Poli Díaz, en una imagen de archivo en la capital grancanaria. / ARCADIO SUÁREZ

«Pensé que moría ya que Poli me empezó a estrangular»

La pareja del expúgil narró que temió por su vida. El madrileño sigue en calabozos y hoy comparecerá ante la autoridad judicial

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

La pareja sentimental de Poli Díaz y que denunció el miércoles haber sufrido una paliza por parte del exboxeador, manifestó ayer al programa Buenas Tardes Canarias que hubo segundos en los que pensó «que moría ya que me puso un paño en la boca y me empezó a estrangular», dijo.

El 'Potro de Vallecas' fue detenido en la mañana del pasado miércoles tras haber -presuntamente- haber dado una paliza a su novia en el domicilio que ambos comparten en el barrio capitalino de Zárate. Tras ser capturado por agentes de la Policía Nacional, fue puesto ayer a disposición del Juzgado de Instrucción número 2 de Las Palmas de Gran Canaria, que acordó prorrogar su detención como presunto autor de delitos relacionados con la violencia sobre la mujer.

El investigado se negó a declarar., pero sí lo hicieron la presunta víctima y varios testigos presenciales de los hechos. Además, el forense de guardia reconoció a la víctima y objetivó lesiones compatibles con malos tratos. Hoy viernes el caso pasará al Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de la capital grancanaria, que decidirá sobre la situación del expúgil, si lo envía a prisión o lo deja en libertad con medidas de protección cautelares con respecto a la víctima.

Esta mujer narró ayer al periodista de la Televisión Canaria Eduardo González, que el investigado «toda la madrugada, a ratos me pegaba con la mano abierta, en los labios, en el cuello, todo, todo... Hubo unos segundos en los que pensé que moría ya que me puso un paño en la boca y me empezó a estrangular», detalló visiblemente afectada por estos hechos. Además, añadió que «esta mañana -por ayer- me di cuenta de que había envuelto un cuchillo en un jersey. ¿me quería matar o qué?», exclamó a la vez que reconocía que se encontraba aterrada.

«Poli dice que yo tenía problemas con el alcohol, pero no es así y, además, no me dejaba fumar ni que vengan mis hijas a vernos. No me dejaba hacer nada», denunció esta vecina de Zárate, pareja del expúgil desde hace ya varios años y motivo principal por el que se vino a vivir a la capital grancanaria.

Pero el miércoles, según su testimonio, esta mujer temió por su vida. «Por un segundo pensé que me iba a morir. Perdí la consciencia y no sé cómo me reanimó, pero lo hizo para seguir pegándome. Yo siempre he dado la cara por él, siempre le he ayudado en todo. Me decía que iba a cambiar y estuvo con un tratamiento de Metadona pero mira, nunca va a dejar la droga», expuso.

Por último, la agredida no tuvo dudas a la hora de afirmar que Poli Díaz «tiene que pagar por todo lo que me hizo y devolverme mi teléfono móvil, además de pagar las deudas que mantiene por su adicción», finalizó.