Pregón del Orgullo LGTBI en Madrid. / CÉZARO DE LUCA / E. P.

El movimiento LGTBI celebra un Orgullo más político y reivindicativo

Las marchas estarán marcadas de nuevo por las restricciones sanitarias y la prohibición del desfile de carrozas

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

Las marchas del Orgullo se celebrarán mañana con un sentimiento de victoria. La aprobación el martes por el Consejo de Ministros de la ley trans es vivida por el movimiento LGTBI como un hito histórico, por cuanto supone el reconocimiento de la autodeterminación de género, pieza central de la norma y que suponía un punto de discordia entre el bloque socialista del Gobierno y el representado por la ministra de Igualdad, Irene Montero, de Unidas Podemos. España se une de esta manera al conjunto de países en los que se podrá cambiar el nombre y el sexo en el DNI sin necesidad de informes médicos ni tratamientos hormonales, como ya sucede en una de decena de países europeos, entre ellos Países Bajos, Noruega, Portugal y Francia. Pese a la alegría del momento, las organizaciones se mantienen en alerta. Por un lado, la ley cuenta con enemigos a un lado y otro del espectro político. De una parte, el discurso homófobo de Vox logra resonancia al reivindicar la revisión de las leyes LGTBI, como sucede en Madrid. Pero también, una parte del feminismo se ha propuesto tumbar la iniciativa, al entender que contribuye al «borrado de las mujeres».

El Orgullo LGTBI de estará otra vez marcado por las restricciones sanitarias impuesta por la covid, de modo que se limitará el aforo de los actos y estarán prohibidos los desfiles de carrozas. Como consecuencia de ello y del comienzo del trámite de la ley trans, l a fecha tendrá un carácter más «político y reivindicativo» que en otras ediciones, donde el ambiente festivo había desdibujado las reclamaciones del sector.

La presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (LGTB), Uge Sangil, previene de propuestas de la ultraderecha como el v eto parental, la derogación de las leyes protectoras de los derechos de los homosexuales y trans, y la guerra declarada a la bandera del arcoíris. Según Sangil, no son meras manifestaciones para contentar a una clientela homófoba, sino que estas exigencias están encontrando eco en gobiernos del PP, como los de Murcia y Madrid, que precisan del apoyo de Vox para conservar el poder. «Los discursos de odio están ahí, no solo contra el colectivo LGTBI, sino también contra las mujeres y los migrantes. Quienes pactan con la ultraderecha se convierten en cómplices del odio», arguye Sangil.

Fuerza 'non grata'

La ley trans se ha abierto paso gracias en parte a que nadie en la izquierda quería llegar al Día del Orgullo presentándose como elemento obstructor de derechos, y menos que nadie el PSOE, artífice del matrimonio homosexual. Unas 80 organizaciones llegaron a plantear vetar al PSOE en la marcha del Orgullo y propusieron declararlo fuerza 'non grata' si no se avenía a atender las peticiones del colectivo LGTBI, lo que hubiera colocado a los socialistas en un plano de igualdad con respecto al PP y Vox, que no son admitidos en la marcha.

La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, que bloqueó durante meses el proyecto auspiciado por Igualdad anteponiendo la «seguridad jurídica», ha claudicado. Detrás de la oposición socialista a la ley trans y a la libre autodeterminación de género se estaba dirimiendo una lucha por la hegemonía en el movimiento feminista. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha intervenido para menguar el protagonismo de Calvo en la negociación de la ley y atemperar las voces de feministas de corte clásico que abominan de la teoría 'queer'. Esta corriente sostiene que las identidades sexuales y el género no están inscritos en la biología humana, sino que se trata de una construcción socio-cultural.

Alicia Miyares, feminista y profesora en el Departamento de Filosofía Moral y Política de la Uned, piensa plantar cara al proyecto. «Vamos a seguir en la batalla. Lucharemos contra la autodeterminación de género y la hormonación de los menores. Suecia acaba de prohibir el uso de bloqueadores hormonales en menores de 18 años. El hecho de que haya un anteproyecto no quiere decir que la ley salga adelante». Miyares, que asesora a la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, argumenta que el PSOE «se ha traicionado a sí mismo al desdecirse de lo que dijo hace un año, ha traicionado a las mujeres y el feminismo. El PSOE debería ser consciente de la desafección del voto femenino que va a traer el haber dado luz a esto».

Las asociaciones LGTBI tampoco dan por acabado el texto y reclaman su mejora. Uge Sangil insiste en que la ley debe contemplar la mención de nombre y de sexo de los menores de 14 años. Además, exigen que se proteja en el texto a las personas no binarias y migrantes.

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