Condenado a 31 años uno de los violadores de la 'manada de Sabadell'

Otros dos jóvenes han sido condenados a 13 años por complicidad con la violación múltiple y uno ha sido absuelto

CRISTIAN REINO Barcelona

La Audiencia de Barcelona ha condenado a penas de prisión a tres de los cuatro jóvenes procesados por haber participado en el caso de la 'manada' de Sabadell, en el que una joven de 18 fue violada en grupo por tres personas.

De los tres autores materiales de la violación múltiple, solo fue juzgado uno de ellos, ya que en el caso de los otros dos, uno no pudo ser identificado y el otro se fugó de España. El que sí fue juzgado ha sido condenado a una pena de 31 años de cárcel como autor material de un delito de agresión sexual y cooperador necesario de las otras dos violaciones que sufrió la víctima. La Fiscalía pedía 41 años de condena.

Los otros dos procesados han sido condenados a 13 años y seis meses por complicidad de un delito de agresión sexual. Estaban en el lugar y no evitaron lo ocurrido, contribuyendo a un clima de terror, según la sentencia dada a conocer esta mañana por la Audiencia de Barcelona. La Fiscalía pedía 37 años de cárcel para cada uno de ellos. El cuarto joven que presuntamente formaba parte de la 'manada de Sabadell' ha sido absuelto por el tribunal al «no existir pruebas que acrediten su presencia en el lugar y hora de los hechos» y «no poder, por tanto, quebrar la presunción de inocencia de acuerdo con las exigencia procesales aplicables», según detalla el auto judicial. Los cuatro procesados se encuentran en situación administrativa irregular en España y podrían ser expulsados no antes de que pudieran tener derecho a tercer grado.

El tribunal de la sección sexta, que ha considerado absolutamente veraz el testimonio íntegro de la víctima, ha aplicado la doctrina del Tribunal Supremo con el caso de la 'manada' de Pamplona y ha condena por complicidad a dos de los acusados. La víctima sufrió tres agresiones sexuales en Sabadell (Barcelona) el 3 de febrero de 2019 en un local abandonado. Uno de los violadores la condujo a la fuerza hasta el local, de madrugada, cuando ella regresaba a su casa después de estar con unos amigos en un bar.

La sentencia otorga absoluta credibilidad al testimonio íntegro de la víctima. «Como fuente de información, nos ha resultado creíble», afirman los dos magistrados y la magistrada que integran el tribunal que ha juzgado a los cuatro procesados. El auto recoge como elementos probatorios el testimonio de la víctima y en el caso del autor material de la violación se ha acreditado por su ADN. Los dos cómplices, según el fallo, «colaboraron de forma activa en crear el clima intimidatorio»; y que «permaneciendo estos procesados como espectadores de las agresiones sexuales sin hacer nada pese a que con su presencia crearon el clima intimidatorio inicial bajo el que se desarrollaron». Los tres condenados, recoge la sentencia, «participaron en la creación de un escenario de temor ambiental en todo el local, a modo como lo habría hecho una banda violenta». «Si bien no participaron materialmente en las violaciones reiteradas cometidas contra la víctima, tampoco hicieron nada para impedir no sólo el inicio de esos ataques sino la continuación y finalización, quedándose indiferentes y como espectadores, lo que no es admisible pues venían obligados a intervenir justamente para neutralizar la intimidación que previamente habían creado, facilitando así las múltiples agresiones acaecidas en el lugar cerrado donde se encontraban», afirma la sentencia sobre los dos cómplices, que se ha basado en la sentencia del Supremo contra la 'manada' de Pamplona, al entender que los condenados «participaron al levantarse y estar junto a la víctima cuando esta entró en el local junto al individuo no identificado en la creación de un clima intimidatorio, lo cual era perceptible fácilmente por la situación en la que se encontraba la denunciante y que se refleja en los hechos probados».

Según la sentencia, sobre las 6 horas del 3 de febrero de 2019, la víctima, tras estar en un bar con sus amigos, fue abordada por un hombre no identificado que se le acercó por la espalda, la agarró por el cuello, la puso contra la pared, le subió la sudadera, empezó a tocarla y la agredió sexualmente. La joven quedó «impresionada por lo sucedido, y sin reaccionar», el hombre la agarró por el brazo y la condujo contra su voluntad y con un paso acelerado hasta un local ocupado. Allí estaban los otros dos autores materiales de la violación en grupo, los otros dos condenados y dos personas más.

Tras una discusión entre los agresores, uno de ellos la lanzó contra un sofá y la violó, mientras la víctima lloraba pidiendo que la dejase en paz. De forma inmediata, y sin que la víctima pudiera salir del habitáculo, entró otro de los agresores y la violó. Seguidamente entró el tercero y repitió la violación. «En ningún caso consintió los actos sexuales descritos y sin que tampoco pudiera evitarlos dada la situación de miedo y angustia que le provocaron los distintos ataques contra su libertad sexual, temiendo por su vida e integridad física, pese a los lloros persistentes y solicitudes que continuamente realizaba para que parasen las agresiones que no pudieron pasar desapercibidas a los ahí presentes», afirma la sentencia.