El obispo de Canarias tilda de «mentira» los argumentos de la Ley Eutanasia

A juicio del obispo, médico de formación, que se alegue que «es una solución para no sufrir supone una aberración»

EFE Las Palmas de Gran Canaria

El obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, ha señalado que el argumento de la necesidad de la Ley de la Eutanasia para que los enfermos sin curación y especiales circunstancias no sufran «es una mentira», porque para ello «existen los cuidados paliativos».

A juicio del obispo, médico de formación, que se alegue que «es una solución para no sufrir supone una aberración», porque lo que se busca es «solucionar con un pinchazo el problema de no tener medicina paliativa para todos».

Los cuidados paliativos «llegan a poca gente y son más caros que la eutanasia», ha subrayado.

Estos cuidados «no solo eliminan el dolor sino que suponen una atención psicológica a la persona, una ayuda a las familias que también sufren al tener un enfermo terminal», y es que «si la asistencia a domicilio no se cumple, menos se cumple con los cuidados paliativos«, ha argumentado.

«Hay que dejarse de falacias», opina el titular de la Diócesis. Por su parte, ha celebrado la llegada de la vacuna contra la covid-19, que es «una noticia estupenda».

«Ojalá nos vacunemos todos en seis meses y así acabemos con la crisis», gracias a una vacuna, que como se ha demostrado a lo largo de la historia en «los virus como la viruela o la tuberculosis, la gripe, ha sido eficaz para mucha gente», ha apuntado.

Con la vacuna, ha deseado, «quizás pronto podamos tener inmunidad, lo que supone esperanza, quitarnos la mascarilla y mirarnos por fin a la cara y no solo a los ojos» y «poder darnos un abrazo, tan importante más aun en estas fechas».

Aprovechando la declaración del sacerdote Antonio Vicente González como venerable, el obispo ha hecho hincapié en la importancia de la «medicina humanitaria» y de «morir agarrado de la mano de alguien».

A su juicio, la covid «nos ha deshumanizado», y «con los equipos de protección necesarios, el familiar puede tener la mano agarrada de la persona que va a morir», que es algo «muy necesario».

Antes de iniciar los estudios eclesiásticos, José Mazuelos se licenció en Medicina (1983) y ejerció como médico en su pueblo natal en Jerez de la Frontera así como durante el servicio militar en el Hospital Militar de San Carlos de San Fernando (Cádiz).