Un enfermo de viruela del mono. / cdc / reuters

Sanidad plantea comprar vacunas contra la viruela para frenar el virus del mono

Europa recomienda vacunar contra la viruela tradicional a los contactos cercanos de los infectados por el nuevo brote

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

El Ministerio de Sanidad prepara la compra de miles de vacunas contra la viruela tradicional que sirven también para frenar la viruela del mono. El departamento de Carolina Darias ha explicado que «a través de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios, está valorando y analizando distintas opciones terapéuticas en función de su viabilidad y efectividad». Además de las vacunas, Sanidad estudia también adquirir antivirales para tratar a los pacientes que padezcan la enfermedad.

La vacuna, fabricada por el laboratorio danés Bavarian Nordik, se llama Imvanex y fue aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) en 2013 solo para la viruela tradicional, aunque la FDA (el regulador de Estados Unidos) también le dio luz verde para la viruela del mono. Se administra en dos dosis de 0,5 mililitros, con un intervalo de 28 días.

La EMA explica que Imvanex contiene una forma modificada del virus llamada 'viruela vacunoide de Ankara', que no causa la enfermedad en los seres humanos y no puede replicarse (reproducirse) en las células humanas. Debido a su similitud con el virus de la viruela, los anticuerpos producidos contra este virus también protegen contra la viruela.

La vacuna se administrará en España por la estrategia de anillos, que consiste en administrar las dosis a los contactos de los pacientes confirmados y a las personas que hayan tenido contacto estrecho con estos contactos.

Hasta el momento, Sanidad ha confirmado en España siete casos y otros 29 permanecen en estudio, todos en Madrid, salvo uno en Gran Canaria. El Centro Nacional de Microbiología está analizando 25 muestras de casos sospechosos a través de PCR, que permiten un diagnóstico diferencial de la familia de ortopoxvirus (hay cuatro tipos). Más tarde, la secuenciación permite determinar si es o no viruela del mono. En el resto del mundo, el goteo de casos es constante. Reino Unido, el primer país en lanzar la alerta sanitaria, ha confirmado nueve casos; Portugal, cinco, y Suecia e Italia ya han notificado un enfermo cada uno.

Europa no tiene aprobada ninguna vacuna específica contra la viruela del mono y por eso ha pedido a los Estados miembro que administren la vacuna contra la viruela a las personas que sean contactos estrechos de los contagiados. «Si se dispone de vacunas contra la viruela en el país, se debe considerar la vacunación de los contactos cercanos de alto riesgo tras una evaluación de riesgos y beneficios», reclama el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) en su nota informativa sobre la viruela del mono.

«El efecto protector de la vacuna de la viruela contra la infección por viruela del mono se ha demostrado en estudios realizados en la década de 1980, que mostraron una eficacia de hasta el 85%. La vacunación temprana tras la exposición con la vacuna contra la viruela dentro de los 14 días posteriores a la exposición por contacto cercano es una opción a considerar para reducir los síntomas», explica el ECDC en un documento para profesionales.

Pero con la vacuna de la viruela existe un problema que no hay con otras vacunas: no todos los países la tienen a su disposición. En España dejó de administrarse en la década de los 80, hace cuarenta años, cuando se erradicó la enfermedad y su utilización ha quedado restringida a cuestiones de defensa nacional para afrontar un ataque bioterrorista con este virus. En 2003, ante la posibilidad de que organizaciones terroristas internacionales volvieran a desarrollar el virus en laboratorios, los ministerios de Sanidad y Defensa, conjuntamente, adquirieron dos millones de vacunas contra la viruela. Si hay vacunas en los países, será porque estos han decidido en algún momento almacenarlas.

Además de las vacunas, el ECDC defiende que en casos severos también deberían usarse antivirales, mientras que los casos sospechosos deben ser aislados, sometidos a pruebas y notificados de forma rápida, además de realizar un rastreo de contactos. «Las organizaciones de salud pública y basadas en las comunidades deberían tomar pasos para aumentar el conocimiento sobre el potencial contagio de la viruela del mono en grupos de individuos que tienen sexo con otros hombres (MSM, en inglés), sexo casual o con múltiples personas», asegura el organismo europeo.