Un socorrista vigila la playa próxima a la central nuclear de Vandellós II en Tarragona. / foto: efe | vídeo: ep

Una Eurocámara muy dividida apoya etiquetar como verde la energía nuclear

El Parlamento Europeo respalda por 328 votos frente a 278 la norma que la califica como sostenible y que también incluye el gas

Olatz Hernández
OLATZ HERNÁNDEZ

El pleno de la Eurocámara avaló este miércoles el acto delegado de la Comisión Europea para calificar como sostenibles la energía nuclear y el gas. La iniciativa, que recibió el apoyo de 328 eurodiputados, 278 votos en contra y 33 abstenciones, dependía del Parlamento europeo para su adopción. Se trataba de una votación decisiva, ya que el rechazo del hemiciclo habría supuesto un mazazo para el Ejecutivo de Ursula von der Leyen, que se habría visto obligado a modificar o descartar definitivamente esta norma.

La propuesta que Bruselas presentó el pasado febrero para incluir estas dos energías en su reglamento sobre taxonomía, que cataloga las inversiones verdes en la Unión Europea (UE), suscitó el rechazo de expertos asesores y de países como España, Austria, Dinamarca y Luxemburgo. También de las organizaciones ecologistas, que estiman que la nuclear y el gas no cumplen los requisitos para ser consideradas energías verdes.

La gran división que ha provocado la nueva normativa cristalizó en el Parlamento Europeo. Los socialistas europeos, los Verdes y el grupo de la Izquierda se mostraron en su mayoría contrarios al reglamento, mientras que los liberales europeos -grupo político en el que se encuentra el PNV- votaron a favor. En las bancadas populares, en cambio, hubo diversas posiciones.

Tras la votación, un grupo de espontáneos que acudió como público al hemiciclo lució camisetas en las que se podía leer «traición», como muestra de su rechazo al apoyo de la Eurocámara. Este mismo miércoles, Greenpeace anunció que emprenderá acciones legales contra Bruselas por la inclusión del gas y la nuclear entre las energías sostenibles. La responsable de la campaña de finanzas sostenibles de la organización, Ariadna Rodrigo, aseguró que la normativa aprobada es «una política sucia» y confió en que los tribunales la «echarán por tierra» porque «infringe claramente la legislación de la UE».

Inversiones más limpias

La Comisión Europea, por su parte, hizo público un comunicado para celebrar el respaldo al reglamento. «Este voto es importante para abordar de forma pragmática y realista la transición hacia la neutralidad climática», destacaron. La inclusión del gas y la nuclear entre las actividades etiquetadas como sostenibles permitirá -según el Ejecutivo- dirigir las inversiones en esa dirección y «alejarlas» de actividades más contaminantes como el carbón.

Bruselas defiende que, a raíz de la invasión rusa de Ucrania, es necesario acelerar la transición energética, en la que el plan REPowerEU y el reglamento sobre taxonomía son «piezas claves». A mediados de junio, sin embargo, las comisiones de Medio Ambiente y Asuntos Económicos frustraron los planes de la Comisión Europea con su negativa a aprobar el acto delegado.

El nerviosismo del Ejecutivo comunitario fue evidente el martes, en el debate previo a la votación, donde la comisaria de Servicios Financieros, Mairead McGuinness, salió en defensa de la nueva norma. Aseguró que la taxonomía es un «instrumento voluntario para orientar a los inversores para alcanzar los objetivos climáticos,» pero que «no es política energética», algo que, recordó, depende de cada Estado miembro.

Ante la incertidumbre en torno a la seguridad energética provocada por la guerra en Ucrania -con cortes de gas a varios Estados miembros como Bulgaria y Polonia, y ante la amenaza de un corte total a la UE-, McGuinness apuntó que varios países han puesto en marcha centrales de carbón para «no quedarse sin suministro». Por ello, concluyó que el gas y la nuclear son actividades importantes para la transición energética.

En el debate previo a la votación, el eurodiputado socialista Jonás Fernández instó a rechazar la propuesta, ya que «va en contra de los criterios de los técnicos». Lo mismo hizo Sira Rego, de la Izquierda, quien pidió no apostar por una solución «que hipoteca nuestro futuro. La popular Pilar del Castillo, por su parte, defendió la norma, argumentando que la calificación verde del gas es temporal (hasta 2030) y que la nuclear sólo considerará aquellas centrales «que cuenten con un fondo para su desmantelamiento y gestión de residuos».

.