alzola recordó también que el Macbioldi se desarrollará hasta diciembre de 2031, y que está prevista, antes de esa fecha, una «segunda fase» que será la del «despliegue de la tecnología» y el primer lugar en el que se aplicará será Senegal, avanzó.