Canarias no gravará las bebidas azucaradas ni la bollería industrial

13/11/2018

El Gobierno desiste de la medida para luchar contra la obesidad, sobre todo la infantil. El Ministerio de Sanidad implanta un etiquetado de alimentos con colores en función de su calidad nutricional

Canarias no creará un impuesto que grave las bebidas azucaradas y la bollería industrial. El Gobierno regional ha desistido de esta medida fiscal que Rosa Dávila, consejera de Hacienda y portavoz del Gobierno de Canarias, planteó en el Parlamento regional en mayo del pasado año, pocos días después de que entrara en vigor en Cataluña. Sin embargo, todo apunta a que aquel anuncio estuvo más forzado por la presión mediática que porque realmente se viera prioritario ya que en septiembre de ese año los técnicos de Hacienda presentaron la reforma del sistema tributario de Canarias, donde debía estar contemplado, y no se incluía. Ayer fuentes de la consejería apuntaban a este periódico que el Gobierno desistía también de aplicar esta medida para contener los indices de obesidad y sobrepeso en las islas en los presupuestos de 2019.

El archipiélago es una de las comunidades autónomas más afectadas por la patología, que afecta casi a la mitad de su población: el 37,1% de los canarios tiene sobrepeso y el 17,1% padece obesidad. Peor, especialmente, alarmante es el incremento que registra cada año la obesidad infantil que se sitúa en estos momentos en un 24%.

En cambio, por primera vez en 30 años, las islas han dejado de estar a la cabeza en los índices nacionales de obesidad en adultos que con una prevalencia del 20% pasan al quinto puesto, situándose en la media, al reducirse concretamente en la mujer, que ha reducido la tasa entre cuatro y cinco punto. Es decir se puede observar como en los últimos años ha habido un cambio de tendencia en el género en las islas, según los datos que se desprenden del último estudio Epidemiología de la obesidad en España, presentado el pasado mes de junio por el profesor de la Universidad de Navarra Javier Aranceta Bartrina en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. A nivel nacional, el mismo estudio registra una prevalencia del 21,6% de obesidad y 39,3% de sobrepeso en la población total española.

Etiquetado

Este lunes, en el Día Mundial de la lucha contra la obesidad, la enfermedad catalogada como la epidemia del siglo XXI , la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luis Carcedo, anunció la implantación en alimentos y bebidas de un logotipo de cinco colores, para facilitar al ciudadano información precisa sobre la calidad nutricional del producto. Este etiquetado frontal, conocido como Nutriscore, se empezará a ver en los supermercados en breve, ya que las empresas están empezando a adoptarlo de forma voluntaria, si bien la medida será obligatoria dentro de un año, el plazo en que estará aprobado el real decreto.

Carcedo hizo este anuncio durante la entrega de los XII Premios Estrategia Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (Naos), en un acto en el que se avanzó también que se limitará la publicidad de los alimentos poco saludables dirigida a menores de 15 años mediante una reforma del código PAOS de autorregulación de publicidad. El código de cinco colores, que ya está implantado en Francia y en breve lo estará en Bélgica y Portugal, consiste en un gráfico con coloración gradual del verde al rojo en cinco niveles al estilo de un semáforo y cada producto destacará el color que le corresponda en función de su contenido en azúcares, grasas saturadas, sal, calorías, fibra y proteínas. Los colores verdes identificarán los productos más saludables y los rojos los de menor calidad nutricional.

La ministra subrayó que existe evidencia de que la publicidad influye en las preferencias, compras y comportamientos de niños y adolescentes respecto a alimentos y bebidas e informó de que se instaurarán medidas en colegios e institutos para impedir la venta de alimentos y bebidas con alto contenido en azúcar, ácidos grasos saturados y trans, sal y calorías.

Los niños, los más afectados

María Luis Carcedo, ministra de Sanidad, apuntó que la prevalencia de la obesidad y el sobrepeso entre 1975 y 2016 se ha triplicado, lo que demuestra que «no hemos realizado el suficiente esfuerzo». Más preocupante aún es el hecho de que los niños sea el grupo «más gravemente afectado por este problema de salud pública», así como la desigualdad en su distribución al afectar más a los más desfavorecidos, dijo.