El presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella. / Europa press

Los obispos avisan a los sanitarios católicos que deben objetar en eutanasia y aborto

La nota doctrinal sobre la objeción de conciencia también se dirige a los políticos católicos, a quienes llama a votar en contra de estas leyes

EFE Madrid

El presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, Enrique Benavent, ha recordado este martes a los sanitarios católicos que deben objetar ante leyes como la del aborto o la eutanasia y no pueden colaborar en ninguna acción dirigida a la eliminación de una vida humana «en su comienzo o final».

En un encuentro con periodistas, el también obispo de Tortosa ha explicado el contenido de la nota doctrinal sobre la objeción de conciencia, presentada el pasado 25 de marzo y que fue aprobada por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE).

En ella, los obispos responden a las dudas morales expresadas por los católicos ante la aprobación de leyes, como la de la eutanasia, que «ponen en cuestión la vida humana».

Ha recordado que la objeción de conciencia es un derecho que el Estado tiene la obligación de respetar y es también un deber para los católicos, ya que para ellos no es «moralmente lícita» una colaboración inmediata, material o formal en aquellas prácticas que tienden a la eliminación de una vida humana.

Así, ha advertido de que el personal católico debe objetar ante el aborto y la eutanasia.

Sin embargo, ha manifestado su oposición a la elaboración de un registro de objetores, ya que considera que «viola el principio por el cual una persona no está obligada a pronunciarse sobre sus creencias».

Y también indica que no se trata de objetar ante todas las leyes, sólo ante aquellas que atenten contra la dignidad del ser humano y contra la vida humana y también aquellas que tratan de imponer una «ideología de género» o determinados valores morales en los centros educativos.

«Leyes que, de manera coercitiva, con la finalidad de que ciertas personas no se sientan discriminadas, imponen valores en los centros educativos que no son compatibles con mi visión del ser humano», ha añadido.

Políticos católicos

El documento también se dirige a los políticos católicos, a quienes llama a votar en contra de estas leyes.

«Yo pienso que ningún político cristiano puede promover unas leyes que atenten contra la vida», ha incidido Benavent, que ha señalado que, en el caso de normas ya aprobadas, se puede prestar el voto a las enmiendas encaminadas a minimizar los efectos negativos de dichas leyes.

No obstante, ha descartado que se llegue a excomulgar a un político por esta cuestión. «La negación de la comunión es dar un paso más y hacer un juicio subjetivo sobre la moralidad de las acciones, porque implica un juicio sobre las personas», ha explicado.

Sobre la reforma del Código Penal para imponer penas de prisión a quienes acosen y hostiguen a las mujeres que acuden a las clínicas para abortar, Benavent ha recordado que la libertad religiosa no se debe restringir «si no es necesario y en la medida que sea necesario».

«Si un acto de libertad religiosa se puede convertir en acoso a otras personas, el Estado debe decidir en función del bien común y del orden público», ha afirmado.

Preguntado por si el Gobierno se extralimitó con las limitaciones al culto durante la pandemia, el obispo de Tortosa ha aclarado que la Iglesia no tuvo más restricciones que otros ámbitos de la vida y ha recordado que las escuelas estuvieron cerradas varios meses. «No podemos decir que haya habido una prohibición de la libertad religiosa», durante la pandemia.