La dependencia de los jóvenes del uso de las nuevas tecnologías y aplicaciones es cada vez mayor, según el estudio de la Fundación Adsis. / C7

Un 20% de la juventud canaria está enganchada a la tecnología y un 14% presenta signos de adicción

La Fundación Adsis alerta el incremento del abuso de móviles y pantallas tras realizar un estudio en el que participaron 2.355 personas de 9 a 20 años

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

El ocio digital creció notablemente a raíz de la pandemia. Estos nuevos hábitos llegan a ser preocupantes en buena parte de la población joven de Canarias, según revela la investigación realizada por la Fundación Adsis, a través del Programa de Prevención de Tecnoadicciones y otras conductas adictivas del Centro Aluesa, sobre los usos de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y las tecnoadicciones en población adolescente y joven.

El documento resalta que más del 20% de la juventud canaria reconoce estar enganchada a la tecnología y alrededor del 14% presenta indicadores adictivos. Además, la investigación revela el crecimiento que han experimentado estos comportamientos de riesgo en el último año.

HÁBITOS DIGITALES

  • Señales de alarma El 4,8% de la población joven canaria sufre nerviosismo si no puede usar el movil o conectarse a internet

  • Afectación evidente El 14% de la juventud isleña deja de hacer actividades importantes para usar las nuevas tecnologías

  • Comportamiento obsesivo El 13,25% de los jóvenes confiesa que se pasa el día pensando en usar el móvil o internet

  • Usos de riesgo Intercambiar vídeos o fotos íntimas o hablar con descnocidos son prácticas realizadas por el 10% de la juventud

Por otra parte, un 10,11% jóvenes reconocen realizar un uso inadecuado o de riesgo de la tecnología. Estas prácticas peligrosas y normalizadas en la población juvenil incluyen no tener en cuenta la privacidad en redes sociales, intercambiar fotos o vídeos íntimos, o hablar con personas desconocidas. Este indicador ha crecido un 1,21% respecto al curso anterior 2020-2021, cuando el porcentaje de joven que hacía un uso de riesgo de las TIC se situó en un 8,9%.

En el estudio, que explora hasta qué punto la población infantojuvenil presenta usos abusivos o adictivos de las tecnologías: móvil/internet, videojuegos y redes sociales, participaron 2.355 estudiantes de entre 9 y 20 años de centros educativos y de educación no formal.

Los usos tecnológicos más extendidos entre la población adolescente y joven es el Whatsapp, usado por un 92,8% de los encuestados, TikTok con un 78,9%, YouTube (74,4%) e Instagram (74,2%). Solo un 8% de la población adolescente y joven no hace un uso frecuente de las TIC.

En cuanto al uso compulsivo de estas aplicaciones, el 20% de la población encuestada reconoce estar enganchada a la tecnología y el 14% de los jóvenes empiezan a tener indicadores adictivos, es decir, dejar de hacer actividades para dedicar su tiempo al móvil/internet o no poder dejar de pensar en ello.

En concreto, el 14,65% confiesa haber de dejado de hacer actividades importantes para usar la tecnología. Este porcentaje ha crecido en 2 puntos en el último curso respecto al anterior.

También resulta preocupante que el 13,25% de los jóvenes de entre 9 y 20 años pasen el día pensando en usar el móvil/internet.

Esta tecnoadicción también se aprecia cuando los y las jóvenes no pueden usar el móvil, lo que provoca nerviosismo, irritabilidad u hostilidad en el 4.84%.

Videojuegos

Curiosamente, el trastorno creado por los videojuegos tiene menor incidencia en la población juvenil que la creada por el abuso de las TIC. Un 8% de la población adolescente y joven canaria reconoce la afectación en su vida por los videojuegos, es decir, que ha dejado de hacer cosas importantes para jugar y cerca del 6% no puede evitar pasar el día pensando en jugar a videojuegos.

Para los responsables del Centro Aluesa de la Fundación Adsis en Canarias, los resultados del Estudio sobre los TIC y Tecnoadicciones en la Población Adolescente y Joven de Canarias son preocupantes porque revelan un incremento en los indicadores adictivos. Por ello, reclaman estudios que midan el impacto de estas prácticas sobre la salud mental, acciones para combatir el riesgo que conllevan y políticas de prevención por parte de Salud Pública. Además, alertan de la nula percepción de riesgo asociado al abuso de las nuevas tecnologías.

Óscar Lorenzo. / C7

Óscar Lorenzo: «Hay que fomentar conductas de protección; potenciar la vida real frente a la virtual»

Las relaciones interpersonales directas, el deporte, el estudio o la participación activa en la vida familiar son algunas de las conductas que protegen a las personas menores de edad del abuso de las nuevas tecnologías, según explica Óscar Lorenzo, psicólogo y coordinador del Centro Aluesa de Fundación Adsis en Canarias. «Son conductas que quitan tiempo de uso de las redes sociales o los videojuegos. En esencia, se trata de potenciar la vida real frente a la virtual», explica el experto sobre cómo abordar la creciente adicción a la tecnología. Además, Lorenzo, asegura que para tratar este abuso no se debe de eliminar el acceso de los jóvenes a las nuevas tecnologías. «Se hace un periodo corto de alejamiento de las tecnologías y se fomentan conductas de protección», indica.

En cuanto a las señales de alerta para identificar esta adicción en los jóvenes, Lorenzo aconseja a los padres fijarse en los cambios de actitudes de sus hijos: «si ahora se aísla y antes era sociable; si deja de participar en la vida doméstica...» En los casos más graves, abunda Lorenzo, los síntomas se traducen en alteraciones de la alimentación y el sueño, una reducción del rendimiento escolar y en el nerviosismo y la hostilidad que muestran cuando no pueden acceder a internet o al móvil.

Actualmente, de las 350 personas atendidas por adicciones en el Centro Aluesa en Canarias, entre el 8 y el 12% de ellas están recibiendo ayuda por sufrir trastornos relacionados con las redes sociales y los videojuegos.

La incidencia de este problema ha crecido tanto que la fundación, además de realizar intervenciones individuales, está empezando a prestar ayuda terapéutica grupal a 36 personas con trastornos ligados a las nuevas tecnología.