El Papa Francisco saluda a los obispos durante una audiencia general. / EP

Los obispos estudiarán el sacerdocio femenino y el celibato

Las peticiones han sido recogidas por las diócesis de Barcelona y Zaragoza, aunque el veto a la ordenación de mujeres es «definitivo»

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

Al Papa Francisco le gusta que se hable de asuntos que son espinosos para la curia. En sus charlas, sobre todo con periodistas, no rehúye el debate sobre la ordenación de hombres casados, el diaconado femenino o las uniones homosexuales. Son cuestiones que siempre encuentran eco en la sociedad, pero otra cosa es que el Pontífice acabe aprobando propuestas que chocan con una tradición de siglos. En la mano del obispo de Roma está dar el plácet a cuestiones controvertidas para los jerarcas de la Iglesia. Por algo es el Papa. Sin arrogarse el papel de profetas, voces oficiales de la Iglesia sostienen que Roma dará carpetazo al sacerdocio femenino.

Parece como si Jorge Mario Bergoglio quisiera despejar el camino a otros que vengan después. O al menos alentar el debate. Este sábado la Conferencia Episcopal Española celebra un sínodo para hacer una síntesis de todas las propuestas que han llegado a las diócesis, entre las que sobresalen el acceso de la mujer a los ministerios y el celibato opcional, como proponen Zaragoza y Barcelona. La diócesis zaragozana ha recibido además demandas para que la Iglesia apueste por una mayor transparencia, asuma los nuevos modelos de familia y reconozca sin ambages los abusos sexuales perpetrados por el clero a los niños.

Para los expertos consultados, es difícil que tales peticiones prosperen. Si al final llegan al sínodo convocado por el Vaticano para octubre de 2023, es muy posible que les practiquen un buen afeitado, especialmente las que se refieren a la moral sexual y la ordenación de mujeres.

Directamente al Vaticano

Según dijo hace unos días el director de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, Luis Manuel Romero, todas las proposiciones se escuchan y recogen para elaborar la síntesis final, que va acompañada de un «ejercicio de discernimiento». Ello no es óbice para que, al margen de las conclusiones, se eleven al Vaticano todas las peticiones de las 70 diócesis españolas.

La Conferencia Episcopal estima que más de 200.000 personas han intervenido en este proceso, la mayoría de ellas laicos, mujeres y creyentes con una edad media de 55 años.

Fuentes eclesiales aseguran que hay cuestiones ya zanjadas, por mucho que ahora se vuelvan a reabrir, como es el caso del sacerdocio femenino. Francisco ya dijo hace cuatro años que hacía suya la doctrina del polaco Karol Wojtyla, quien emitió un «dictamen definitivo» sobre la cuestión. «Juan Pablo II fue claro y cerró la puerta al sacerdocio, yo no vuelvo sobre este tema», aseguró entonces Francisco a la agencia Reuters.

La suegra de Pedro

Otros asuntos, como la ordenación de curas casados, pueden estar sujetos a cambios. Los curas no siempre han sido célibes. De hecho, la suegra de Pedro, el primer Papa de la historia, fue curada por Jesucristo por obra de un milagro. «Al llegar Jesús a casa de Pedro vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Le tocó de la mano y le desapareció la fiebre; entonces ella se levantó y se puso a servirle», dice el Evangelio de san Mateo.

 

«Hay algunas cuestiones que no dependen de la Iglesia en España, sino que requieren una reflexión teológica y magisterial»

Luis Manuel Romero. director de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida

Un segundo argumento que se esgrime para acabar con la soltería del clero es que los sacerdotes católicos de Ucrania, como otros muchos que funcionan con el rito oriental, pueden casarse. Como pueden casarse los llamados anglo-católicos, que cuando volvieron a la obediencia a Roma, lo hicieron con sus mujeres e hijos.

¿Serán retenidas las propuestas de democratización de la Iglesia por el filtro de los obispos? Fuentes de la Conferencia Episcopal evitan hablar de veto. Según Romero, hay cuestiones que dependen del magisterio de la Iglesia, que emana de Roma: «Nosotros recopilamos todas las propuestas que llegan, pero hay algunas cuestiones que no es que se soslayen, sino que no dependen de nosotros ni de la Iglesia en España, sino que requieren una reflexión teológica y magisterial», apunta Romero.

 

«La Iglesia tiene una estructura vertical, jerárquica, patriarcal y piramidal. Todo el poder descansa sobre el Papa

Juan José Tamayo. secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII

 

Para Juan José Tamayo, teólogo de la liberación y secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, el sínodo es una cita importante para avanzar en la democratización de la Iglesia, que aún funciona con «claros rasgos dictatoriales». «La Iglesia tiene una estructura verticalista, jerárquica, patriarcal y piramidal. Todo el poder descansa sobre el Papa, que delega en los obispos y éstos en los sacerdotes».

A Tamayo le parece que lo correcto sería que funcionase la lógica democrática y las peticiones de los fieles se pusieran en práctica. En el caso español, augura un futuro poco halagüeño al cambio de mentalidad. «Creo que cuando las propuestas lleguen a instancias vaticanas, ahí se producirá el corte».

Decepción

El teólogo se refiere la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que lleva por lema 'Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión'. La reunión tendrá lugar en octubre de 2023 y aunque el título alude a los prelados, también participarán laicos.

Todas las diócesis del mundo están haciendo trabajos preparatorios para el sínodo vaticano, proceso en el que están aflorando tensiones. El presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, Georg Bätzing, representante de una de las iglesias más ricas del catolicismo, expresó hace unas semanas su «decepción» con el Papa argentino. A su entender, el periodo de Bergoglio no ha luchado contra la discriminación de los homosexuales o las personas que conviven sin pasar por vicaría.

En cualquier caso, este sábado se publicitarán los resultados de la síntesis en una asamblea sinodal en la que está previsto que acudan 600 personas entre representantes de las diócesis, organizaciones de laicos, 52 obispos, el nuncio apostólico en España y miembros de otras confesiones.