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España completa tres décadas como líder en donación de órganos

La pericia de los sanitarios y la generosidad de los españoles salva el bache causado por la covid y los trasplantes en 2021, 4.781, crecen un 8%

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

Un monumental éxito colectivo. España logró el 31 de diciembre pasado completar 30 años seguidos como líder mundial en donación de órganos. Un hito sanitario que nos coloca, igualmente, como el territorio del planeta, en este caso solo superado por Estados Unidos, donde se salvan más vidas gracias a los trasplantes.

Las razones del éxito hay que buscarlas en la generosidad de los españoles y sus familias y en un engrasado y coordinado sistema de donación y trasplantes liderado por la Organización Nacional de Trasplantes y asentado en equipos sanitarios del más alto nivel. Un exitoso modelo de gestión, envidiado y copiado por todos los sistemas de salud, que funciona con la precisión de un reloj suizo y no desperdicia ni un tejido.

Gracias al esfuerzo común, España tuvo una tasa de 40,2 donaciones por millón de habitantes. Fue posible gracias a la cesión de los órganos de 1.905 fallecidos, pero también por la gran generosidad de 324 ciudadanos vivos, un 25% más que un año antes, que cedieron un riñón o un pedazo de su hígado para salvar a un familiar. Solo Estados Unidos se mueve en unas tasas similares a las españolas, que duplican la media europea de donaciones y la de países con unos servicios de salud de enorme prestigio como el canadiense, australiano o francés.

Estos datos demuestran que la ONT y los sanitarios españoles han logrado con su esfuerzo salir del bache momentáneo que supuso en 2020 la pandemia de coronavirus, que desbordó las UCI, estructuras que juegan un papel central en estas intervenciones, y que en el segundo trimestre del año llevó a frenar los trasplantes en entornos de alta transmisión comunitaria del virus. Las medidas tomadas por la organización permitieron el uso de los órganos de 61 donantes que habían pasado la covid, que salvaron 143 vidas. El sistema vuelve a estar en situación de tratar de superar el récord de 2019, 49 donaciones por millón, y de afrontar el reto de conseguir 50 en 2022, lo que facilitaría alcanzar los 5.500 trasplantes.

El donante tipo es mayor de los 60 años en más de la mitad de las ocasiones y fallece por un ictus, un derrame, una parada cardíaca o respiratoria. El más veterano de 2021 fue un paciente de 91 años que falleció y salvó una vida con el trasplante de su hígado. Uno de cada cuatro trasplantes se realiza con un órgano cedido desde otra comunidad y las autonomías más generosas son Cantabria, con 70 donaciones por millón, y Navarra, con 62. Por encima de 50 están también Murcia -con el Hospital Virgen de Arrixaca como referente nacional-, Asturias, País Vasco y Comunidad Valenciana.

Un dato que demuestra la generosidad de los españoles y la eficacia de la red de la ONT es que incluso en pandemia, con las limitaciones de acceso de los familiares a los hospitales y los problemas para solicitar los órganos del ser querido en un marco íntimo, la tasa de negativas es del 17%, similar a la media de años anteriores. Otro, que en 227 casos se logró la donación compatible para lo que se llama «urgencia cero», es decir, que un enfermo necesita un trasplante en horas para evitar la muerte.

La excelencia de los profesionales sanitarios permite sacar el máximo partido a estas donaciones. Los hospitales realizaron el año pasado 4.781 trasplantes, 354 más que un año antes, lo que supone una mejora del 8%. Los 101 trasplantes por millón de habitantes hicieron posible 2.950 implantes de riñón, 1.078 de hígado, 362 pulmones, 302 corazones, 82 páncreas y siete intestinos.

Extrema generosidad

Una de las razones principales de que España pueda realizar tantas intervenciones es la elevada tasa de donantes en asistolia (fallecidos tras un fallo cardíaco o respiratorio) que logran los profesionales. Esta técnica, que requiere de alta celeridad y preparación, es el complemento ideal a las tradicionales donaciones derivadas de muertes por ictus o traumatismos craneoencefálicos, que se estancaron con la rebaja de accidentes de tráfico. El año pasado los donantes en asistolia fueron el 35% y permitieron 1.300 trasplantes.

Además del crecimiento del trasplante de vivo, otros dos programas especiales de la ONT están tirando hacia arriba de la tasa de donaciones. El primero es el de los trasplantes cruzados de riñón. Un vivo dona un riñón que se le implanta a un tercero compatible y un familiar del receptor dona otro riñón válido para un allegado del primero. El sistema permitió 24 trasplantes. El segundo programa es «un gesto máximo de generosidad», según lo describió la directora general de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil. Los órganos cuya donación autorizaron en vida 35 enfermos de ELA que sabían que su muerte estaba próxima permitieron en 2021 salvar casi un centenar de vidas. Desde hace siete son ya 324 los beneficiados.

El único dato negativo es la permanencia de 4.762 personas en lista de espera para trasplantes. Siempre habrá enfermos en esta situación porque cuantas más intervenciones se realizan menos duras son las condiciones para ser beneficiario de la técnica. El trabajo de 2021 permitió reducir en 32 pacientes el tamaño de la lista, en su mayoría de la parte infantil. Aún así, unos diez españoles mueren cada día a la espera de un trasplante.