Colas para vacunarse en el Wizink Center de Madrid. / EP

El impulso al pasaporte covid acelera la vacunación entre los menores de 40 años

Las comunidades inyectan desde el 15 de noviembre 124.083 primeras dosis frente a las 93.164 administradas en los once días previos

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

Los puntos de vacunación vuelven a mostrar unas imágenes que no se veían desde finales de julio: largas colas de personas que esperan recibir su pinchazo. La mayoría de quienes hacen la fila son mayores de 60 años que aguardan para recibir la tercera dosis, una vez que el Ministerio de Sanidad dio el martes pasado el visto bueno a este pinchazo extra, pero también se observan rostros más jóvenes, menores de 40 años que tras meses de dudas, ahora sí, han decidido inocularse las vacunas.

El impulso al pasaporte covid en varias comunidades y la posibilidad de que algunas más lo reclamen antes de Navidad, época de celebraciones, fiestas y encuentros, ha obrado el milagro de convencer a muchos de los que antes se mostraban indecisos o directamente, eran negacionistas. Desde el 15 de noviembre, cuando se agitó el debate sobre este certificado, hasta el 26 de noviembre (últimos datos disponibles), las autonomías han inyectado 124.083 primeras dosis, principalmente en los grupos de entre 20 a 29 años y de entre 30 a 39, frente a las 93.164 que habían administrado en los once días previos. Es decir, en este periodo se ha producido un incremento del 33% y algunos gobiernos regionales, como el de Castilla y León, ya han anunciado que se plantean abrir de nuevo los 'vacunódromos'. «Vacunación, vacunación, vacunación», es el mantra que repitió la semana pasada la ministra de Sanidad, Carolina Darias, en cada una de sus comparecencias públicas. Eso sí, su departamento, por ahora, rechaza establecer una doctrina común sobre el pase covid.

El pasaporte covid ya es la llave para poder entrar en establecimientos de hostelería y de ocio nocturno en seis comunidades, donde los tribunales superiores de justicia le han dado luz verde. Pero no solo sirve para la diversión. El certificado también es necesario, en algunas autonomías, para poder visitar a familiares ingresados o que viven en residencias de mayores. Por ejemplo, Galicia lo pide para acceder a hospitales y al ocio nocturno; Aragón, para eventos multitudinarios y banquetes de boda; Navarra, para discotecas y restaurantes de más de 60 comensales; Murcia, en lugares donde se permite el aforo del cien por cien; y Cataluña, para gimnasios, bares, restaurantes y residencias de mayores. Precisamente en Cataluña se dispararon las peticiones para conseguir el certificado covid tras el aval de la justicia, de tal manera que incluso se colapsó la web en la que se puede obtener este documento.

Además, otras autonomías esperan recibir en los próximos días el aval de sus tribunales superiores, como la Comunidad Valenciana, e incluso, del Tribunal Supremo, donde acudirá el País Vasco después de no haber recibido la luz verde de su superior. El 14 de septiembre, el Supremo se pronunció por primera vez sobre el pasaporte covid al atender un recurso de la Xunta de Galicia y autorizar la posibilidad de exigir este salvoconducto para entrar en los establecimientos de ocio y de hostelería de esa comunidad. Entonces, el Alto Tribunal argumentó que se trataba de una medida «idónea, necesaria y proporcionada» para evitar nuevos positivos, de forma temporl y en caso de elevado riesgo de contagio. Pero esta última formulación, demasiado subjetiva, dejaba un amplio margen a la interpretación, así que en los próximos días o semanas, tras el recurso del País Vasco, el tribunal tendrá que aclarar los criterios para considerar que una zona se encuentra en situación de «elevado riesgo».

«El certificado covid es una medida que tiene todo el sentido en esta situación epidemiológica y en determinados ambientes», apunta el vicepresidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), Fernando Moraga-Llop. Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas (Anenvac), José Antonio Forcada, apoya el pasaporte covid «y cualquier medida que haga que más gente se vacune». «Ahora nos encontramos en una epidemia de los no vacunados, que en su mayoría son personas de menos de 40 años y los niños», sostiene Forcada, que pide a las autoridades judiciales «una mayor sensibilidad científica» en sus decisiones. Pero además, el responsable de Anenvac pone el foco en otro aspecto: en las próximas semanas, habrá primeros vacunados, terceras dosis, vacunación de niños y vacunación de la gripe. «Los enfermeros vamos a dedicarnos casi exclusivamente a poner vacunas y puede que otras tareas también importantes queden desatendidas. Necesitamos gente», reclama.

Además del pase covid, la aparición de la nueva variante del virus, la ya temida ómicron, puede significar, además, otro impulso para la vacunación. Aunque aún se desconoce el escape vacunal de esta variante, los científicos coinciden en señalar que cualquier persona que haya recibido una vacuna tiene menos posibilidades de contagiarse, de sufrir una enfermedad grave, de ser hospitalizado o de morir que quien no se ha vacunado.