Imagen de archivo del Hospital Materno Infantil de Gran Canaria. / Arcadio suárez

Un interruptor epigenético bloquea metástasis en un cáncer infantil agresivo

El neuroblastoma representa entre el 8 y el 10 % de todos los tumores pediátricos y el 15 % de los fallecimientos

EFE Barcelona

El Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR) de Barcelona ha identificado un «interruptor» epigenético con capacidad de bloquear el proceso de metástasis del neuroblastoma, un cáncer pediátrico que provoca el 15 % de los fallecimientos de niños oncológicos.

Este estudio en modelos animales del grupo de Cáncer y Enfermedades Hematológicas Infantiles del VHIR, que ha contado con la colaboración del IRB Barcelona y el IDIBELL, abre la puerta a nuevas terapias que paralicen el proceso de metástasis.

El neuroblastoma es una enfermedad poco común pero altamente agresiva, que representa entre el 8 y el 10 % de todos los cánceres infantiles y el 15 % de todas las muertes en pacientes oncológicos pediátricos.

Afecta principalmente a niños menores de 5 años y se origina en células nerviosas inmaduras que se encuentran en varias áreas del cuerpo, siendo más frecuente en las glándulas suprarrenales (encima de los riñones), aunque también pueden aparecer en otras áreas del abdomen, en el tórax, el cuello o cerca de la columna vertebral.

Cada vez más evidencias apuntan a que, en el desarrollo y progresión del tumor, juega un papel importante las alteraciones del epigenoma, el encargado de determinar la expresión de los genes.

El material genético de un organismo está condicionado por una serie de compuestos químicos, el epigenoma, que actúan como si fueran «interruptores», ya que modifican o marcan lo que debe hacer el genoma.

En este estudio, publicado en la revista Molecular Cancer, investigadores del laboratorio de Tumores Neuronales del VHIR han identificado el papel clave en la evolución del neuroblastoma de un regulador epigenético altamente alterado: el complejo remodelador de la cromatina BAF.

«Hasta ahora, el papel de este regulador epigenético en neuroblastoma era muy enigmático, pero nuestros resultados ponen luz sobre sus funciones como regulador del epigenoma de las células de estos tumores, y nos han permitido descubrir que es necesario para la expresión de un amplio conjunto de genes esenciales para el proceso de metástasis», ha afirmado el primer autor del estudio e investigador del VHIR, el doctor Carlos Jiménez.

Así, con este estudio se ha identificado «algo parecido a un interruptor epigenético» capaz de desactivar la acción de unas proteínas que son las que permiten a las células interactuar con su entorno e invadir nuevos órganos, ha añadido.

En concreto, los investigadores han observado que la inhibición de dos subunidades del complejo BAF produce su desintegración estructural, lo que permite inactivar epigenéticamente el programa de expresión génica que contribuye a la invasión metastásica.

Reprogramación

Los efectos de esta reprogramación epigenética se probaron en modelos de ratón, traduciéndose en un fuerte bloqueo de la invasión de órganos por parte de las células de neuroblastoma y del posterior crecimiento de las metástasis, lo que permitió ampliar de forma casi total la supervivencia de los animales.

«Además de dar respuesta a grandes interrogantes sobre la función del complejo BAF en neuroblastoma y de contribuir a nuestro entendimiento del epigenoma de estos tumores, este estudio supone un paso importante en el desarrollo de nuevas terapias epigenéticas para el tratamiento de una enfermedad altamente metastática y agresiva», ha destacado por su parte el responsable del laboratorio de Tumores Neuronales del VHIR, Miguel Segura.

Según este investigador, el hallazgo es un punto de partida para «nuevos proyectos de investigación enfocados en la generación de una terapia epigenética para el neuroblastoma metastático con el complejo remodelador de la cromatina BAF como diana».

El estudio fue posible gracias a la financiación de la Acción Estratégica en Salud del Instituto de Salud Carlos III, así como en las ayudas para la contratación de personal investigador predoctoral en formación (FI) de la Generalitat de Cataluña y el Fondo Social Europeo.