El Ejército se prepara para vacunar a refugiados ucranianos en Pozuelo. / EP

La incidencia sube treces casos y se sitúa en los 445

El Ministerio de Sanidad notifica 64.597 nuevos contagios y 287 fallecimientos desde el martes

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

Tras seis semanas de caída y una de estabilización de la pandemia, España parece enfrentarse a un horizonte más oscuro justo cuando quiere comenzar a poner en marcha la transición hacia un sistema de 'gripalización' de la covid-19. La incidencia acumulada, el indicador más consistente hasta ahora para medir las tendencias durante la emergencia sanitaria, creció ayer trece puntos respecto al martes (últimos datos publicados) y se situó en los 445,80 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días. Por territorios, Extremadura (930), Galicia (899) y Canarias (874) marcan los máximos del país mientras que Madrid (220), Melilla (221) y Castilla-La Mancha (241) registran los mínimos.

Las actualizaciones del Ministerio de Sanidad, que ahora solo ven la luz los martes y los viernes, mostraron ayer unos guarismos ligeramente ascendentes, por primera vez desde finales de enero. De esta forma, el departamento de Carolina Darias notificó 64.597 nuevos casos desde el martes, a una media de casi 22.000 diarios. El total de infectados con prueba positiva desde el inicio de la pandemia se eleva hasta los 11.324.637.

Mientras, la cifra de fallecidos se estabiliza, con 287 nuevas muertes contabilizadas en los tres últimos días (96 de media por jornada), aunque el global de decesos desde marzo del 2020 alcanza ya los 101.703, según las estadísticas oficiales. Las mejores noticias llegan desde los hospitales, donde la presión continúa disminuyendo. Los pacientes covid ocupan el 3,69% de las camas totales (3,95% el martes) mientras que en las UCI representan el 6,55% (7,48%).

Precisamente en la buena situación de los hospitales se apoya el Gobierno para restar gravedad al repunte. «Hay una tendencia que se va consolidando a la estabilización y al descenso», afirmó el pasado miércoles la ministra de Sanidad, Carolina Darias, a la vez que ponía el foco en la hospitalización, «el indicador más sensible de la nueva etapa».

Sin embargo, esta nueva etapa no termina de arrancar. En sus dos reuniones de esta semana, el jueves y el viernes, la Comisión de Salud Pública terminó aplazando la aprobación de la nueva 'Estrategia de Vigilancia y Control frente a la covid-19' con el objetivo de recibir en los próximos días más aportaciones de las comunidades autónomas. Cuando entre en vigor esta estrategia, conocida como 'gripalización', serán los profesionales sanitarios los que, bajo su criterio, decidan quién debe realizarse una prueba diagnóstica, además de que desaparecerán los aislamientos para asintomáticos salvo para la población vulnerable (residencias y hospitales).

El retraso de la nueva hoja de ruta española coincide con una alerta mundial sobre el repunte de la covid-19 y una percepción cada vez más pesimista de la situación actual. La portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS)Margaret Harris afirmó ayer en Bruselas que la emergencia sanitaria «está lejos de terminar» y remachó: «En realidad, estamos en medio de la pandemia». Y eso ocurre en países tan distanciados geográficamente como Corea del Sur y Alemania, que notifican récords diarios de contagios, o China, donde más de 50 millones de personas se encuentran bajo confinamiento domiciliario tras los peores brotes desde el invierno de 2020.

El origen de este rebrote global se explica en la relajación de restricciones decretadas por los gobiernos y en la variante ómicron y en concreto, en el linaje BA.2, que causa tres de cada cuatro nuevos casos. La OMS volvió a pedir que todos los países alcancen índices de vacunación del 70%, aunque BA.2 posee un mayor escape vacunal que el linaje original de ómicron, de manera que exige tres dosis. Según los datos del Ministerio de Sanidad, en España, el 79% de los mayores de 70 años tiene ya tres pinchazos.

Por otra parte, la Comisión de Salud Pública sí aprobó la 'Guía de actuación ante la llegada de desplazados desde Ucrania', que establece medidas de control y tratamiento tanto de la covid-19 como de otro tipo de patologías y, además, se fija un calendario vacunal acelerado para distintas enfermedades como la poliomielitis o el sarampión.

En concreto, el acuerdo recoge que se priorizará la vacunación contra la covid-19, sarampión y poliomielitis por su mayor prevalencia en Ucrania. En niños y adolescentes se ofertará, además, la vacunación de difteria, tétanos, poliomielitis, tosferina y Haemophilus influenzae b.