Implantes sin hueso, en pacientes sin dientes

19/06/2017

En este caso, afirma, se apuesta por la colocación de implantes que se fijan directamente en el hueso del pómulo, que como consecuencia de su rigidez y de que no se reabsorbe, permite ofrecer un tratamiento que mejora la eficacia y la seguridad del implante, reduciendo su índice de rechazo a apenas un 1 por ciento.

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Los implantes dentales sin hueso son una de las alternativas más efectivas y seguras para hacer frente a la pérdida de las piezas dentales que se producen como consecuencia de la piorrea o fracaso de tratamientos odontológicos, afirma el cirujano maxilofacial Ignacio Arribas.

El cirujano de Hospital Parque en Santa Cruz de Tenerife indica en un comunicado que los implantes cigomáticos están dirigidos a aquellos pacientes que presentan una pérdida o atrofia del hueso en el maxilar superior, como ocurre en el caso de la periodontitis graves y en pacientes sin dientes de larga evolución, lo que impide que se puedan realizar los implantes dentales convencionales.

En este caso, afirma, se apuesta por la colocación de implantes que se fijan directamente en el hueso del pómulo, que como consecuencia de su rigidez y de que no se reabsorbe, permite ofrecer un tratamiento que mejora la eficacia y la seguridad del implante, reduciendo su índice de rechazo a apenas un 1 por ciento.

Ignacio Arribas explica que Hospital Parque lleva cerca de tres años desarrollando esta técnica, y entre sus ventajas destaca que el implante se puede colocar en un solo día y sin necesidad de realizar injerto de hueso, mejorando la rapidez de la recuperación.

Asimismo, la prótesis se coloca sin paladar, lo que facilita la higiene bucal y potencia la percepción del sentido del gusto.

Añade que, además de los afectados por enfermedades como la periodontitis, los implantes cigomáticos están recomendados para aquellas personas que han ido perdiendo piezas dentales tanto por traumatismos como por la edad, y que, tras el paso del tiempo, han detectado una atrofia del hueso maxilar superior.

Esta alternativa supone un importante logro frente a las técnicas convencionales que se han venido realizando hasta ahora en estos casos, centradas en la implantación de injertos de hueso que permite posteriormente la colocación de un implante.

Señala que este procedimiento es mucho más lento, ya que las técnicas exigen un tiempo de espera, lo que prolonga el tratamiento durante un periodo de un año.

A su vez, al tratarse de un tratamiento más complejo, las posibilidades de fracaso por la aparición de complicaciones se multiplica por diez frente a los implantes cigomáticos.

Por su parte, esta técnica supone además un coste económico global menor respecto al tratamiento convencional con implantes dentales e injertos, debido a que el proceso se desarrolla en un único acto quirúrgico y solo se necesitan cuatro implantes cigomáticos para rehabilitar de forma completa el maxilar superior.