La madre del menor de Manzanilla (Huelva) en la UCI del Virgen del Rocío. / EP | Vídeo: Atlas

Caso del pequeño Daniel en Huelva: la autopsia descarta el suicidio del abuelo

El informe preliminar no aclara la causa de la muerte, que queda pendiente de estudios complementarios, aunque se maneja como hipótesis una bajada de azúcar

JUAN CANO Málaga

La muerte de Antonio, el hombre que desapareció este miércoles 7 de diciembre en Huelva junto a su nieto, que sigue muy grave, continúa rodeada de incógnitas. La autopsia, no obstante, descarta el suicidio como causa del óbito, según han confirmado las distintas fuentes consultadas.

El informe preliminar ya ha sido remitido al Juzgado de Instrucción número 2 de La Palma del Condado, que se ha hecho cargo de la investigación del caso. A día de hoy, la etiología de la muerte sigue siendo de origen indeterminado y está pendiente de los estudios complementarios a la autopsia, que pueden tardar meses.

Durante el examen forense, que se ha llevado a cabo este viernes en el Instituto de Medicina Legal (IML) de Huelva, se han recogido diferentes muestras que se han enviado al Instituto Andaluz de Toxicología, que tiene su sede en Sevilla. El análisis microscópico de esos tejidos podría arrojar luz sobre el motivo del fallecimiento.

El alcalde de Manzanilla, localidad donde vivía Antonio, indicó que, según han informado las autoridades a la familia, la autopsia sugiere una hipoglucemia -era diabético- como factor desencadenante de la muerte. Las fuentes consultadas por este diario insisten en que, por ahora, no hay una causa clara, si bien la bajada de azúcar se contempla como una de las hipótesis.

La reconstrucción de la tarde de la desaparición, la del miércoles 7 de diciembre, apuntaría hacia este extremo, ya que se da la circunstancia de que Antonio estuvo con su nieto en el ambulatorio de Almonte, donde no llegó a ser atendido, y posteriormente en el de La Palma (allí se le perdió la pista, sobre las 18 horas), probablemente debido a algún problema de salud.

En cambio, esa hipótesis, la de la hipoglucemia, no resuelve otros interrogantes que aún rodean el caso, como el hecho de que Antonio se adentrara con su coche en un camino de una finca de la vecina localidad de Villarrasa, lo estacionara en un lateral y se quedara con su nieto dentro del mismo sin, al parecer, utilizar su teléfono móvil para pedir ayuda.

Durante las primeras horas de la búsqueda, se temía que Antonio, con antecedentes de depresión, se hubiera marchado con su nieto con la intención de quitarse la vida, de ahí que la desaparición se considerara inquietante por el peligro que corrían tanto el pequeño como el abuelo. Sin embargo, la autopsia ha dado un nuevo giro al caso al desmontar esta tesis.

Antonio, de 55 años, se había ganado la vida en el campo a cargo de una finca, pero estaba de baja desde hacía un tiempo. Junto a su mujer echaba una mano cuidando al bebé porque su hijo Antonio y la pareja de éste trabajan en Almonte. El miércoles era uno de esos días. Al caer la tarde, Antonio tendría que haber llevado al pequeño de vuelta a Almonte, donde viven los padres del menor, o a Manzanilla, donde residía él con su mujer. Pero no hizo ninguna de las dos cosas.

El vehículo en el que aparecieron el abuelo y su nieto.

Sobre las 23 horas, el alcalde tuvo conocimiento de la desaparición y se puso en contacto tanto con la Guardia Civil como con la familia para ayudar en lo que fuese necesario. Llovía a mares en Manzanilla. Los vigilantes de seguridad del Ayuntamiento, pese a que no estaban de servicio, se movilizaron y empezaron a buscar. «Recorrieron el término entero (unos 18 kilómetros cuadrados), todos los caminos, hasta que el coche se les quedó atascado por el barro», cuenta Carrillo.

El último contacto con Antonio se produjo a las dos de la madrugada de este jueves. El concejal de Festejos, Juan José Camacho, lo llamó desde su móvil a esa hora y el hombre, después de varios tonos, llegó a descolgar la llamada. Antonio se quedó en silencio unos segundos y luego colgó. El edil no escuchó ruido de fondo ni el llanto de un bebé. Cuando lo reintentó, el teléfono ya estaba desconectado. No volvió a encenderse.

Tras una noche tensa, el pueblo amaneció soliviantado por la noticia. La Guardia Civil había movilizado ya todos los recursos y, tras confirmar que las condiciones meteorológicas lo permitían, desplegó también al helicóptero que sobrevoló la comarca desde primera hora de la mañana. Paralelamente, la familia difundió la búsqueda en redes sociales, en las que compartió fotos del abuelo, del niño y del coche -un Skoda Octavia de color negro- en el que se desplazaban. Asimismo, los medios de comunicación empezaron a hacerse eco de la noticia.

Esa difusión fue clave. Unos aparceros salieron de la finca en la que trabajan escucharon en la radio las noticias contando el modelo de turismo que se buscaba. Recordaron entonces que habían visto uno de esas características en la parcela, por lo que se dieron la vuelta y fueron a echar un vistazo. El automóvil seguía en el mismo lugar, en el lateral de un camino a la entrada de la finca. Tenía las ventanillas subidas, pero pudieron ver a Antonio y a Daniel que estaban dentro. El hombre estaba inconsciente, no sabían si vivo o muerto. El pequeño aún respiraba.

Ambos fueron trasladados en ambulancia al centro de salud de La Palma. El pequeño presentaba un cuadro agudo de hipotermia. Fue evacuado en helicóptero al hospital Virgen del Rocío con pronóstico reservado aunque, según el alcalde, por el camino «rompió a llorar», lo que alimentó la esperanza de su recuperación. Sigue muy grave, aunque estable y pendiente de evolución, según informan desde el centro sanitario.

Al abuelo lo llevaron al Hospital Infanta Elena de la capital onubense, donde se certificó su fallecimiento. Al parecer no presentaba signos externos de violencia, por lo que será la autopsia -que se realizará este viernes por la mañana- la que tendrá que aclarar la causa del óbito y con ella las circunstancias de este extraño caso.