Seis de cada diez médicos están emocionalmente agotados

Los profesionales denuncian excesiva carga de trabajo, alta inestabilidad y precariedad, y problemas generalizados de conciliación de la vida laboral y familiar.

ALFONSO TORICES | MADRID

La mayoría de los médicos españoles están agotados. Desde luego lo están en la actualidad, tras tres meses de lucha sin cuartel contra la epidemia del coronavirus. Pero el problema es que ya lo estaban antes, sin necesidad de que una crisis sanitaria de proporciones desconocidas en décadas les llevase hasta el máximo de la exigencia profesional y personal.

El 55,7% de los médicos españoles, prácticamente seis de cada diez, confiesa estar «emocionalmente agotado». Así lo aseguran en la macroencuesta sobre la Situación de la Profesión Médica en España, elaborada por la Organización Médica Colegial (OMC) y por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), y que en su sexta edición ha batido todos los recórds de participación y fiabilidad tras contar que la opinión de casi 20.000 doctores.

A este agotamiento generalizado, según el sondeo, contribuye una excesiva carga de trabajo habitual, una alta precariedad e inestabilidad laboral, y la existencia, también muy extendida, de serios problemas para la conciliación entre ejercicio profesional y la vida personal y de familia. En este radiografía sobre la situación del médico español han participado profesionales de 48 especialidades distintas y de todos los ámbitos sanitarios, pero con una muy notable presencia (37,8%) de médicos de familia y comunitarios, miembros de la maltratada atención primaria.

El 35,3% de estos profesionales, más de un tercio, no solo está mentalmente agotado sino que se declara «insatisfecho» con el ejercicio de su profesión. La razón fundamental de este desgaste, la que repiten dos de cada tres (65,2%), es la excesiva carga laboral y asistencial que soportan de forma habitual, aunque el otro tercio también destaca el alto nivel de exigencia al que se ve sometido en su trabajo.

La precariedad es otro de sus grandes problemas. El 36,5% de los médicos españoles no cuenta con una plaza fija y se ve obligado a encadenar múltiples contratos en diferentes centros sanitarios, lo que repercute en insatisfacción profesional y en un déficit de atención al paciente, pues le impide una asistencia continuada, sobre todo en atención primaria.

Esta inestabilidad es de larga duración. El 55,4% de los médicos temporales llevan más de seis años sin lograr una plaza mediante concurso oposición. Estos profesionales se ven inmersos de continuo en una concatenación de contratos, con 3,24 de media anual, pero que llegan a los 4,49 en el caso de las mujeres, las más perjudicadas por la precariedad, por delante de menores de 40 años (3,49 contratos) y de los profesionales extranjeros (4,47).

El paro entre los médicos sin plaza es también muy alto y de larga duración. El 24,5% llevan más de seis meses sin trabajar y un 15% está así desde hace más de un año. De hecho, un fenómeno cada vez más extendido entre los médicos sin plaza es el empleo sumergido . El 45,8% de estos doctores desempleados no están dados de alta en el registro oficial, con un aumento de 10 puntos en un año.

Los serios problemas para la conciliación familiar los denuncian el 43,6% de los médicos españoles. El conflicto entre la situación laboral y la personal ha sido en algunos casos tan grande que el 13,1% se vio obligado a pedir una reducción de jornada y otro 10% incluso a solicitar permiso sin sueldo.

Guardia sin descanso

Otro de los elementos que en muchas ocasiones contribuye al agotamiento y a los problemas de conciliación son las guardias en centros de salud y hospitales, con frecuencia de 24 horas, que realizan habitualmente hasta el 41% de los médicos. Dos de cada tres doctores al término de su guardia, «siempre o casi siempre», libran al día siguiente, pero hasta un 10% de los profesionales aseguran que tras las guardias tienen que volver a incorporarse al puesto de trabajo.

Entre los mayores especialistas en acumular guardias están los médicos residentes (MIR), que en su mayoría realizan entre cinco y seis guardias al mes. Pero es que, además, en su caso, los que no libran nunca tras el trabajo presencial continuado alcanzan el 14%, cuatro puntos más que la media.

El desgaste profesional que padecen los médicos hace que solo un tercio de los mayores de 55 años esté dispuesto a prolongar su actividad laboral más allá de la edad jubilación. La mayoría, el 39,6%, tiene idea de no trabajar ni un día más de los indispensables y el 13,7% incluso ya se prepara para adelantar voluntariamente su retiro laboral.