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Reyes Velayos, Juan González del Castillo y Pau Arbós. Virginia Carrasco

La detección precoz del VIH, un punto clave en España para acorralar el virus

Los expertos reclaman la realización de más pruebas diagnósticas para poder acabar con la infección oculta y cortar la transmisión

Álvaro Soto

Madrid

Miércoles, 22 de noviembre 2023, 23:41

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Han ocurrido muchas cosas desde que el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y la enfermedad que provoca, el sida, comenzaran a arrasar las sociedades de todo el mundo en los años 80. En estas cuatro décadas, unos 40 millones de personas han fallecido a causa del sida, pero la lucha contra el VIH también ha sido una historia de éxito. Al contrario que hace cuatro décadas, un diagnóstico de VIH ya no es una sentencia de muerte y los tratamientos antirretrovirales han conseguido que las personas que viven con VIH puedan aspirar a una vida normal. Pero como en todo, esta gran noticia ha traído una menos buena: haber convertido la infección por VIH en una enfermedad crónica ha bajado la percepción de riesgo entre la población. En plena European Testing Week, que se celebra hasta el 27 de noviembre, y en vísperas del Día Mundial del Sida, el 1 de diciembre, pacientes, médicos y la industria reflexionan sobre esta pandemia y sus retos actuales.

En España, entre 136.000 y 162.000 personas están infectados por el VIH, según los datos del Ministerio de Sanidad. Pero además, otras 11.000 conviven con el virus sin saberlo. Son el 7,5% de los pacientes, una cifra superior a los objetivos de Onusida, que aspira a que el 95% de los infectados estén diagnosticados, a que el 95% reciban tratamiento y a que el 95% sean casos indetectables, es decir, que su carga viral sea tan baja que no ya contagien.

Los expertos son unánimes al subrayar la importancia de un diagnóstico precoz. «Hacerse una prueba del VIH es un proceso muy sencillo que se puede realizar en cualquier nivel del sistema sanitario: en atención primaria, en urgencias hospitalarias, en una consulta externa de atención especializada o durante un ingreso hospitalario. Además, lo pueden hacer los médicos, pero también las asociaciones de pacientes», explica Juan González del Castillo, coordinador de Infurg-Semes, la rama de enfermedades infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias. Semes desarrolla en 141 hospitales de toda España la campaña 'Deja tu huella', que busca concienciar sobre la importancia del diagnóstico temprano de la enfermedad.

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Una iniciativa similar llamada 'Razones' lleva a cabo a través de sus 76 entidades locales la Coordinadora Estatal del Sida (Cesida), que cada año pone el foco en un colectivo. En esta ocasión, explica su presidenta, Reyes Velayos, el mensaje irá dirigido a los jóvenes, y para ello contarán con influencers y se apoyarán en redes sociales como TikTok e Instagram.

Normalización

«Queremos que se normalice el hecho de hacerse una prueba del VIH, que pueda ser algo tan común como un análisis de colesterol o como ir al dentista. Puede ser de saliva o de sangre, un pinchacito en el dedo y en 15 minutos se tiene el resultado», detalla Velayos. «Hay que normalizar que una persona activa sexualmente se haga pruebas de VIH y del resto de enfermedades de transmisión sexual como mínimo un par de veces al año», apunta, aunque la presidenta de Cesida sigue echando en falta campañas de alcance nacional, al estilo de las del 'Póntelo, pónselo'.

Sobre la concienciación incide también Pau Arbós, director de la unidad de VIH en Gilead España, una compañía que colabora en múltiples proyectos para mejorar la vida de las personas con VIH. «El abordaje del VIH ha sido un gran hito en la medicina del último medio siglo, y debemos mantener el alto estándar actual de eficacia de los tratamientos mientras continuamos trabajando en los retos que quedan», sostiene. Uno de los retos es el envejecimiento de las personas con VIH (más del 50% tienen más de 50 años) y también el abordaje de las comorbilidades, con especial atención sobre las neuropsiquiátricas. «Se habla cada vez más de VIH y menos de sida», subraya Arbós, que se atreve a atisbar un escenario de «curación», siempre que se continúen fortaleciendo las estrategias de prevención y un abordaje tratamiento temprano del tratamiento.

Y entre las dificultades que aún no se han superado está, por ejemplo, el estigma. «En los pacientes, es una losa tan grande que afecta a su vida personal, a su vida profesional, a su salud mental. Pensemos en algo: aproximadamente una de cada 300 personas está infectada de VIH. ¿Conocemos a alguien con VIH? Deberíamos, por probabilidad, pero no. Y eso ocurre porque las personas con VIH siguen invisibilizadas. Debemos luchar contra ello a través de campañas», asevera Velayos.

El VIH no son matemáticas, pero todos los expertos conocen de memoria una ecuación, I=I, es decir, indetectable es igual a intransmisible, o lo que es lo mismo, «que el paciente no transmite la infección pese a no utilizar métodos de barrera en sus relaciones», expone González del Castillo. «Y esto implica un gran beneficio clínico», agrega. «En el VIH hemos pasado de una primera ecuación, que era 'silencio igual a muerte', a otra, que es 'el paciente tiene una calidad de vida que antes no tenía'», culmina Velayos. ¿Y el futuro? «El futuro depende de lo que hagamos hoy».

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