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La publicidad de apuestas será sin fútbol ni famosos

La nueva ley que regula los anuncios de los juegos de azar, aprobada en Consejo de Ministros, sólo podrán ser emitidos de madrugada, aunque la ONCE y la Lotería Nacional tendrán otro tratamiento

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPE Madrid

Debido a una «alarma social justificada», el Consejo de Ministros ha aprobado hoy las nuevas normas que regirán la publicidad de las apuestas y juegos de azar, para proteger la «salud pública» y a los «colectivos vulnerables» como los menores, los jóvenes y las personas con tendencia a «conductas patológicas», afirma Alberto Garzón, titular de Consumo, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. «Entre los jóvenes se está cebando el crecimiento de las apuestas y los juegos de azar, que han inundado las vidas y los medios de comunicación»

El anuncio despeja dudas o contradicciones en adelantos previos. La normativa incluirá a los equipos de fútbol y su equipación, que había quedado fuera en un primer borrador, pero exonera los juegos de azar de la ONCE y la Lotería Nacional. «Una buena política pública tiene que saber cómo actuar según la tipología y los actores», sostiene Garzón. «No tendría sentido considerarlos por igual. Son de naturaleza diferente».

Esta normativa llenará un vacío en la «regulación de la publicidad» de este sector «nueve años después de la aprobación de la Ley del Juego», detalla Garzón. «Era la ley de la selva. Cualquier operador de juego ha podido publicar cualquier contenido en cualquier soporte y a cualquier hora». Ahora habrá un «régimen muy estricto para la publicidad», cuyas medidas más importantes son:

De madrugada

Se prohíben los anuncios en televisión y radio, excepto entre la una y las cinco de la madrugada. Se podrán emitir en este tramo horario, pero «restringidos» para «no estimular el uso compulsivo». A otras horas «será imposible volver a ver» un spot en radio y televisión.

Sin redes sociales

La norma también impide que se publiquen anuncios en la «sociedad de la información», indica Garzón, que asegura que «la intuición sugiere que en el confinamiento hubo más atractivo para participar en juegos 'online'». Estos banners saldrán de redes sociales, páginas web, medios 'online' o versiones digitales de la prensa. No podrán mostrar publicidad en ningún momento.

Sin deportes

Los operadores de apuestas y juegos de azar no podrán ser patrocinadores de eventos deportivos, ni de equipos ni de instalaciones como estadios. Aunque Garzón asegura que «desde que entre en vigor el real decreto no será posible estos patrocinios», matiza que los contratos ya suscritos entre equipos deportivos, sobre todo de fútbol y baloncesto, seguirán vigentes hasta agosto del año que viene. No obstante, ya no se pueden firmar contratos de este tipo. « Los contratos que estén en vigor tendrán una moratoria de una temporada. En agosto del año que viene se extinguirán y no podrán ser renovados». Este plazo «razonable», dice Garzón, asegura la «viabilidad económica» tanto de los operadores como de los equipos.

Sin famosos

Las personas «famosas» o con «notoriedad» no podrán participar en anuncios de juegos de apuesta. Se define la fama o la notoriedad como el «rol de influencia» de determinadas personas en los colectivos vulnerables. « Especialmente futbolistas de reconocido prestigio, personas famosas o de ficción», explica Garzón, con los que los jóvenes se relacionan directa o indirectamente y a los que rinden, en ocasiones, «idolatría».

Sin bonos de captación

El anzuelo comercial de otorgar un primer monto para apostar por parte de la propia operadora, conocido como bono de captación, también queda prohibido. Hasta ahora podían ser de 100 euros, incluso 500, que «atraer a jugadores que acceden a veces en situación de necesidad». En las primeras discusiones de la ley se había ponderado restringir la publicidad de estos bonos, sin prohibirlos. Pero la regla anunciada por Garzón será que no existan.

Multas

«La norma tiene un régimen sancionador», alerta Garzón. La multa puede llegar a 1.000.000 de euros «porque es de tipo grave» infringir esta ley. Si se cumple, «la norma no tiene impacto económico», insiste Garzón.