Benedicto XVI, en una imagen de archivo. / afp

Ratzinger rechaza las acusaciones y defiende su inocencia

La Santa Sede muestra su «vergüenza y remordimientos» ante los abusos destapados en el informe de la archidiócesis de Múnich

DARIO MENOR Roma

Benedicto XVI defiende su inocencia ante la investigación sobre los casos de pederastia eclesial cometidos en la archidiócesis de Múnich y Frisinga, de la que el Papa emérito estuvo al frente entre 1977 y 1982. Según el informe, hecho público este jueves, habría permitido que cuatro sacerdotes abusadores continuaran trabajando sin sancionarles a pesar de que estaba informado de los hechos. Los autores de la investigación habían recibido un documento de 82 páginas en el que Joseph Ratzinger da su versión de los hechos y desmiente cualquier tipo de acusación.

«En todos los casos Benedicto XVI niega contundentemente haber cometido delito alguno», comentó el abogado Martin Pusch, uno de los autores de este informe que ha sacudido a la Iglesia universal al salpicar al Papa emérito, de 94 años. Pusch, no obstante, asegura que con los datos obtenidos en la investigación «no cree» que Ratzinger ignorara lo que habían hecho aquellos cuatro sacerdotes abusadores. También le afeó que no mostrara «ningún interés reconocible» en sancionarles por los delitos y pecados cometidos cuando era arzobispo de esta importante archidiócesis del sur de Alemania.

La respuesta al informe vino de parte del arzobispo Georg Gänswein, secretario personal de Benedicto XVI, que hasta la tarde de este jueves no pudo conocer el contenido completo del texto, de más de 1.000 páginas de extensión. «En los próximos días lo examinará con la necesaria atención. El Papa emérito, como ha repetido diversas veces durante los años de su pontificado, expresa su turbación y vergüenza por los abusos a los menores cometidos por clérigos», dijo Gänswein. También manifestó la «cercanía personal» de Ratzinger hacia todas las víctimas, recordando que durante sus viajes apostólicos pudo reunirse con varias de ellas.

En el Vaticano la acusación a Benedicto XVI supuso un jarro de agua fría, pues siempre se recuerdan los pasos adelante que dio para afrontar esta lacra tanto en su período como Papa como cuando fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El portavoz vaticano, Matteo Bruni, mostró la «vergüenza y remordimientos» de la Santa Sede por los abusos a menores cometidos por clérigos y confirmó que se seguirá adelante en «el camino tomado para tutelar a los más pequeños, garantizándoles ambientes seguros».