Una menor recibe el primer pinchazo de la vacuna contra el coronavirus, en una imagen de archivo / D.M.

Un error hará revisar a un centenar de niños vacunados en Santander

Sanidad asegura que «no existe ningún riesgo» para la salud, pero los convoca para este sábado, para medir si el error ha anulado la efectividad

RAFA TORRE POO Santander

Un centenar de niños que el pasado 18 de diciembre recibieron la primera dosis de la vacuna contra el covid en el centro de salud de El Alisal, en Santander, deberán someterse este sábado, a un análisis serológico. Sanidad quiere conocer cuál es realmente su grado de inmunidad frente al virus, después de que recibieran el vial disuelto «por error» en una solución equivocada. Atención Primaria insiste en que «no hay riesgo para su salud» ni tampoco efectos secundarios. «No tenemos la certeza de que esas vacunas hayan sido eficaces, por eso queremos saber realmente si los niños adquieren la inmunidad esperada», afirma su gerente, Teresa Ugarte.

Aunque la noticia ha causado preocupación entre los padres de los menores afectados, Sanidad hace un llamamiento a la «tranquilidad». Asegura que no hay motivos para la «alarma», puesto que el error «fue detectado enseguida». Todos los casos sospechosos comprenden a un sector «perfectamente identificado» –niños y niñas de entre 9 y 11 años– que el 18 de diciembre estaban citados por la tarde en el centro de salud de El Alisal. En principio eran 118, pero las posteriores comprobaciones redujeron la cifra a 100. El fallo, según ha podido saber El Diario Montañés, fue humano. «La vacuna fue disuelta en agua para inyección en lugar de suero fisiológico», explica Ugarte. «No hay ninguna contraindicación, pero nos pusimos en contacto con el fabricante (Pfizer) para saber si tenía conocimiento de casos similares. Nos remitieron a la ficha técnica, que dice que tiene que ser disuelta en suero fisiológico», añade. «También hablamos con la Agencia Española de Medicamentos, que nos comentó que no creía que hubiera problemas, pero que tampoco nos podía confirmar si el pinchazo había sido efectivo», subraya.

«Las vacunas, en lugar de en suero fisiológico, se diluyeron en agua para inyección. No sabemos si han sido eficaces; es lo que vamos a mirar»

Ante esta situación, Sanidad decidió citar al centenar de menores afectados para que se sometan a un estudio serológico que determine cuál es el grado exacto de inmunización (nivel de anticuerpos) que tienen frente al virus. Así conocerán si los niños pueden recibir la segunda dosis o, por el contrario, si deben recibir otras dos, en caso de que su respuesta inmunitaria sea demasiado baja.

Una vez que tuvo conocimiento del problema y, tras decidir que lo mejor era someterlos a un completo análisis, Atención Primaria comenzó a telefonear uno a uno a los padres de los menores, además de avisar a los pediatras. En esa llamada se enteró del problema Patricia N., la madre de una niña de 10 años que recibió la primera dosis el pasado mes en El Alisal. «Aunque nos han tranquilizado, lógicamente estamos preocupados. Nos hemos enterado cuarenta días después. Es tremendo que haya errores como este con niños de por medio», afirmó.

Error en el almacenaje

El equívoco, según explican desde Atención Primaria, se produjo durante las labores de almacenaje del material. «En el envío vienen las vacunas y las ampollas de suero fisiológico. En lugar de agruparlas juntas en la misma sala, estas últimas se guardaron en otra estancia. Cuando el personal de enfermería estaba disolviendo las vacunas, se quedaron sin ampollas. Al comprobar que había más en otra sala, se percataron del problema. Entre las de la otra sala también había ampollas de agua de inyección. El envase es prácticamente parecido, lo que indujo al error», relata Ugarte.

«Lógicamente, estamos preocupados. Nos lo comunican cuarenta días después. Es tremendo que haya estos errores con niños de por medio»

Al instante lo notificaron. La unidad de Farmacovigilancia del Servicio Cántabro de Salud (SCS) se lo comunicó a la Gerencia de Atención Primaria, a la del SCS y a Salud Pública. Aunque las autoridades sanitarias consideran que lo sucedido es «un error puntual», el incidente ha motivado la reunión del Comité de Seguridad. «Aunque hay una serie de barreras y cortafuegos para que no ocurran estas cosas, finalmente han sucedido. Hemos reforzado el sistema para evitar que pueda volver a ocurrir lo mismo. Ese es nuestro objetivo. Lamentamos lo sucedido pero, en esta ocasión, por fortuna, no hay ningún tipo de consecuencia para los menores», apunta Teresa Ugarte.

Este sábado próximo, a lo largo de diez horas, los cien menores finalmente citados deberán acudir al centro de salud de Santa Cruz de Bezana. Allí les tomarán muestras sanguíneas para enviar al Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Una vez cotejadas y analizadas, será el Servicio de Inmunología el que determine cuál es el grado de inmunización. Es la gran duda que ahora arrastran los padres. «Queremos saber si el pinchazo que les dieron sirvió para algo. Lo peor es la incertidumbre de pensar que han podido estar desprotegidos en el pico más alto de la sexta ola», concluye Patricia N.