Una enfermera trata a un paciente infectado por covid-19. / EFE

La mayoría de enfermos de covid quedan inmunizados casi dos años

La mera infección, en ausencia de vacunas, genera anticuerpos «robustos y duraderos» con solo un 3% de reinfecciones por el virus, según una investigación de científicos españoles

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

Los anticuerpos que genera de manera natural la infección por SARS-CoV-2 en quienes enferman por este coronavirus son «potentes» y «duraderos». Estos agentes biológicos defensivos alumbrados por el organismo atacado por la covid garantizan por sí mismos en la mayoría de los pacientes investigados una inmunidad que se prolonga durante casi dos años. Así lo concluye una investigación realizada por científicos españoles en el primer año y medio de la pandemia, publicada en la revista especializada 'BMC Medicine'.

Los resultados de esta investigación son importantes en sí mismos, ya que desvelan datos muy relevantes sobre la respuesta del organismo humano ante el ataque del SARS-CoV-2, pero son especialmente trascendentes para el diseño de estrategias y políticas sanitarias en muchos países pobres y pocos desarrollados.

En Europa, desde que a finales de 2021 se generalizó la inmunización de la población contra la covid con las sucesivas dosis de la vacuna, el efecto de los anticuerpos naturales ha ido perdiendo algo de importancia, pero olvidamos que aún hoy un 35% de la población mundial no ha recibido ni siquiera un pinchazo de los sueros contra el coronavirus. que no tienen más defensa contra la pandemia que la que les proporciona su propio sistema inmunológico. Saber la respuesta inmune tras la infección y su efectividad «son elementos clave para guiar decisiones sobre cómo controlar esta y futuras pandemias de coronavirus», aseguran los firmantes del artículo.

Los pacientes controlados en el estudio que menos nivel de defensas desarrollaron fueron los fumadores y los de mayor edad

La investigación es un trabajo conjunto del Instituto de Salud Global (ISGlobal) de Barcelona, del Instituto Catalán de la Salud, del Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol y de la Fundación Daniel Bravo Andreu.

El estudio consistió en el control sistemático de la cantidad y efectividad de los cinco principales anticuerpos generados por nuestro organismo frente al coronavirus en un amplio grupo de sanitarios de poblaciones del centro de Cataluña que habían contraído la covid. Son 247 personas, que habían desarrollado una infección con síntomas por SARS-CoV-2, y a los que se le tomaron muestras para análisis hasta en ocho momentos distintos entre el verano de 2020, con el final de la primera ola, y noviembre de 2021. Se trata de enfermos de todas las edades que durante el período de control no habían recibido la vacuna.

La primera conclusión, previsible, dice que el número y potencia defensiva de los anticuerpos decrece de forma clara y gradual con el paso de los meses desde la infección. Sin embargo, más del 90% de los participantes tuvo presencia de los cinco principales antígenos durante los 20 meses analizados. Es más, en los 23 participantes que aún no se habían vacunado en noviembre de 2021 «se mantenía la seropositividad en el 95%».

Ocho reinfecciones de 247

La eficacia defensiva contra el SARS-CoV-2 de los infectados fue muy alta y provocó «una inmunidad robusta y duradera», incluso frente a variantes sucesivas, como las que llegaron desde Gran Bretaña y Sudáfrica (alfa y delta). Prueba de esta fiabilidad inmunológica es que solo en 8 de los 247 investigados, en el 3,2% del grupo, los anticuerpos naturales fueron incapaces de frenar una reinfección.

Los datos recogidos en el otoño de 2021, las últimas semanas semanas de la investigación, cuando ya los participaban estaban ya en puertas de ser vacunados, ofrecen otros dos datos muy relevantes. Pertenecer a grupos de edad más avanzada y ser un fumador habitual se corresponden con niveles de anticuerpos más bajos con el paso de los meses. También se detectaron los factores que ayudan a lo contrario. El haber estado hospitalizado y presentar síntomas como fiebre o pérdida del gusto del olfato, signos ambos que delatan una infección más potente, generan más anticuerpos y una efectividad más duradera.

En conclusión dicen los investigadores, «mantener niveles detectables de anticuerpos confiere protección contra la reinfección aún en ausencia de vacunación». Sin embargo, aclaran, «hay que recordar que este estudio se realizó antes de la llegada de ómicron, y que las personas infectadas también se benefician de la vacunación, ya que la inmunidad híbrida –respuesta natural más respuesta a la vacuna– es la que mejor protege frente a la infección y la enfermedad».