Tres de las ocho habitaciones de la planta están cerradas, forradas con plástico; la sala de juegos también. / c7

Niños con cáncer entre obras en el Materno

Familias piden el traslado de los pequeños. La presidenta del Defensor del Paciente cree que la Fiscalía debe intervenir

Dánae Pérez
DÁNAE PÉREZ Las Palmas de Gran Canaria

Tiene cuatro años y, cuando mira a través de la ventana, apenas puede disfrutar del paisaje. A veces, cuando hace sol, sí que se cuelan los rayos de luz, pero si impera la famosa panza de burro… ni siquiera eso. No puede salir de la habitación ni visitar la sala de juegos; unas «ruidosas obras» en el edificio se lo impiden. El niño padece leucemia linfoblástica aguda y el inmueble en reformas en el que se encuentra es el Hospital Materno Infantil de Gran Canaria.

Es lo que denuncia su madre, Salima Pourrier, quien narra el riesgo que suponen las obras internas en la planta de oncohematología del Materno –comenzaron hace tres semanas– para los niños allí ingresados. El caso es que se levanta polvo, un polvo que ensucia el ambient e y favorece la movilización de ácaros y bacterias, lo que aumenta el riesgo de que estos pacientes sufran una infección.

El oncohematólogo y encargado de la planta, José Carlos Lodos, respalda el relato de la madre y recalca la importancia de mantener el espacio donde se tratan a personas con linfomas o enfermedades cancerígenas en «condiciones de esterilidad máximas». Y es que, explica, estos niños reciben tratamientos de quimioterapia e inmunodepresivos que afectan a sus defensas: las bajan, a veces, hasta llegar a cero, por lo que son mucho más vulnerables a los agentes externos. De ahí, la importancia de mantener el lugar lo más higiénico posible.

El médico señala que, en los 30 años que lleva en el Materno, el hospital siempre ha estado en obras. Cuando los trabajos se ejecutan en el interior, la solución pasa por trasladar a los enfermos a plantas más altas «donde la concentración de polvo, por lógica, es menor», agrega. La planta de oncología se encuentra en el tercer piso y los traslados se solían realizar al octavo, que en la actualidad está destinado a pacientes covid. El área de maternidad también sufre esa pérdida de espacio y habitaciones para las mujeres y sus recién nacidos.

Desde el hospital señalan que se trata de obras de reparación y mantenimiento necesarias. / c7

Lodos apunta que, en los últimos años, se han mudado «hasta en tres ocasiones» por obras. Desconoce por qué, en esta ocasión, no se ha producido esta 'mudanza' y pide que se tomen decisiones como, por ejemplo, trasladar a los pacientes covid al Hospital Militar para que esas plantas más altas se liberen.

El asunto, incluso, apunta con llegar la Fiscalía. Carmen Flores, presidenta de la Asociación del Defensor del Paciente, ha enfatizado la gravedad de esta situación y de otras que tienen como escenario el Materno Infantil, como la situación de las habitaciones de maternidad.

«La Fiscalía debe intervenir, ni siquiera le vamos a pedir que investigue porque lo que ha pasado es bastante esclarecedor. No entendemos por qué las obras se han desarrollado de esta manera, sin llevar a los pacientes a otro espacio», matiza, volviendo a recordar que se trata de niños «con las defensas muy bajitas», señala Flores.

Las obras

Desde el Materno, aclaran que las obras que se están ejecutando son de mantenimiento y reparación, así como que la zona donde se está trabajando está sectorizada. También, que el servicio de Medicina Preventiva ha evaluado las condiciones de bioseguridad de la zona y establecido las recomendaciones adecuadas. Por otro lado, se disculpan por «si se ha ocasionado algún tipo de molestia estos días» y agradecen la comprensión de familiares y sanitarios.

Mientras, la psicóloga de Pequeño Valiente, una de las ONG que tienen acceso al hospital, Olga Díez, apunta que las obras se estaban desarrollando, originalmente, en la planta superior a la de oncohematología: la de psiquiatría, unidad que ha cuadriplicado los ingresos como consecuencia del covid (situación que llevó a realizar mejoras en el espacio). Los trabajos en un baño, relata, provocaron una filtración que llevó a las obras en oncología.

Desde el hospital aseguran que Medicina Preventiva ha evaluado las condiciones de bioseguridad de la zona

Díez explica que tres de las ocho habitaciones de la unidad oncológica están «cerradas», forradas con «plástico» y, por tanto, inutilizadas. Una vez finalicen los trabajos en estas, se reformarán las restantes; así, las primeras reabrirán y las segundas pasarán a ser clausuradas. Antes de la reapertura de las habitaciones, estas serán sometidas a una doble limpieza vertical y se realizarán cultivos para constatar su higiene y esterilidad. Esto provoca que las habitaciones libres estén más ocupadas que de costumbre, lo que la defensora del Paciente califica de «tercermundista», ya que supone una falta de intimidad «tremenda».

Ante el malestar que han generado estas reformas entre algunos familiares y médicos, la psicóloga de Pequeño Valiente ha mostrado su comprensión y ha querido lanzar un mensaje de confianza, no solo en el personal sanitario, sino que también en la gerencia del hospital; pues si se está actuando de esta manera es porque se han tomado las medidas oportunas.

Por su parte, Carmen Flores entiende que «Canarias debe entonar el mea culpa y solucionar el problema ya». «Cambian los gobiernos, pero siguen los problemas», lamenta al otro lado del teléfono.

Torre Infantil

Tanto Salima como Lodos, Díez y Flores depositan sus esperanzas en la Torre Infantil (un edificio con el que se ampliaría el Materno y que albergaría la especialidad de Pediatría), para solventar los problemas de infraestructuras que presenta el hospital (con 40 años de historia) que, según el oncohematólogo, «se está cayendo a cachos».

El hospital cuenta con 40 años de historia y, según el doctor José Carlos Lodos, «se está cayendo a cachos». / c7

El presupuesto para esta iniciativa ha pasado de 17 millones de euros a alrededor de 43 en los últimos años, financiado por los fondos europeos de React-Euy MRR. Su levantamiento se completaría en unos tres años. El pasado diciembre se sacó a licitación la construcción del mismo y, adelanta Lodos, actualmente está en proceso de adjudicación. El médico solicita que no se deje pasar más tiempo para poner en marcha este proyecto, pues «el Gobierno canario tiene dos millones para gastar en él este año» y, todavía, no ha movido ficha.

Ante este escenario, desde Pequeño Valiente recuerdan que en la provincia de Santa Cruz de Tenerife ni siquiera cuentan con un materno y ponen de relieve su lucha para la apertura de una unidad oncohematológica infantil.