Imagen de ambiente de la primera noche sin restricciones en una zona de ocio nocturno de la capital grancanaria / Juan carlos alonso

La precipitación siembra dudas sobre el efecto de la nueva estrategia covid

Desde hoy Sanidad solo notifica los contagios en mayores de 60 años. Los médicos no saben si el cambio, necesario, llega en el momento idóneo

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

Desde este lunes, Canarias aplica el nuevo sistema de vigilancia de la covid-19 centrada solo en los ámbitos y grupos vulnerables, en los casos graves y en la detección de nuevas variantes. Es decir, a partir de ahora, solo se prescribirá la prueba de infección activa a mayores de 60 años, personas vulnerables o con sintomatología grave, además de a quienes residan o trabajen en centros sanitarios, sociosanitarios o penitenciarios. Estas personas, si presentan síntomas compatibles con la covid, podrán solicitar una prueba diagnóstica en el teléfono 900 112 061.

También a partir de hoy se dejará de notificar los contagios diarios, salvo los de mayores de 60 años, y la ocupación hospitalaria y los ingresos de pacientes covid serán los únicos indicadores para calibrar la evolución de la pandemia, junto a la incidencia acumulada en mayores de 60 años.

A estas medidas se suma la supresión de las cuarentenas en los positivos leves y asintomáticos, a los que se les recomienda extremar la precaución para evitar contagios. Solo deberán contactar con su médico de Atención Primaria, quien precise de baja laboral por presentar síntomas que lo incapaciten para trabajar.

«El peso de la evolución de la pandemia recaerá en el ciudadano. Está claro que los protocolos tenían que cambiar porque eran sanitaria y económicamente insostenibles, pero no sé si este cambio es demasiado abrupto y si llega en el momento adecuado. Lo veremos en las próximas semanas», asegura Natalia Hernández, secretaria de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) en Canarias.

La médico sostiene que, cuando se levantan restricciones suelen aumentar los contagios e ingresos, pero también asegura que, pese a mantener una alta contagiosidad, la virulencia de la covid parece haber disminuido.

Por ello, cree que habrá que observar qué ocurre en los hospitales donde se aprecia claramente la diferencia de la gripe y la covid.

También el vicepresidente de la Asociación Canaria de Neumología y Cirugía Torácica (Neumocan), Carlos Cabrera, ve pros y contras en la nueva estrategia. Por un lado, valora el descenso de la letalidad del virus que hace prescindible un recuento de contagios diarios, pero, por otro, teme que transmita la idea de «normalidad total» a la población. «La pandemia no está en niveles que indiquen que podemos dejarla del todo atrás. Sin embargo, creemos lógico centrarnos en los casos más graves y en las poblaciones de riesgo», afirma.

En todo caso, el neumólogo reconoce que el nuevo sistema de control no está exento de riesgo. «La vigilancia de la evolución en los hospitales y de algunos centros de salud se tiene que mirar con lupa para no llegar tarde a dar una respuesta si los contagios se disparan, aunque confío en que vayamos bien», dice Cabrera.

Por su lado, la portavoz de la Asociación de Médicos de Atención Primaria de Canarias (Amapcan), Elena Pérez, dice que el nuevo protocolo los ha dejado desconcertados ante un mar de dudas, como la consideración de las bajas por covid como enfermedad profesional o si es lógico mantener el triaje en los centros de salud si los casos leves no precisan cuarentena. « No entendemos tanta precipitación para una medida de desescalada. No es urgente. Se podría hacer con más pausa», se lamenta.

Por su lado, el director del Servicio Canario de Salud, Conrado Domínguez, anunció ayer que la Atención Primaria del archipiélago se reforzará con más personal y con la reorganización de los servicios de cara a la nueva fase de la pandemia covid-19.