Personas esperando en una panadería. / PANKRA NIETO/Vídeo: E. P.

Las mascarillas dejarán de ser obligatorias en interiores el 20 de abril

Sanidad sigue la recomendación de los expertos y retrasa la decisión hasta después de Semana Santa | La mascarilla se mantendrá en hospitales, residencias y transporte público

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

Los escolares, los compradores de las tiendas y los clientes de los bares volverán muy pronto a verse las caras. La mascarilla en interiores dejará de ser obligatoria en España el 20 de abril, y con ella caerá la última gran restricción de la pandemia, aunque el Gobierno ha seguido el criterio de los técnicos y ha decidido retrasar el fin de la obligatoriedad hasta después de Semana Santa, con el objetivo de evitar un posible repunte de los contagios en unas fiestas con muchos desplazamientos e interacciones.

El real decreto que fijará el fin de las mascarillas en espacios cerrados, y que especificará los últimos detalles sobre esta medida, se aprobará en el Consejo de Ministros del martes 19 y entrará en vigor al día siguiente, explicó este miércoles la ministra de Sanidad, Carolina Darias, tras el Consejo Interterritorial de Salud que se celebró en Toledo.

«Es el momento adecuado por la evolución de la pandemia y por la altísima cobertura vacunal, el 92,5% de la población con pauta completa», justificó Darias una decisión que se toma con la incidencia acumulada en el grupo de mayores de 60 años, la única que se mide ahora, en niveles elevados, con 426 casos por cada 100.000 habitantes. «Seguimos monitorizando los contagios en la población vulnerable y la situación en las UCI», argumentó la ministra, que no desveló si habrá marcha atrás, con las mascarillas o con la 'gripalización' de la covid-19, en caso de que las infecciones se disparen.

23 meses después, España se quitará la mascarilla en interiores, una restricción que solo mantienen Alemania, Portugal e Italia entre los grandes países de la Unión Europea. Desde el 19 de mayo de 2020, esta protección era obligatoria en España y aunque su uso se flexibilizó en exteriores, nunca hasta ahora se había permitido quitarla también bajo techo.

Habrá, eso sí, algunas excepciones, establecidas por los expertos de la Ponencia de Alertas. La imposición se mantiene para los hospitales (tanto en trabajadores como en ingresados si comparten zonas comunes), las residencias de mayores (no para los residentes, pero sí para trabajadores y visitantes) y el transporte público. Además, se recomendará un «uso responsable» en la población vulnerable, cuando no se pueda guardar un metro y medio de distancia de seguridad y en lugares donde no exista una buena ventilación.

Darias puso ayer el foco en dos lugares. En los colegios, «los escolares y los profesores no tendrán que llevar mascarilla en ningún caso», aunque sí se recomienda para los maestros vulnerables. En las empresas, sin embargo, Darias dejó dudas al asegurar que serán los departamentos de prevención de cada lugar de trabajo «los que establezcan cómo ha de ser su uso», pero no aclaró si podrán o no obligar a los empleados a utilizar esta protección.

La fecha fijada por el Ministerio de Sanidad tampoco estuvo exenta de discusión pese a que la ministra dijo que había existido «consenso». Las comunidades han estado muy divididas durante todo el proceso y la tensión se hizo más evidente en el Interterritorial. Madrid y Cataluña encabezaron el grupo de las que reclamaban la eliminación de las mascarillas antes de Semana Santa. «No entiendo por qué debemos esperar», aseguró el consejero de Sanidad madrileño, Enrique Ruiz Escudero.

Pero otra comunidad gobernada por el PP criticó, por lo contrario, al Ministerio de Sanidad. El consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, Jesús Aguirre, calificó de «precipitada» la retirada porque representa «una disminución de la percepción del riesgo», además de «banalizar» la pandemia. De hecho, Andalucía, que quería retrasar el fin de la obligatoriedad para evitar un posible repunte de contagios durante la Feria de Abril y la Semana Santa, seguirá «recomendando» el uso de las mascarillas en interiores.