Fernando Simón, durante la rueda de prensa de este lunes. / Efe

Bajan los contagios en España hasta los 30.251 durante el fin de semana

La incidencia acumulada se desploma hasta los 416 casos pero Simon advierte de que «seguimos muy por encima de objetivos marcados para relajar medidas»

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

España sigue descendiendo la pendiente de la tercera ola tras haber doblado a finales de enero la curva. Los contagios durante este fin de semana cayeron hasta los 30.251, unos números que no se veían desde el lunes 28 de diciembre, cuando se registraron solo 24.462 nuevos positivos, y antes, en cualquier caso, de que las estadísticas de Sanidad reflejaran el tsunami de infecciones provocado por la relajación de las restricciones durante las fiestas de Navidad.

Esas tablas del departamento que dirige Carolina Darias elevaron este lunes los contagios oficiales a 3.086.286 consolidando a España como el séptimo país del globo con más casos confirmado. Sin embargo, las ya más de tres semanas de disminución ininterrumpida de esos contagios afianzaron el desplome de la incidencia acumulada (IA) del país, que hoy se situó en 416, unos niveles que eran inéditos en las estadísticas desde el 8 de enero.

La caída de la incidencia acumulada fue generalizada en todas y cada una de las comunidades y en las dos ciudades autónomas. Tras este nuevo fin de semana de descensos de casos solo cuatro territorios se situaban este lunes por encima de los 500 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días. Se trata de Melilla con 616, Madrid con 559, Castilla y León con 508 y la Comunidad Valenciana con 505.

En el otro extremo se situaron las seis comunidades que ya ha logrado bajar de los 300 casos: Canarias, que con 132 positivos en la única autonomías fuera de la zona de extremo riesgo; Baleares con 186; Cantabria con 222; Extremadura con 241; Navarra con 279 y Murcia con 287. «La tendencia es la adecuada y la previsión es que se mantenga estos días pero seguimos muy por encima de objetivos marcados para relajar medidas», avisó el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias (CCAES) , Fernando Simón, quien destacó que España está ya cercana a un 80% de detección de los casos, muy por encima del 9,7% de los contagios que se diagnosticaban en mayo del pasado año.

Nuevas cepas

Ante esta situación todavía inestable, el alto responsable de Sanidad insistió en el peligro de la desescalada que ya han comenzado varias comunidades que la Organización Mundial de la Salud ya ha advertido que no ven con buenos ojos. «La advertencia de la OMS de no rebajar las medidas no es necesaria porque sabemos que uno de los riesgos que tenemos es que la relajación de las restricciones sea más rápido que la mejora de la situación», señaló.

«Seguimos estando en una situación muy mala a nivel nacional. Alguna medida puede a lo mejor relajarse en zonas concretas, pero eso no quiere decir que podamos rebajarlas todas ni que podamos rebajarlas rápido», insistió. «Tenemos que ir muy despacio y con pies de plomo, si no corremos todavía el riesgo de una cuarta ola», abundó.

El director del CCAES, además, recordó que el desembarco de las nuevas cepas provoca un panorama con todavía más incógnitas y que el descenso de la incidencia no garantiza nada frente a estas variantes, particularmente la británica que es la que con más fuerza ha entrado en España. Simón se mostró seguro de que el descenso de la incidencia de coronavirus evitará que la variante británica «esté en grandes números en España», pero también se mostró convencido de que esta cepa acabará «siendo la variante mayoritaria» en el país.

El alto responsable de Sanidad, no obstante, sí que reconoció que la campaña de vacunación, que comenzó el pasado 27 de diciembre con los usuarios de las residencias de ancianos, sí que habría empezado a tener efectos, hasta el punto de que ya se observa una incidencia menor del virus entre los mayores que viven en los centros en comparación con los de fuera. «A partir de la segunda semana del inicio de la vacunación se ha observado un descenso mucho más rápido (entre los residentes) que en ninguno de los otros grupos», afirmó, al tiempo que subrayó que este hecho «apoya la tesis de que las vacunas están teniendo un impacto importante», si bien puede haber «otros factores».

Mortalidad

La parte más negativa de las estadísticas vino de lo s todavía muy altos niveles de mortalidad provocados por la gran cantidad de contagios de finales de año y primeros días de enero. Sanidad elevó el balance total de decesos por la pandemia a 65.449 personas tras sumar durante el fin de semana 702 óbitos. Es, obstante, la cifra más baja de días festivos desde el lunes 18 de enero y podría confirmar el vaticino de Sanidad de que la mortalidad debería haber tocado su techo durante los últimos días. «Parece observarse una estabilización y descenso de los fallecidos. Quizá es pronto para confirmar que se mantiene en el tiempo», apuntó Fernando Simón, quien explicó que en los próximos días las estadísticas confirmarán si, efectivamente, la curva de la mortalidad ya ha tocado su cima.

La mortalidad parecería dar las primeras señales de ralentización en esta tercera ola mientras la presión hospitalaria también desciende, pero tal y como constató Simón, lo hace «décima a décima». Y es que todos los indicadores del sistema asistencial mejoraron pero lo hicieron tan lentamente como en las últimas dos semanas. El número de pacientes ingresados con coronavirus bajó hasta los 21.037, apenas un 6% que hace tres días, cuando había 22.311 encamados. El porcentaje de camas ocupadas por enfermos con el virus descendió 0,89 centésimas hasta situarse en el 16,46% mientras que el porcentaje de ocupación de puestos de UCI por parte de infectados con la covid, el indicador que más preocupa en Sanidad, disminuyó durante el fin de semana 1,83 puntos hasta situarse en el 37,95%.