Varios agentes de la Guardia Civil.

Las angustiosas 14 horas de búsqueda del pequeño Daniel y su abuelo en Huelva

El hombre, que fue localizado ya fallecido mientras el menor está en la UCI, llegó a descolgar el teléfono a las dos de la madrugada ante la llamada de un concejal, pero se quedó en silencio y colgó

JUAN CANO Huelva

El pequeño pueblo onubense de Manzanilla, de apenas 2.000 habitantes, lleva instalado en una mezcla de angustia, dolor y esperanza desde la noche del miércoles. Primero fue la angustia por la búsqueda del pequeño Daniel –de apenas un año y medio- y su abuelo Antonio, en lo que se consideró desde el primer momento una desaparición inquietante. Tras localizarlos, 14 horas más tarde, empezó el duelo por la muerte de Antonio. Y la esperanza está ahora en las manos que cuidan del bebé en la UCI del hospital infantil del complejo sanitario Virgen del Rocío. Daniel está muy grave, aunque se encuentra estable.

Entre ese cóctel de sentimientos sobresale una pregunta: ¿por qué? En el pueblo, como reconoce su alcalde, Cristóbal Carrillo, todos se preguntan qué empujó a Antonio a llevarse a su nieto consigo para encerrarse dentro del coche en un camino de la vecina localidad de Villarrasa. La hipótesis principal de la investigación de la Guardia Civil es que el abuelo, que tenía un historial depresivo y supuestamente también ideas suicidas, condujo hasta aquel lugar con la intención de quitarse la vida, extremo que tendrá que confirmar la autopsia. El segundo interrogante es por qué lo hizo acompañado de su nieto.

Imagen del mensaje difundido por la familia en redes sociales tras la desaparición.

Antonio, de 55 años, se había ganado la vida en el campo a cargo de una finca, pero estaba de baja desde hacía un tiempo. Junto a su mujer echaba una mano cuidando al bebé porque su hijo Antonio y la pareja de éste trabajan en Almonte. El miércoles era uno de esos días. A primera hora de la tarde, el abuelo acudió al centro de salud de Almonte con el crío, aunque se desconoce el motivo porque no llegaron a atenderle. De ahí se dirigió al ambulatorio de La Palma del Condado. Y allí, a las 18:00 horas, se pierde la pista de ambos. Antonio tendría que haber llevado al pequeño de vuelta a Almonte, donde viven los padres del menor, o a Manzanilla, donde residía él con su mujer. Pero no hizo ninguna de las dos cosas.

Búsqueda en 18 kilómetros

Sobre las 23 horas, el alcalde tuvo conocimiento de la desaparición y se puso en contacto tanto con la Guardia Civil como con la familia para ayudar en lo que fuese necesario. Llovía a mares en Manzanilla. Los vigilantes de seguridad del Ayuntamiento, pese a que no estaban de servicio, se movilizaron y empezaron a buscar. «Recorrieron el término entero (unos 18 kilómetros cuadrados), todos los caminos, hasta que el coche se les quedó atascado por el barro», cuenta Carrillo.

El último contacto con Antonio se produjo a las dos de la madrugada de este jueves. El concejal de Festejos, Juan José Camacho, lo llamó desde su móvil a esa hora y el hombre, después de varios tonos, llegó a descolgar la llamada. Antonio se quedó en silencio unos segundos y luego colgó. El edil no escuchó ruido de fondo ni el llanto de un bebé. Cuando lo reintentó, el teléfono ya estaba desconectado. No volvió a encenderse.

Tras una noche tensa, el pueblo amaneció soliviantado por la noticia. La Guardia Civil había movilizado ya todos los recursos y, tras confirmar que las condiciones meteorológicas lo permitían, desplegó también al helicóptero que sobrevoló la comarca desde primera hora de la mañana. Paralelamente, la familia difundió la búsqueda en redes sociales, en las que compartió fotos del abuelo, del niño y del coche -un Skoda Octavia de color negro- en el que se desplazaban. Asimismo, los medios de comunicación empezaron a hacerse eco de la noticia.

Gracias a la radio

Esa difusión fue clave. Unos aparceros salieron de la finca en la que trabajan escucharon en la radio las noticias contando el modelo de turismo que se buscaba. Recordaron entonces que habían visto uno de esas características en la parcela, por lo que se dieron la vuelta y fueron a echar un vistazo. El automóvil seguía en el mismo lugar, en el lateral de un camino a la entrada de la finca. Tenía las ventanillas subidas, pero pudieron ver a Antonio y a Daniel que estaban dentro. El hombre estaba inconsciente, no sabían si vivo o muerto. El pequeño aún respiraba.

El vehículo en el que aparecieron el abuelo y su nieto.

Ambos fueron trasladados en ambulancia al centro de salud de La Palma. El pequeño presentaba un cuadro agudo de hipotermia. Fue evacuado en helicóptero al hospital Virgen del Rocío con pronóstico reservado aunque, según el alcalde, por el camino «rompió a llorar», lo que alimentó la esperanza de su recuperación. Fuentes sanitarias confirmaron que sigue muy grave en la UCI. Le cuesta respirar y necesita oxígeno por la cantidad de horas que pasó encerrado en el coche.

Al abuelo lo llevaron al Hospital Infanta Elena de la capital onubense, donde se certificó su fallecimiento. Al parecer no presentaba signos externos de violencia, por lo que será la autopsia -que se realizará este viernes por la mañana- la que tendrá que aclarar la causa del óbito y con ella las circunstancias de este extraño caso.