Sánchez presenta su plan de desescalada con el temor de los expertos a una recaída

La ‘nueva normalidad’ empieza a vislumbrarse en el horizonte, pero el camino hasta llegar a ella amenaza con ser tortuoso. El presidente Pedro Sánchez anunciará este martes un plan de desescalada que nace entre dudas, empezando porque no todos los epidemiólogos que asesoran a Moncloa están convencidos de que sea ya el momento de afrontar un alivio de este calado, que podría provocar un recaída.

MELCHOR SÁIZ-PARDO / MADRID

En principio, la primera de las medidas de desescalada como tal, la de permitir el ejercicio físico y los paseos, estaba prevista para el lunes 11 de mayo, cuando se podría haber valorado con más datos los efectos de la vuelta al trabajo tras la Semana Santa de los centenares de miles de trabajadores que se quedaron en casa con la aprobación del permiso obligatorio retribuido. Aunque Fernando Simón ha insistido en que ese regreso no ha tenido reflejo en las estadísticas, no eran pocos los epidemiólogos que abogaban por esperar tres semanas (habida cuenta de la larga evolución infectiva del virus) para decidir sobre los grandes planes de alivio.

De hecho, también genera incertidumbre entre los especialistas que el 2 de mayo se dé el pistoletazo de salida del desconfinamiento con los deportistas y los paseos, menos de una semana después de permitir la salida de los menores, sin haber tenido oportunidad de comprobar, siquiera mínimamente, el efecto que esta medida está teniendo en la epidemia, sobre todo vistas las imágenes que revelaban que en muchos casos pequeños y mayores no guardaban la distancia social.

Y es que la propia autorización generalizada de salida de los menores de catorce años en sí (sin establecer diferencias entre zonas) ya había provocado debate entre los expertos del equipo de Pedro Simón, en cuanto la situación de la epidemia es muy diferentes entre comunidades autónomas y no se estableció ninguna diferenciación entre ellas. Recuerdan los expertos que Madrid tiene 248 veces más casos acumulados que Murcia y, sin embargo, las medidas puestas en marcha hasta ahora y cuyas repercusiones se desconocen todavía (trabajadores no esenciales y niños) fueron idénticas.

Crea también vértigo el hecho de que Italia, que epidemiológicamente siempre ha vivido una semana o diez días antes que España esta pandemia, vaya a comenzar sus planes de desescalada dos días después, el 4 de mayo. Italia ha anunciado que va a empezar el alivio con una incidencia acumulada en las últimas dos semanas de 68,35 casos por cada 100.000 habitantes frente a los 85,19 que hay en España de media nacional.

El Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) publicó la semana pasada, con fecha del 23 de abril, un informe en el que aseguraba que en cinco países europeos, entre ellos España, «las medidas de control implementadas puede que no hayan mostrado los efectos deseados». La agencia europea constataba que en esos días la tasa de incidencia en España –casos acumulados por 100.000 habitantes notificados en los últimos 14 días– estaba por encima de 100, y aunque ayer bajó a 88,49, todavía supera la centena en varias comunidades autónomas, como Madrid, donde está en 184; Cataluña, en 169, o La Rioja, en 168. «En estas circunstancias», certifica el documento, «las posibilidades de infección de Covid-19 siguen siendo muy altas».

Moncloa mantiene un total hermetismo, más allá de las medidas ya anunciadas de permitir realizar deporte y pequeños paseos. El Ejecutivo tiene intención de realizar una desescalada asimétrica, pero de «reglas homogéneas». Esto es, el desconfinamiento se hará a diferentes velocidades según los territorios, pero siguiendo las mismas directrices y etapas en todo el país. No solo el número de infecciones, sino las capacidades de respuesta de cada territotorio, serán las que marquen en dónde se sitúa cada zona. Los técnicos han decidido que el área principal a considerar va a ser la «provincia», aunque también puede haber zonas de menor extensión, como algunas islas.

Los detalles del programa se guardan con celo, pero fuentes del Gobierno avanzaron ayer que la idea sobre la que pivota todo el proyecto es la de ir permitiendo la apertura durante mayo del pequeño comercio y la vuelta a cierta normalidad en la industria ese mes como antesala del regreso a la actividad de la hostería (primero restaurantes y luego, quizás bares, siempre dependiendo de la evolución) a partir de junio.

En principio, la idea del Ejecutivo es intentar seguir promocionando al máximo el teletrabajo al menos hasta junio para mantener en la medida de lo posible seguir manteniendo una baja proporción de pasajeros en los servicios de transporte públicos. El ministro José Luis Ábalos afirmó este lunes que en esta nueva etapa, el uso del coche y de la bicicleta deberá complementar al autobús y al metro porque ve «difícil» aumentar la oferta de los transportes públicos urbanos y metropolitanos para garantizar las distancias entre viajeros recomendadas por Sanidad.