Juan José Tamayo, secretario general de la Asociación de Telólogos y Teólogas Juan XXIII, en una imagen de archivo. / Mireya López

«El celibato y el sacerdocio masculino son prácticas tardías en la Iglesia»

El teólogo de la liberación Juan José Tamayo sospecha que la asamblea snodal de la Iglesia española acabe en un «espejismo»

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

Juan José Tamayo, secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, no alberga muchas expectativas sobre la asamblea sinodal, auspiciada por la Conferencia Episcopal Española, que se celebra este sábado. El objetivo del encuentro es examinar y analizar las propuestas planteadas por las diócesis. Las de Andalucía y Cataluña han recibido demandas para que sea abolido el celibato sacerdotal y aprobado el acceso de la mujer a los ministerios. Tamayo, muy crítico con la jerarquía católica española, aduce que la presidencia del cardenal Juan José Omella es un simple revoque de fachada.

-¿Qué análisis hace de la asamblea sinodal de obispos españoles que se celebra este sábado?

-Es un intento de ruptura con la rigidez con que funcionan las estructuras de la Iglesia católica. La lógica democrática aconseja que estas peticiones lleguen a instancias vaticanas. Pero es ahí donde yo creo que se va a producir el corte. Mucho me temo que esta consulta se convierta en agua de borrajas, en un espejismo.

-¿Por qué lo cree así?

-Primero, no sé si la Conferencia Episcopal va a transmitir esas demandas al Vaticano y si van a ser enviadas al sínodo. Y en segundo lugar, veo prácticamente imposible que el Papa las refrende en el documento sinodal. Todo esto no lo digo a humo de pajas, sino sencillamente porque en los casos del sacerdocio femenino o del celibato opcional habría que decir aquello que escribió Dante Alighieri en 'La divina comedia', refiriéndose a las puertas del infiernos: «Dejad a la entrada toda esperanza».

-¿Qué supondría ese rechazo?

-La confirmación de la estructura jerárquica, piramidal y patriarcal de la Iglesia católica, que seguramente no tendrá en cuenta las reclamaciones legítimas de la comunidad cristiana. Ojalá me equivoque.

¿Hay argumentos teológicos contra el celibato?

-No, es una práctica eclesiástica tardía que puede revisarse sin ningún problema. Y lo mismo se puede decir del acceso de las mujeres al ministerio ordenado. Todos los creyentes católicos son iguales por el bautismo, por lo que no tiene ningún sentido que haya discriminaciones étnicas, de género, cultura o identidad sexual.  

-En este momento, ¿domina en la Conferencia Episcopal una sensibilidad aperturista o conservadora?

-La Iglesia española se mueve en un ámbito adaptacionista. No veo que se haya producido un cambio importante con la presidencia del cardenal Juan José Omella al frente de la Conferencia Episcopal. Es verdad que hay un talante más dialogante y respetuoso, pero en el fondo la rigidez de las estructuras eclesiales sigue en pie. Prueba de ello es que en las fotos que publica la prensa con motivo de la inauguración de las asambleas plenarias de la Conferencia Episcopal Española no se ve, en el lugar de la presidencia, ninguna mujer, ningún seglar.

-¿En qué se basa para atribuir a la Iglesia católica un empeño constante en decir «no» a todo?

-He hecho un estudio reciente de los documentos episcopales desde 1977 en adelante, y he observado que la jerarquía está en contra de la interrupción voluntaria del embarazo, de la eutanasia, de las relaciones prematrimoniales… Dice no a los preservativos, la masturbación, la homosexualidad, el matrimonio igualitario; no al sacerdocio de las mujeres, la píldora del día después, la opción celibataria libre, el feminismo, que consideran una cosa del diablo; los derechos sexuales y reproductivos; la teoría de género, que descalifica y desprecia llamándola ideología... y así sucesivamente. ¿A qué dice «sí» ? A la castidad. Esa aparente moderación de la jerarquía actual es un simple revoque de fachada, en ningún caso creo que la jeraquía tenga el carácter profético del periodo de Franscico, un papa que se ha mostrado en contra del neoliberalismo.